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Empleo

El fraude y la precariedad se multiplican en verano

La duración de los contratos alcanza en julio su mínimo desde el 2006, con apenas 47 días de media

Falsos voluntariados, empleos sin contrato u horas extras no pagadas son algunos de los fraudes más frecuentes

Gabriel Ubieto

Una camarera en un chiringuito de playa trabajando durante el verano, en Badalona.

Una camarera en un chiringuito de playa trabajando durante el verano, en Badalona. / Maite Cruz (El Periódico)

En una economía como la española el verano es sinónimo de un 'boom' del empleo. Un incremento de la ocupación que no llega exento de fórmulas precarias, de dudosa legalidad o algunas directamente fraudulentas. Los contratos de un día de duración son una práctica que se dispara en los meses de calor y la duración de los firmados durante el mes de julio alcanzó su mínimo desde el 2006, con apenas 47 días de media. Y uno de cada cuatro contratos firmados en el séptimo mes del año tenía una duración igual o inferior a siete días

Las estadísticas del INE corroboran la tendencia, pues el segundo trimestre del 2019, a las  puertas de la campaña de verano, un total de 31.900 personas sumaron a su vida laboral un contrato con 24 horas o menos de vigencia. El 10% más que en el mismo periodo del año pasado, según los datos del segundo trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA).

Terrazas, chiringuitos, y demás atractivos turístico… El sector servicios, predominante todo el año y especialmente creciente durante el verano, es el que más nuevos empleos genera, al igual que es el que más nuevos contratos de un día concentra. Según los datos desagregados de la EPA, el número de firmas de 24 horas del tercer sector se ha triplicado en la última década. En el segundo trimestre del 2008 se firmaron 10.100 contratos y este 2019 fueron 26.800. 

Festival del fraude

Y uno de los clásicos de las épocas de buen tiempo son los festivales. Albert (nombre ficticio para preservar su anonimato) ha trabajado este año en la edición de uno de los certámenes musicales con más tradición de Barcelona, el Festival Jardins de Pedralbes. Cuenta que no repetirá, debido a la inseguridad jurídica en la que trabajaba. No fue hasta varias semanas después de estar trabajando en el proceso de montaje del festival y exigir poder firmar su contrato que rubricó el documento, con largas durante días por parte de la empresa. La duración del documento firmado, con los días que especifica que debiera haber trabajado Albert, no se corresponde en el tiempo con el calendario de los horarios de trabajo que muestra mediante sendos documentos. 

"¿Qué hubiera pasado si hubiera tenido un accidente?", se pregunta, algo que se añade a la incertidumbre sobre el salario final a percibir, ya que sus supervisores se resistieron a 'concretar' sobre dichos detalles. EL PERIÓDICO ha intentado contactar en repetidas ocasiones con Concert Studio, la empresa organizadora del evento, sin obtener respuesta. Varios trabajadores consultados del festival, algunos con varias ediciones a sus espaldas, cuentan una experiencia similar y que esta es una práctica recurrente; así como el cobrar varios meses más tarde de finalizar el contrato. Tampoco es única en el sector del ocio. Prueba de ello es el caso reciente de una discoteca de Anoia, en la que los Mossos d’Esquadra acreditaron que 19 de los 23 trabajadores no tenían contrato.

Otra figura no exenta de polémica en la organización de eventos es la del voluntario. Varias fuentes conocedoras del sector afirman que esta es una práctica habitual para la viabilidad de muchos certámenes. El FIB de Benicàssim ha celebrado este 2019 su primera edición sin aceptar personal que no cobrara, tras varias polémicas aparecidas en los medios años atrás sobre las condiciones en la que ejercían sus voluntarios. Otros como el Primavera Sound, aquí en Barcelona, directamente explicitan en su página web que no los aceptan. 

Aunque el voluntariado no se circunscribe solo a la música, o al verano. Uno de los festivales de más renombre en lo cinematográfico de Catalunya, el Festival de Sitges, contó en la edición de este año con 300 voluntarios, un número que superó al de trabajadores, según confirman desde la dirección. ¿Se podría organizar el festival sin ellos? "Probablemente no", reconocen dichas fuentes.

30 horas a la semana a cambio de una cama

El o la voluntaria también abundan en otras instalaciones con especial afluencia en verano: los albergues. Muchos jóvenes consiguen una cama en una ciudad que desean visitar a cambio de horas de trabajo. No obstante, algunos de los requerimientos exigidos coquetean, según fuentes consultadas de la Inspección de Trabajo, con el fraude. 

"Quédate despierto durante toda la noche, bebe café y diviértete haciendo nuestro turno nocturno", reza el anuncio de un 'hostel' en worldpackers.es, una web donde se publicitan este tipo de intercambios. Un puesto que a nivel laboral equivaldría a un recepcionista, que según convenio tendría un sueldo base de 1.360 euros y un plus del 25% por nocturnidad. Los "voluntarios” que quieran formar parte de la guardia de la noche de este establecimiento deben comprometerse a jornadas de 30 horas y un mínimo un mes de estancia, alargable hasta tres. 

"Un jóven que decida optar por un voluntariado debe ser muy consciente de las tareas que desempeñará durante este. Puede ser una buena inversión, pero solo si las oportunidades que obtenga contribuyan a la carrera profesional que quiere desarrollar. Si el rol del voluntario no genera valor añadido, debería replantearselo", opina la directora del Grado en Relaciones laborales y ocupación de la UOC, Elisabet Motellón