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INVERSIÓN

El oro, el mayor ganador de la guerra comercial

La cotización del metal precioso ha crecido el 26% en un año y toca máximos desde 2013

Los inversores buscan valores refugio en medio de la incertidumbre económica mundial

Rosa María Sánchez

Un mujer compra oro en una máquina expendedora del metal en el aeropuerto de Bremen en 2011, cuando el anterior ’boom’ del metal.

Un mujer compra oro en una máquina expendedora del metal en el aeropuerto de Bremen en 2011, cuando el anterior ’boom’ del metal. / EFE / INGO WAGNER

La cotización del oro se sitúa estas semanas por encima de los 1.500 dólares por onza, en niveles máximos en seis años. Solo en los últimos doce meses su valor ha aumentado el 27% y aunque el oro aún no alcanza el máximo histórico que marcó en el 2011, en plena crisis de deuda en la zona euro, cuando llegó a los 1.900 dólares, cada vez está más cerca.

En el mismo tiempo en que la cotización del oro ha subido el 26%, el Ibex 35 ha perdido casi el 9% de su valor y el total de deuda pública con intereses negativos se ha elevado a 15 billones de dólares en todo el mundo. “El oro ha sido el mayor ganador de la guerra comercial”, resuelven los analistas de Lombard Odier.

La creciente incertidumbre económica, aumentada por las tensiones comerciales, está llevando a los inversores a buscar activos seguros. La renta fija y ciertas monedas son tradicionales ‘activos refugio’. El oro, además, es capaz de ofrecer la rentabilidad que ahora no pueden dar los activos financieros y por eso su cotización ahora está propulsada al alza.

Corrientes de fondo

Los bajos niveles de inflación están trastocando las tradicionales vías de inversión financiera. Los ahorros apenas reportan intereses y los bancos centrales siguen anunciando nuevas recortes en los tipos de interés con el fin de estimular la economía en medio del temor a incurrir en una desaceleración aguda de la actividad o incluso en una recesión. El 98% de los economistas americanos prevén que la Economía de EEUU entrará en recesión en el 2020 o el 2021, según una reciente encuesta de la National Association for Business Economics (NABE).

Este contexto de gran incertidumbre económica impone fuertes corrientes de dinero a favor de la inversión en activos seguros. La deuda pública de los países más solventes se ha convertido en el refugio principal, si bien sus inversores deben conformarse con una rentabilidad muy baja, incluso negativa. La rentabilidad del bono alemán a 10 años es del -0,67%. El bono a 10 años del Tesoro Americano se sitúa en torno al 1,6%, su nivel más bajo de los tres últimos años.

En este contexto, el oro es visto por muchos inversores como un activo seguro, cuyo valor no solo está a salvo de los bajos niveles de inflación, sino que incluso evoluciona en sentido contrario. 

“Cuando menor es el tipo de interés (derivado de un bajo nivel de inflación) más atractiva resulta la inversión en oro”, constatan los analistas de DWS Investments, la gestora de inversión de Deutsche Bank. Y esto ha sido así históricamente, “al menos desde que comenzó la crisis financiera”, y “nada parece indicar que el oro vaya a abandonar esta tendencia de momento”.

También se observa una correlación entre la cotización del oro y la evolución de los índices bursátiles: cuanto más baja la bolsa, más sube la cotización del oro. En el último año, el Ibex-35 ha perdido casi el 9% de su valor. La cotización del oro, sin embargo, ha crecido más del 26%. 

Sigue la tendencia al alza

Los analistas de Bank of America Merryll Lynch (BofAML) prevén que la cotización del oro seguirá aumentando hasta los 1.600 dólares en el segundo trimestre del año que viene. Pero no descartan que se pueda llegar a los 2.000 dólares si la política de los bancos centrales de más bajos tipos de interés se muestra impotente para reanimar la economía mundial.

“Si continúan los temores sobre el crecimiento mundial y la incertidumbre comercial la tendencia (a la subida del oro) puede continuar”, avanza en su informe de agosto Esty Dwek, estratega de Natixis

El analista Norbert Ruecker, del banco suizo Julius Baer, comparte el diagnóstico. “Vemos todavía un telón de fondo muy favorable para el oro”, afirma. Lo importante es lo que vaya a pasar con los tipos de interés.

Por eso, si la Reserva Federal de EEUU (Fed) decide no seguir bajando los tipos de interés; o bien, si la inflación empieza a repuntar “la cotización del oro puede bajar rápidamente”, se advierte desde BofAML. Como sucede con todos los activos especulativos, se puede ganar mucho, pero también perderlo.

Todas las maneras de invertir en oroe

En el último año, el Ibex-35 ha perdido casi el 9% de su valor. La cotización del oro, sin embargo, ha crecido más del 26%. Se podría decir que quien invirtió 10.000 euros hace un año vinculados al Ibex-35 ahora puede recuperar 9.100 euros mientras quien lo colocó en lingotes de oro podría recuperar ahora 12.600 euros.

Hay diferentes maneras de invertir en oro, aunque sin perder de vista, en ningún caso, que se trata de una inversión especultiva sujeta a fluctuciones y que, igual que se puede ganar, también se puede perder.. 

En sus consejos sobre educación financiera, BBVA explica que la fórmula más convencional para invertir en metales preciosos es mediante la compra directa de lingotes en empresas especializadas, como pueden ser los bancos.  En este caso se recomienda conservar la factura (el oro está exento de IVA) y el certificado de la empresa fabricante y buscar un lugar seguro para guardar el metal.

La calidad de los lingotes debe haber sido verificada por la London Bullion Market Association (LBMA). El precio del metal en los mercados internacionales se revisa dos veces al día por los cinco miembros de la London Gold Fixing Association. Sus actuales miembros son Barclays Capital, Deustche Bank, HSBC, Societé General y Scotia-Mocatta.

Durante el anterior auge del oro, en el 2011, se llegaron a instalar máquinas expendedoras del metal en determinados puntos como aeropuertos u hoteles de lujo. Una de estas máquinas, similar a las expendedoras de tabaco o bebidas, se instaló en el Hotel Palace de Madrid, de donde acabó siendo retirada unos años después

También se puede optar por fondos de inversión especializados en oro. “Para inversores menos especializados o más pasivos que quieren depositar su dinero en metales, el vehículo de los fondos es la mejor alternativa”, recomienda BBVA. “No obstante -se advierte-, conviene leer bien el folleto del fondo para comprobar el alcance de la inversión y también las comisiones de gestión y tiempos mínimos de permanencia si se exigen”. También existe la posibilidad de comprar “futuros” referenciados al metal.

La tercera vía de inversión en metales la tenemos mediante la compra de acciones de empresas mineras, especializadas en yacimientos, explotación y venta de minerales con metales preciosos.

“Destinar una parte de nuestras inversiones a los metales preciosos es una buena opción pero siempre y cuando tengamos muy presentes los riesgos de mercados con alta fluctuación como es el caso”, advierte el banco azul.