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Inestabilidad económica

La guerra comercial hace temblar la economía en la UE

El pulso entre Estados Unidos y China acrecienta el temor a la recesión

La situación pone presión sobre el BCE para que baje los tipos de interés

Max Jiménez Botías

La cancillera alemana Angela Merkel.

La cancillera alemana Angela Merkel. / REUTERS / HANNIBAL HANSCHKE

La guerra comercial entre China EEUU no es el único factor, pero sí el que está teniendo peores consecuencias para la economía mundial. Hay ganadores y perdedores, y entre los primeros no figura Europa (y, por tanto, España). Las economías de la Unión Europea han comenzado ya a dar muestras de debilidad, como es el caso de Alemania, y los vientos de recesión empiezan a soplar en todo el mundo.

El pulso entre EEUU y China pasa factura. El cruce de aranceles, que incluso derivó en guerra de divisas, comenzó a principios del 2018 en una batalla entre dos potencias que son entre sí dependientes (sus relaciones comerciales se cuentan en centenares de millones de euros). Y como era de esperar, cualquier problema que salpique a las dos mayores potencias económicas del mundo se contagia al resto de economías avanzadas. 

Así, los efectos de las tensiones comerciales mundiales se notan ya en la evolución de los PIB –el de la eurozona creció la mitad en el segundo trimestre– y también en los mercados. En las bolsas se han evaporado las exiguas ganancias conseguidas en lo que llevamos de año, como le ha pasado al Ibex 35 (el Eurostoxx corre mejor suerte con una revalorización del 13%). Al tiempo, la deuda soberana prácticamente se ha quedado sin rentabilidad en la medida en que se ha convertido en refugio para los fondos que han abandonado la renta variable, y han aparecido algunos ganadores como el oro (1.300 euros por onza, en los niveles más elevados desde el 2013). Pero también hay claros perdedores: «El aumento de las tensiones comerciales ejercerá una mayor presión a la baja sobre la actividad mundial, con la probabilidad de que los planes de inversión se retrasen o cancelen y de que el comercio sufra», considera Keith Wade, economista jefe y responsable de estrategia de Schroders.

En el trasfondo de los comentarios de los analistas se vislumbra un efecto nocivo sobre el crecimiento. «Mientras que los aranceles pueden conducir a ganadores puntuales y a una guerra comercial completa, el proteccionismo y una inversión de décadas de globalización perjudicarían a las economías en general, golpeando a los mercados emergentes con especial dureza. Los riesgos de recesión mundial están subiendo», dice Stéphane Monier, director de Inversiones de Lombard Odier. «En Europa, las economías orientadas a la exportación (Italia y Alemania) se han visto muy afectadas por una demanda más débil», agrega.

Margen

Los bancos centrales tienen poco margen para actuar en una recesión, a menos que recurran a medidas poco convencionales. Y los tipos bajos provocan el temor de que se produzca una nueva burbuja inmobiliaria y contribuyen al aumento de la deuda mundial, que se sitúa en un nivel récord del 320% del PIB. 

En este escenario, se buscan soluciones. Es razonable pensar que el Banco Central Europeo (BCE) baje tipos, reactive el programa de compra de deuda y reduzca el tipo de interés por debajo del 0% actual, «lo que penalizará aún más el tipo negativo de la facilidad de depósito», afirma Joaquín Maudos, director adjunto del IVIE, y podría reactivar la economía. Todo ello, siempre pendientes de lo que suceda entre EEUU y China.