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Precariedad de verano

Socorristas bajo (salarios) mínimos

La plataforma SOS Socorristas denuncian que muchos de los vigilantes de las playas de Catalunya no cobran ni el salario mínimo de 900 euros

Gabriel Ubieto

Los miembros de SOS Socorristes denuncian las precarias condiciones laborales del colectivo.

Los miembros de SOS Socorristes denuncian las precarias condiciones laborales del colectivo. / Maite Cruz (El Periódico)

Una ligera brisa ondea la izada bandera verde en la playa de Badalona y los vecinos disfrutan de una de las últimas mañanas del mes de agosto. Suena un zumbido de móvil que interrumpe la conversación y Nicolás Migueiz le lee a Carlos Parra el mensaje que acaba de recibir: "Ya son 23 los ahogados este verano en las playas catalanas". La mayoría de muertes son inevitables, como las derivadas de una patología que ya sufre el bañista y que en el argot se conocen como el "ahogado silencioso", pues no emite ruido ni señales, según cuentan estos miembros de la plataforma sindical SOS Socorristas. "Es en los evitables donde faltan recursos", denuncian.

Un informe de esta plataforma, vinculada a la UGT, cifra en 300 los vigilantes que los ayuntamientos deberían sumar a los 1.200 socorristas que velan actualmente por la seguridad de los bañistas en las costas catalanas. Y otro elemento que reivindican es una mejora de las condiciones laborales en las que ejercen su guardia, pues este colectivo fue uno de los que se benefició directamente de la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros el pasado 1 de enero. Aunque no en todas los municipios se está aplicando, según señalan, pues este verano ya han denunciado ante Inspección de Trabajo a las empresas que gestionan la vigilancia de las playas de La Escala, Viladecans, Altafulla, Cambrils y Hospitalet dels Infants por no pagar el SMI.

Cada playa es un mundo

El de los socorristas de playa es un sector con una alta variedad de condiciones laborales. Estas se fijan, con mayor o menor concreción, en el pliego de condiciones según el cual cada ayuntamiento licita su servicio de vigilancia, pues muy pocos municipios lo asumen directamente. Dependiendo de lo exacta que sea la licitación, la empresa que la asuma podrá escoger entre el estatal o el catalán; por orden de peor a mejor pagado. Y si la licitación es previa al nueve de marzo del 2018 puede incluso pagar el salario mínimo. Es por ello que desde SOS Socorristas exigen una mayor implicación y supervisión a las corporaciones locales a la hora de plantear el servicio. "No pueden habilitar un presupuesto bajo y luego desentenderse cuando falta personal o este trabaja en malas condiciones", reivindican.

Y Barcelona es una isla dentro del mar, general, de precariedad. Allí la licitación la lleva mayoritariamente Eulen, una empresa multiservicios que hasta hace poco gestionaba los vigilantes de seguridad del aeropuerto de El Prat. "La alta concentración de personal -son unos 100 socorristas de plantilla- nos permite organizarnos y mantener unas buenas condiciones de trabajo", cuenta el portavoz de la sección sindical de CGT, Salvador Zettelmann; que habla de plantillas estables y unos salarios que prácticamente doblan el mínimo.

Y cada playa es un mundo con sus propias reglas: en la de Montgat, a tan solo una parada de Renfe de la de Badalona, el servicio de socorristas solo dura el mes completo durante julio y agosto; mientras que en la de Badalona es ininterrumpido de junio a septiembre. La primera consecuencia para los socorristas es que en una podrán trabajar cuatro meses al año y que en la segunda poco más de dos. Un trabajo temporal de apenas unos meses, pagado muchas veces con el salario mínimo y para el que se exige un registro en el Registre Oficial de Professionals de l'Esport de Catalunya (ROPEC) y una acreditación de un grado medio, lo que implica como mínimo un año de formación.