Ir a contenido

TENSIÓN COMERCIAL

Los costes de la guerra comercial reverberan en EEUU

Trump reconoce por primera vez que sus políticas proteccionistas podrían abocar la economía a una recesión

Ricardo Mir de Francia

Donald Trump.

Donald Trump. / EFE / SHAWN THEW

Después de muchos meses de confianza ciega, la música ha empezado a cambiar en la Casa Blanca. Por primera vez desde que comenzó el pulso económico con China, el presidente Donald Trump ha reconocido que la guerra comercial podría acabar abocando a Estados Unidos a una recesión. “No estoy haciendo esto porque sea bueno o malo para vuestra predicción de que caeremos en recesión durante dos meses. La realidad es que alguien tenía que plantarle cara a China”, dijo el martes sin dar ningún indicio de que pretenda frenar su ofensiva arancelaria. Su Administración empieza a esbozar planes para estimular la economía con nuevos recortes de impuestos en caso de que se materialicen los peores augurios. Y a lo largo y ancho de la economía abundan las señales de una creciente debilidad.

EE UU está bastante mejor que AlemaniaItaliaReino UnidoBrasil o México, países que andan por la cuerda floja de los números rojos. Particularmente el consumo está tirando del carro, el paro sigue bajo mínimos, han crecido los salarios y el crecimiento no es boyante pero sí sostenido. Pero al mismo tiempo, la economía vive bajo la permanente amenaza del recrudecimiento de la guerra comercial, que afecta a numerosos sectores, desde el tecnológico, a la agricultura, los coches o la maquinaria. En septiembre está previsto que entre en vigor la nueva ronda de aranceles, que gravará 300.000 millones de dólares en importaciones chinas con un impuesto del 10%. Trump ha sacado temporalmente del paquete a los ordenadores, los videojuegos o las zapatillas temiendo un desplome de las ventas en la temporada navideña. 

Es solo una medida temporal y, si nada cambia, antes de final de año todos los productos importados desde China tendrán un arancel del 25%. Arancel que pagan los importadores, las empresas y los consumidores estadounidenses. Este último paquete es quizás el más pernicioso porque golpea particularmente a los productos de consumo. Morgan Stanley predice que solo unos meses de su aplicación la economía global entraría en recesión. “Las tensiones comerciales han empujado la confianza empresarial y el crecimiento global a mínimos de varios años", sostienen sus analistas.

La agricultura es quizás el sector que más ha padecido la guerra comercial del presidente. Las exportaciones a China se redujeron a la mitad el año pasado y la previsión es que el hachazo sea peor durante este ejercicio. Grandes compañías como Home DepotUS SteelFordGM o Intel han rebajado recientemente sus previsiones. La incertidumbre golpea también a la inversión empresarial y la confianza de los consumidores, al tiempo que los indicadores de la actividad industrial se acercan a los niveles propios de la recesión. Los mercados, que han vivido con Trump una época gloriosa, entraron en pánico la semana pasada, cuando el interés de las Letras a dos años supero durante unas horas el de los bonos a 30 años. Esa inversión de la curva de rendimiento ha servido para predecir la recesión en las últimas décadas.  

No está claro qué va a pasar pero como sostienen muchos analistas si la primera economía mundial se hunde habrá sido una herida autoinfligida, la consecuencia de la guerra comercial de Trump, que tan negativamente está reverberando alrededor del mundo.