28 mar 2020

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política monetaria

El BCE prepara nuevas medidas y confirma que contempla bajar los tipos

El organismo encarga a sus expertos que trabajen en las iniciativas que comenzará a adoptar en septiembre

También se plantea reinicar la compra de activos y mitigar los efectos negativos de su política en los bancos

P. Allendesalazar

El presidente del Banco central Europeo, Mario Draghi, en una imagen de archivo.

El presidente del Banco central Europeo, Mario Draghi, en una imagen de archivo. / EFE / ARMANDO BABANI (efe)

Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) ha mantenido este jueves los tipos de interés en los mínimos históricos en que los situó en marzo del 2016, pero ha confirmado que está preparándose para adoptar nuevas medidas de apoyo a la economía ante la desaceleración y la baja inflación, como anunció en junio y que probablemente comenzará a adoptar en su próxima reunión de septiembre. Entre ellas figura una posible nueva bajada del precio del dinero: por primera vez el organismo ha apuntado que los tipos permanecerán al nivel actual o, y aquí está la novedad, "en niveles inferiores" al menos hasta el primer semestre del 2020.

Además, ha encargado a sus expertos que "examinen opciones" adicionales, como retomar el programa de compra de deuda pública y privada; medidas para mitigar los efectos negativos de los tipos bajos en la rentabilidad de los bancos, en particular un sistema de tramos en la penalización que sufren las entidades por depositar su dinero en el BCE; e iniciativas para "reforzar sus indicaciones sobre la orientación futura de los tipos", en referencia al plazo en que los mantendrá estables o los reducirá.

Su presidente, Mario Draghi, ha explicado que el consejo de gobierno del organismo quiere esperar a contar con sus nuevas proyecciones económicas para la zona euro de septiembre, pero ha dejado claro que la situación no pinta bien por factores como la guerra comercial de Estados Unidos y la creciente posibilidad de que se produzca un 'brexit' sin acuerdo. Las perspectivas, ha subrayado, no paran de "empeorar y empeorar", sobre todo en el sector industrial y en países muy dependientes del mismo como Alemania. Los datos apuntan a que la actividad se desacelerará en el segundo y tercer trimestre, con lo que es "menos probable" que se produzca el rebote en la segunda parte del año que esperaba la autoridad monetaria, aunque el riesgo de recesión sigue siendo "bastante bajo".

Medidas en camino

Los analistas daban por descontado que el organismo no anunciaría medidas. La mayoría prevé que en septiembre rebaje en 10 puntos básicos la facilidad de depósito, pasando a cobrar un 0,5% a los bancos por guardarles el dinero, así como que a finales de año reinicie el programa de compra de deuda pública y privada, con unas adquisiciones mensuales que se espera que sean de 15.000 millones de euros. Entre marzo del 2015 y diciembre del 2019 compró bonos por valor de unos 2,7 billones de euros, de los que unos 260.000 millones eran españoles. En los últimos meses también se había debatido ya la posibilidad de introducir un escala en la penalización a los depósitos de las entidades financieras para no gravar en exceso la rentabilidad del sector, como aplican Suiza, Japón, Dinamarca y Suecia. Asimismo, se espera que retrase aún más el horizonte de los tipos bajos.

A falta de medidas, las novedades han estado en los mensajes. El BCE ha subrayado que durante un periodo prolongado será necesaria una "política monetaria muy acomodaticia" (léase, laxa) y que si las perspectivas de los precios siguen estando por debajo de su objetivo "tiene la determinación de actuar conforme a su compromiso de simetría en el objetivo de inflación". Este último es un aviso relevante: el objetivo oficial del organismo es que el IPC de la zona euro esté por debajo pero próximo al 2%, pero la mención a la simetría implica que aceptaría también que esté cerca de ese nivel pero por encima, lo que le da más margen para adoptar nuevas medidas extraordinarias. "Simetría significa que no hay un tope en el 2%", ha destacado Draghi, quien también ha advertido que, si la situación empeora, los países con margen fiscal deberán tomar medidas de gasto para apoyar la economía, en velada referencia a Alemania y Holanda.

Larga preparación

El precio oficial del dinero, por tanto, seguirá en el 0%, mientras que la facilidad marginal de crédito (el dinero que cobra a los bancos por prestarles) se mantendrá el 0,25% y la facilidad de depósito (el dinero con que remunera a los bancos por guardarles el dinero) permanecerá en el -0,40% (es decir, que les cobra en lugar de pagarles). En su última reunión el pasado junio, el organismo sorprendido al mercado al anunciar que mantendrá los tipos de interés sin cambios "al menos hasta el primer semestre de 2020". Hace algo más de un año aseguró que no los movería "hasta al menos durante el verano del 2019" ante el deterioro de la situación económica y el pasado marzo lo retrasó "al menos hasta el final de 2019", en un encuentro en que ya aprobó una nueva ronda de liquidez masiva y barata para los bancos.

Además, la institución dejó entonces la puerta abierta por primera vez a la posibilidad de cobrar más a las entidades financieras por guardarles el dinero, de reiniciar el programa de compra de deuda pública y empresarial que finalizó en diciembre después de casi cuatro años, y de retrasar aún más el estancamiento del precio del dinero, que no ha subido desde el 2011. Draghi, lo reafirmó unos días después durante su conferencia anual en el foro de bancos centrales que el BCE organiza en Sintra (Portugal). "En ausencia de mejoras, de manera tal que el retorno sostenido de la inflación a nuestro objetivo se vea amenazado, se requerirán estímulos adicionales", afirmó antes de asegurar que su institución deliberaría en las "próximas semanas" sobre cómo adaptar los diferentes instrumentos a su disposición en función de los riesgos para la estabilidad de precios.

Con las medidas que prepara, el BCE, como también la Reserva Federal estadounidense, va a tratar de afrontar la desaceleración económica, que dura ya varios trimestres a causa de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y la falta de claridad sobre el 'brexit', así como la paralela caída de las previsiones de inflación, que no paran de bajar desde mediados del año pasado. Sus últimas previsiones son que se sitúe en el 1,2% este año, el 1,5% en el 2020 y el 1,6% en el 2021. 

A la espera de que la justicia se pronuncie sobre el BBVA

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ha asegurado que su institución está a la espera de los pasos que tome la justicia española con relación al vículo del BBVA con el excomisario José Manuel Villarejo, una vez que la Fiscalía ha pedido la imputación de la entidad. "Somos plenamente conscientes. Está en manos de la justicia española y tenemos que esperar a la decisión que tome el juez", ha afirmado el exministro.

Por otra parte, la autoridad monetaria ha decidido no presentar objeciones al nombramiento de Christine Lagarde como su presidenta a partir de noviembre, cargo para el que fue propuesta por el Consejo de la Unión Europea. Se trata, ha argumentado, de una "persona de reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios". El actual presidente, Mario Draghi, ha sostenido que la francesa hará un trabajo "extraordinario" y se ha descartado a sí mismo para ser el candidato europeo a sustituirla como director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).