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Innovación renovable

Un molino de viento sin aspas

Una 'start-up' española desarrolla una patente para crear el primer aerogenerador sin palas

Entre sus bondades: el bajo mantenimiento de equipo, coste e impacto medioambiental

Sara Ledo

Aerogenerador sin aspas de Vortex.

Aerogenerador sin aspas de Vortex.

Un molino de viento sin aspas. Esa es la idea sobre la que trabaja la 'start-up' Vortex para crear energía con viento pero de forma alternativa. Se trata de un 'aerogenerador' formado por un cilindro fijo vertical sobre una varilla elástica empotrada en el suelo que, en vez de rotar, oscila, con un movimiento suave y silencioso que, según sus creadores, no supone una amenaza medioambiental.  Además, su coste y mantenimiento es mínimo. 

¿Cómo funciona? La explicación teórica se basa en el mismo fenómeno que motivó el famoso colapso del puente Tacoma Narrows en 1940: la longitud de onda del viento coincide con la longitud de onda de la estructura, de forma que ambas se acompasan y entran en resonancia, es decir, se crea una vibración que provoca la oscilación del puente. Aunque, este fenómeno es similar a otros ejemplos como el de una copa de cristal que se rompe ante una determinada nota de voz.

Pero, fue a raíz de ver un vídeo sobre el puente estadounidense cuando se le encendió la chispa de la inspiración a su creador, David Yañez. Este ingeniero decidió utilizar esa oscilación para crear energía mecánica que luego se convirtiese en eléctrica a través de un alternador. Vortex también diseña el alternador que integra bobinas e imanes permanentes sin engranajes, ejes o deslizamientos, lo que permite reducir el mantenimiento y eliminar la necesidad de lubricación.

La financiación del proyecto procede de capital privado y del programa Horizon 2020 de la Comisión Europea. Además, cuentan con socios como el Barcelona Supercomputing Center, entre otros. Pero el inicio no fue fácil, Yañez explica que tuvieron que realizar decenas de prototipos -algo que pudieron hacer gracias a las impresoras 3D- en túneles de viento -herramienta formada por unas tablas con forma de cajón con unos ventiladores que simulan el viento-, para probar diferentes formas y tamaños. "De hecho, la idea surgió de forma horizontal, pero lo ideal es que fuera vertical para recoger vientos con un poco de fuerza", confiesa. 

Este aerogenerador sin palas todavía está en fase de desarrollo y no se comercializa, pero quieren hacerlo. En principio, su potencia estaría dirigida al mercado residencial y la energía distribuida, aunque no descartan otras opciones en el futuro. "La idea es seguir creciendo para que cada vez sean más grandes y que un día supere otros nichos", añade Yañez. El objetivo, de momento, es tener la misma función que los paneles solares. ¿Su baza? El mantenimiento del equipo, el coste y el impacto medioambiental sería mínimo, dicen.