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Entrevista

Ciscu Gibert (KPMG): "Las empresas requieren estabilidad y predictibilidad"

El director de la firma en Catalunya, Baleares y Andorra afirma que el 80% de empresas catalanas prevé cerrar este año con más ventas

Agustí Sala

Ciscu Gibert (KPMG): "Las empresas requieren estabilidad y predictibilidad"

Ciscu Gibert, socio director de KPMG en Catalunya, Baleares y Andorra, tiene claro no solo que prefiere que le llamen Ciscu en vez de Francisco, sino que las empresas requieren estabilidad para trabajar y que, las cifras, por ahora, apuntan a un buen ejercicio económico en el área en la que desarrolla su negocio.   
-Ustedes son como la consulta de un médico, donde se tratan las enfermedades más habituales, ¿qué estado de salud detectan en la economía catalana?
-Tanto las cifras macroeconómicas como en las encuestas que hacemos con las empresas, en general, el tono que se detecta es que las cosas van relativamente bien, algo más lentas que años anteriores, pero mejor que en las economías europeas vecinas.

-¿En qué sentido? 
-Tenemos un informe que se llama 'Perspectivas', en el que el 80% del empresariado catalán piensa que cerrará este año con más ventas que los años anteriores y la mitad esperan incrementar plantilla e inversión. En general se prevé un ejercicio en el que las cifras serán buenas. Eso no quiere decir que no haya preocupaciones sobre cuestiones como el gran cambio que supone la transformación digital y, con carácter global, la geopolítica y sus efectos colaterales.

- Tras el 1-O se vivió una gran huída de sedes empresariales, ¿cómo ha afectado eso a la economía catalana?
En términos de tejido empresarial, lo que tiene un efecto relevante es que se trasladen las sedes operativas y las estructuras de dirección de las empresas y lo que hay detrás de los estamentos de decisión. Esto sí que suelen ser capas de valor añadido alto y, hoy por hoy, las sedes operativas no han sufrido cambios relevantes con carácter general.

-¿Fue entonces solo un efecto registral?
-En la mayoría de los casos hemos vistos temas registrales, con algunos condicionantes de impuestos de residencia formal y convocatoria de juntas y consejos, cosas de este tipo.

-¿Hemos de sufrir por ello?

-El efecto quizás son las juntas de accionistas, que se celebran una vez al año y las reuniones de los consejos de administración, que son unas 10 veces al año. Pero es verdad que lo cómodo es tenerlo todo junto. De todas formas, lo que está pasando es que los empresarios se han dado cuenta de que hay aspectos sobre los que pueden actuar, como los internos de la empresa o de cómo salen al mercado; y aspectos puramente de entorno en los que no pueden influir y deben adaptarse, como sucede con los temas geopolíticos.

-¿Se traslada a las empresas de alguna manera el bloqueo político que estamos viviendo?
-Al mundo empresarial lo que le gusta es la estabilidad y la predictibilidad del entorno en el que se mueve. Que haya regulaciones nuevas no es ni bueno ni malo, lo importante es que sea previsible hacia dónde se va para poderse preparar y adaptarse.

-¿Tiene límite ese bloqueo o inestabilidad?
-Todo lo que genere un entorno de confianza y estabilidad, haya o no cambios, es gestionable. En cambio, las sorpresas o giros inesperados no permiten capacidad de reacción. Las empresas necesitan dos cosas: resiliencia, que es la capacidad de aguantar, tener estrategias que soporten tempestades; y agilidad, es decir, ser mucho más ágil porque los cambios muchas veces no son previsibles. Necesitas la capacidad de moverte rápidamente para adaptarte al entorno. Y eso no es solo por la geopolítica sino por el cambio que supone la transformación digital.

Gibert en las oficinas de KPMG./ elisenda pons

-Se tiene la impresión de que todas las empresas familiares se están vendiendo...
-Está estudiado que todo elemento vivo va teniendo unas serie de crisis y cada uno la resuelve de diferente manera. En muchos casos, con el paso de las generaciones, y hay mucha dispersión de capital y la salida es que alguien recupere una mayoría. Y puede ser alguien de la familia o que entre un tercero. Muchas de estas empresas se dan cuenta de que deben asumir unos niveles de inversión para digitalizarse o para adquirir un tamaño adecuado a nivel internacional que hace que necesiten recursos y una vía son los fondos de capital privado, que ya se han consolidado

-¿Es bueno o es malo que se vendan a 'private equity'?
-Es mejor tener empresas activas con proyectos de crecimiento y que continúan teniendo la base operativa en Catalunya que no tener empresas que simplemente sobreviven. A su vez, hay grupos empresariales familiares catalanes que en los últimos años protagonizan crecimientos muy relevantes a nivel local o internacional, como Puig, Fluidra, Werfen …Sigue habiendo familias que están en el negocio y que protagonizan el crecimiento. Muchas de estas operaciones son en situaciones de un capital muy disperso y en un entorno en el que se necesita una escala de la que se carece y, cuando se combinan ambos factrores, es cuando se dan entrada a terceros.

-¿Cuáles son los objetivos de este año para KPMG?
-El 2018 fue un año récord con un aumento de ingresos del 11% y este ejercicio hemos hecho un plan estratégico a tres años que prevé seguir creciendo a doble dígito y en todas las áreas de negocio, tanto en auditoría como en asesoría fiscal legal y consultoría. Prácticamente el 70% de los proyectos que hacemos tienen que ver con la transformación digital. Y, a nivel de sectores, estamos reforzando el turismo y el farmacéutico, que son dos que tienen mucho peso.

-¿Van a contratar más personal?
Actualmente somos 850 y, para asumir estos crecimientos, contrataremos unas 200 personas cada años durante estos tres años.

-¿Qué perfiles buscan?
El mercado laboral cambia por dos cosas, porque las generaciones actuales tienen unas priroridades diferentes y no nos queda más opción que entenderlos y hacer planteamientos para atraerlos. Los perfiles más demandados hoy tienen una componente de tecnología y son relativamente escasos. Hoy en los más tecnoógicos, desde ingeniería, matemáticas, informáticos, físicos… son muy demandados por la industria por la banca por las 'start-ups' y también por las grandes empreasas de consultoría como la nuestra.