19 feb 2020

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CAMBIO DE COYUNTURA

El Banco de España urge a no perder más tiempo ante el riesgo de una crisis

El gobernador augura un largo periodo de bajo crecimiento económico

Hernández de Cos apremia a crear un fondo de garantía de depósios europeo y un seguro paro común

ROSA MARÍA SÁNCHEZ

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. / David Castro

El gobernador del Banco de España considera que Europa ya no puede perder más tiempo para prepararse ante una “hipotética crisis”.

En un discurso pronunciado el clausura de los cursos de verano de la universidad de La Granda, en Oviedo, Pablo Hernández de Cos ha descrito un panorama económico lleno de incertidumbres y riesgos a la baja y después de augurar  un largo periodo de bajo crecimiento, inflación moderada y bajos tipos de interés ha urgido a “mejorar el funcionamiento de la UEM (zona euro) antes de que se produzca una eventual crisis”.

Según Hernández de Cos, la “situación económica global y, en particular, la del área del euro han seguido debilitándose en el período más reciente, lastradas, entre otros factores, por la evolución negativa del comercio internacional”. Y aunque hay países, como Francia y España, que han seguido mostrando un mayor dinamismo en este período, también han registrado una desaceleración, hasta el 0,3% y 0,5%, respectivamente, en el segundo trimestre del año, según ha destacado el gobernador.

Desde su punto de vista, el Banco Central Europeo (BCE) ya se ha puesto manos a la obra al anunciar un nuevo  paquete de medidas de estímulo en septiembre en el que se está trabajando. Y ahora resta la actuación de los políticos.

Tareas urgentes

En particular, el gobernador ha llamado a avanzar “sin dilación” en completar la Unión Bancaria con la creación de un fondo común de garantía de depósitos capaz de proteger a los ahorradores de cualquier entidad bancaria en quiebra sin desestabilizar las cuentas públicas del país afectado.

Hernández de Cos, también ha reclamado “instrumentos fiscales” capaces de estabilizar la economía en el conjunto de la Unión Monetaria, tales como un seguro europeo de desempleo o el uso de fondos comunitarios para mitigar determinados momentos críticos en algún país.

A los países –según el banquero central—les corresponde sanear sus cuentas y afrontar fenómenos como el envejecimiento de la población y el escaso avance de la productividad de sus economías.

A la política macroprudencial le corresponde en este momento vigilar que los bajos tipos de interés no se traduzcan en sobreendeudamiento de familias y empresas y propiciar que las entidades financieras acumulen ahora “colchones” de capital en previsión de tiempos peores.

El diagnóstico

Algunos de los principales riesgos que vienen planeando desde hace algo más de un año sobre la economía mundial se han intensificado “y ya están haciendo mella en la UEM”, ya que la apertura exterior la hace muy vulnerable a las tensiones proteccionistas. Además, la zona euro está directamente expuesta a la incertidumbre que genera el ‘brexit’.

La incertidumbre política en Italia tampoco ayuda, según el gobernador. Ni las dificultades que está atravesando el sector del automóvil en su proceso de adaptación a las regulaciones medioambientales. Ni tampoco las dudas sobre la intensidad del proceso de desaceleración de China, ni las vulnerabilidades que siguen mostrando algunas economías emergentes, como Turquía y Argentina

La información más reciente apunta, en general, a una ralentización del ritmo de crecimiento del conjunto de la zona euro, que se concentra especialmente en los sectores industriales y que a partir de ahí está debilitando la confianza, la inversión y los beneficios empresariales. Además, la caída de las exportaciones "no muestra señales de que estas hayan tocado fondo", añade Hernández de Cos.

En medio de ese panorama tan sombrío, destaca sin embargo el buena evolución del empleo y de los salarios en Europa hasta ahora, lo cual se está traducieno en un mayor crecimiento de las rentas de las familias, al tiempo que las empresas siguen reduciendo sus márgenes ante la incertidumbre sobre la evolución futura de sus ventas.