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relevo complicado

Kristalina Georgieva, la candidata europea para el FMI

Los ministros de Finanzas de la UE logran finalmente desbloquear el acuerdo para el cargo

Agustí Sala

Kristalina Georgieva, la candidata europea para el FMI

Los consensos en Europa son difíciles. La elección de candidato para ser director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) en sustitución de Christine Lagarde, que el 1 de noviembre pasará a ser presidenta del Banco Central Europeo (BCE) es una nueva muestra.

Finalmente la directora ejecutiva del Banco Mundial, Kristalian Georgieva, se ha convertido en al candidata europea para el FMI tras un rocambolesco proceso de votación que había desembocado inicialemente en un bloqueo. Su rival en esta pugna, el expresident del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que se había convertido en duelo la ha felicitado a través de su cuenta de twitter.

La ganadora de esta votación no tiene garantías al 100% de acceder al cargo, pero existe una norma no escrita que así lo establece. De hecho, en los 74 años de historia de este organismo financiero así ha sido. La única traba es que cumplirá 66 años y los estatutos del FMI limitan a 65 años la edad para acceder al cargo. Eso requerirá una reforma. 

El proceso se retrasó al viernes para hacerlo mediante una votación y conseguir un acuerdo. El resultado ha sido complejo a pesar de que de cinco aspirantes con los que empezó se había quedado en solo en dos: el holandés y expresidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; y la excomisaria europea y directora ejecutiva del Banco Mundial, Kristalina Georgieva.

La segunda había obtenido más apoyos en las votaciones, pero no los suficientes para batir a Dijsselbloem, según fuentes comunitarias. Para ganar la candidatura hay que sumar la representación del 65% de la población, según el mecanismo de mayoría cualificada que se emplea. Tras arduas discusiones que parecía que iban a impedir un acuerdo, finalmente es Georgieva la elegida.

El Gobierno español había decidido retirar la candidatura de la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, tras una primera vuelta de votaciones. Fuentes del Gobierno español aseguran que con esta decisión se buscaba «el consenso» para encontrar un candidato europeo para el cargo.

El excomisario europeo y presidente del Banco de Finlandia, Olli Rehn, ha hecho lo propio poco antes de que se llevara a cabo la segunda tanda de votaciones. En la víspera lo hizo el presidente del Eurogrupo y ministro de Economía portugués, Mário Centeno

Georgieva, apoyada por París, contaba con más apoyos tras la segunda votación, pero no los suficientes para cumplir con el mecanismo de mayoría cualificada que requiere representar al 65% de la población, según fuentes comunitarias.

Dijsselbloem, por su parte, mal visto por los países del sur desde que en el 2017 dijo que los estados de esa zona gastaban el dinero en «alcohol y mujeres», tenía el aval de Berlín.

En concreto, para hacerse con la victoria en las votaciones, el ganador debía obtener el apoyo de un 55% de los estados miembros, es decir, el respaldo de 16 países -de los 28 que conforman la UE-, que representaran al menos el 65% de la población de la UE.

Ninguno de los dos candidatos había logrado llegar a esos umbrales, lo que desató una intensa discusión sobre la interpretación que debía hacerse del resultado. Georgieva se hizo con el 56% de los países, pero representaban menos del 65% de la población, tal como está estabelcido en las normas. Pero finalmente se desencalló la situación.
 
Los ministros de Economía y Finanzas de la UE habían aceptado la propuesta del ministro galo, Bruno Le Maire, encargado de coordinar las negociaciones en el seno de la UE con el objetivo de forjar una candidatura europea de consenso, de someter a votación por mayoría cualificada la elección del candidato europeo. Era la vía que se le ocurrió  ante la falta de consenso entre los países y la fórmula que pensó que no alargaría el proceso.

El Gobierno español decidió retirar la candidatura de para ayudar a encontrar el «el consenso» para encontrar un candidato europeo para el cargo, según fuentes de La Moncloa.

A esta renuncia le siguió la del excomisario y gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn, que lo hizo poco antes de llevarse a cabo la segunda tanda de votaciones. En la víspera, el presidente del Eurogrupo y ministro de Economía, Mário Centeno, hizo lo propio.  La elección se limitaba entonces a un duelo entre el bloque de países del Norte y los del Este.

Desde La Moncloa aseguraron que «España estará siempre dispuesta a promover el consenso entre los países de la Unión Europea para elegir una candidatura común a la dirección del FMI». Tras el consejo de ministros, Calviño, por su parte, consideró «un gran honor» haber formado parte de la lista de candidatos entre los que había destacadas personalidades. 

El sistema de votación resultó más complicado de lo previsto, lo que desembocó en discusiones que podrían haber impedido cualquier tipo de acuerdo. 

Alemania no era partidaria de una votación para evitar una imagen de división, pero el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire convenció a sus homólogos europeos.

En algún momento se barajó la posibilidad de que Reino Unido presentara un candidato formal. Eso no se llegó a producir dentro los plazos previstos, pero el exministro de Finanzas, George Osborne, mostró interés por el cargo, pero el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, tenía más opciones.