02 abr 2020

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Aeropuertos

Vueling estudia romper con Iberia y poner en marcha su propio servicio en tierra

La compañía advierte de que exigirá compensaciones económicas por las huelgas en la aerolínea que forma parte su mismo grupo empresarial

Sara Ledo / Gabriel Ubieto

Mostradores de facturación de Vueling, en el aeropuerto de El Prat.

Mostradores de facturación de Vueling, en el aeropuerto de El Prat. / ELISENDA PONS

Vueling estudia asumir su propio servicio de asistencia en tierra para sus aviones y dejar de depender del de Iberia, con el que ha estado operando hasta ahora. Y el motivo no es otro que el verano de huelgas que ha vivido dicha aerolínea, que ha provocado que Vueling tuviera que realizar centenares de cancelaciones, con sus consecuentes pérdidas económicas. El conflicto laboral en El Prat permanece enquistado y la aerolínea anuló este jueves preventivamente 46 vuelos programados para este sábado, el primero de los cuatro días de huelga convocados en el aeródromo de Barcelona este puente de La Mercè. Una cifra que podría ascender hasta 190 si no hay hoy un acuerdo de última hora, según afirman fuentes de la compañía.  

Romper con el servicio de 'handling' de Iberia todavía no es decisión definitiva, aunque desde la aerolínea que más vuelos opera en Barcelona ya han comenzado a estudiar seriamente dicha posibilidad. Iberia, que al igual que Vueling pertenece al grupo IAG, gestiona actualmente en el aeropuerto de El Prat el 'handling' del 65% de los vuelos que aterrizan en el aeródromo de la capital catalana mediante su plantilla de 2.700 trabajadores. Y mientras Iberia consiguió ayer desactivar la convocatoria de ocho días de huelga a nivel estatal, el conflicto en El Prat continúa sin visos de resolverse. 

"Ahora entendemos porque [los representantes de Iberia] se levantaron de la mesa en la anterior mediación. Ya les viene bien que Vueling asuma la gestión de su 'handling' y así serán ellos los que van a tener que lidiar con los conflicto laborales de aquí", reflexionan fuentes del comité de empresa del personal de tierra de Iberia en El Prat. 

Lo que sí está claro y publicitado vía comunicado es que Vueling va a pedirle a Iberia, como proveedor, una compensación económica ante una fuga de dinero debido a las protestas que no tiene fecha final, por ahora. Los paros para este puente de La Mercè, registrados para los días 21, 22, 23 y 24 de septiembre, parecen asegurados y la negativa sistemática de Iberia de negociar a nivel local mejoras laborales que le exigen los sindicatos no augura una pronta salida.

Iberia sí movió ficha en la mediación celebrada este mismo jueves en el SIMA en Madrid, donde ha pactado con UGT, la central que ha estado liderando los paros este verano, el regresar a la mesa de negociación del convenio. La aerolínea suspendió unilateralmente las conversaciones con los sindicatos el pasado 5 de septiembre, ya que consideraba que bajo las convocatorias de huelgas previstas en Barcelona, Bilbao y Málaga no podía avanzar. Menos de una hora después del comunicado de Vueling en la mañana de este jueves y coincidiendo con el inicio de la mediación con UGT, todavía con la huelga estatal en pie, Iberia ha dado marcha atrás y ha vuelto a la mesa de negociación.

Más de 300 vuelos cancelados durante el verano

A causa de de los paros, Vueling ha tenido que cancelar más de 300 vuelos en el aeropuerto de El Prat. Que probablemente rozarán los 500 si finalmente no hay acuerdo ‘in extremis’ para evitar la huelga en el puente de La Mercè. El director de Operaciones de Vueling, Oliver Iffert, ha asegurado este jueves en un escrito que la compañía está "empezando a estudiar diferentes alternativas" para evitar nuevas huelgas en el futuro. "Vueling es hoy una empresa madura, robusta, y por supuesto, autónoma en su toma de decisiones. Nuestro objetivo no es otro que disponer de un mayor control en todas las competencias", ha advertido Iffert. 

El comité de empresa del personal de tierra de Iberia en El Prat realizó este verano un total de seis días de huelga, divididos en tres fines de semana. Denuncian, entre otros, unas elevadas condiciones de temporalidad entre la plantilla, que afectan a 1.000 de los 2.700 empleados. Los sindicatos se quejan de un agravio comparativo, ya que los eventuales de Barcelona trabajaron el doble de horas que en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Es por ello que piden pactar mejoras específicas con la empresa, aunque luego se plasmen en el convenio estatal. Una negociación particular a la que Iberia siempre se ha negado hasta ahora.

"Este tipo de movilizaciones no sólo afectan a la actividad diaria de nuestros más de cuatro mil trabajadores -quienes están demostrando una gran capacidad de gestión y profesionalidad durante estas duras jornadas- sino que, además, limitan nuestro esfuerzo para ofrecer a nuestros clientes un servicio a la altura de sus expectativas y de nuestros estándares", apuntó Oliver Iffert.

El director de Operaciones de Vueling añade que el objetivo de la compañía no es otro que "disponer de un mayor control en todas las competencias", pero especialmente en aquellas que afectan directamente a su propuesta de valor. "Es por esta razón que, ante la gravedad de la situación de conflictividad continua, debemos tener una postura pública clara frente al conflicto para asegurar, en primer lugar, a todos nuestros clientes y trabajadores, así como a las instituciones, que ya hemos empezado a estudiar diferentes alternativas para evitar en lo posible situaciones de estas características en el futuro", concluyó.