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Normativa laboral

El registro de jornada cumple dos meses sin señales del caos profetizado

Patronales e inspectores de trabajo no detectan grandes distorsiones en el día a día de las empresas; aunque reconocen que la norma se extiende a un ritmo lento

Gabriel Ubieto

Una empleada utiliza una llave digital para fichar al comenzar y terminar su jornada laboral en unas oficinas.

Una empleada utiliza una llave digital para fichar al comenzar y terminar su jornada laboral en unas oficinas. / Ferran Nadeu (El Periódico)

El registro de jornada cumple dos meses en vigor sin grandes señales del caos que desde determinadas esferas del mundo empresarial se profetizó tras aprobarse la norma. Esta avanza y va arraigándose entre las compañías españolas, aunque a un ritmo lento y desigual, según coinciden las patronales y los inspectores de trabajo. La situación de bloqueo de la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos, una de las claves para aterrizar la normativa del Gobierno a la realidad de las plantillas, es uno de los factores que contribuyen a ello.

"Las empresas conocen la normativa, pero en muchas ocasiones nos encontramos con sistemas de control horario todavía provisionales o con algunos agujeros", explica la portavoz del sindicato de inspectores UPIT, Mercedes Martínez. "En general el balance de estos dos meses es positivo, aunque todavía es pronto para sacar conclusiones. Estamos más en un momento de asesorar a las empresas que no tanto en multarlas", añade su homóloga del SITSS, Ana Ercoreca. Esa prudencia la comparte el Ministerio de Trabajo, que, a preguntas de EL PERIÓDICO, ha declinado hacer un balance con los datos de expedientes abiertos o multas interpuestas.

Pese a esa ausencia de estadística oficial, grandes disrupciones en el día a día de las empresas no se han producido. Al menos así se desliza de una encuesta interna realizada por la patronal de la pequeña y mediana empresa catalana, Pimec, a la que ha tenido acceso este medio. Según esta, el 50% de las pymes consultadas no ha tenido que introducir ningún cambio de gran calado, pues ya realizaban un registro horario antes de que fuera obligatorio y como mucho han tenido que adaptarlo. Para el 24% sí que ha generado un cierto nivel de conflicto entre empresa y trabajadores; aunque también ha contribuido a corregir algunas posibles irregularidaes, como un mayor coste en horas extras (13%), la obligación de contratar nuevo personal (4%), la ampliación de jornada de contratos a tiempo parcial (4%) o una mejora del absentismo (2%).

Pimec habilitó el día de la entrada en vigor de la normativa una aplicación gratuïta para sus afiliados con la que sus afiliados pueden gestionar ese registro de jornada que actualmente tiene alrededor de 2.000 usuarios, según trasladan desde la entidad. 

Foment del Treball también coincide en que la entrada en vigor del registro de jornada no ha generado grandes disrupciones en el día a día de sus afiliados. No obstante, señala que algunos de esos potenciales conflictos se están posponiendo, ya que muchas empresas no están implantando sistemas de control estables, al no disponer todavía de ese despliegue reglamentario que también echan en falta los inspectores. “Los avances son lentos porque muchas empresas son conscientes que aplicar la ley les va a suponer una inversión económica y no quiere hacerla en vano”, declara el director de relaciones laborales de Foment, Javier Ibars. Una situación similar a la que ocurrió con otras normativas, como la ley antitabaco del 2006. 

¿Qué es el tiempo de trabajo efectivo?

Una de las dudas que más habitualmente afirman encontrarse desde la Inspección de Trabajo cuando se personan en las empresas es qué es tiempo de trabajo "efectivo" y qué no. Este es uno de los elementos clave de la normativa, ya que es donde las compañías deben habilitar excepciones o interrupciones en la cómputo de inicio y fin de la jornada. En este sentido, desde los sindicatos de inspectores se remiten a que, a falta de un despliegue reglamentario por parte del Gobierno, serán los jueces los que acaben pronunciándose al respecto. Pero para eso hace que los casos lleguen a los tribunales, fase todavía prematura.

En ese interregno judicial, la ley establece claramente que debe ser la negociación colectiva la encargada de determinar qué cuenta como jornada y qué no, ya que en su defecto cuenta todo salvo los descansos obligatorios fijados por ley. Algunas empresas, centro de trabajo por centro de trabajo, ya han ido resolviendo estos temas. Un ejemplo es El Corte Inglés, que pactó con su comité que pausas como la del cigarrillo no contaban.

No obstante, en Catalunya el acuerdo entre patronales y sindicatos que pudiera servir de referencia a nivel general está encallado. Foment del Treball, Pimec, CCOO y UGT llevan desde el pasado 9 de abril reuniéndose periódicamente en el marco de la comisión de seguimiento del Acord Interprofessional de Catalunya (AIC), tratando este tema sin conseguir consensuar una cláusula que trasladar a sus afiliados como guía. Las partes se resisten a dar por rotas las negociaciones, aunque también reconocen que sus expectativas de cara a poder acabar cerrando un documento consensuado son muy escasas.

Los abogados tardan 59 días en aceptar la norma 

El colectivo de abogados, uno de los más críticos y reticentes a incorporar el registro de jornada en su rutina laboral, ha tardado dos meses en dar su visto bueno a la nueva normativa. Lo hicieron de manera oficial el pasado jueves después de reuinrse en León el pleno del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE). "La actual redacción del Real Decreto-ley 8/2019, en la medida en que se interprete y aplique respetando las especificidades de nuestra profesión, puede mejorar las condiciones del trabajador por cuenta ajena", manifestó el organismo en un comunicado.

Los magistrados son muy celosos de la flexibilidad que demandan para ejercer su profesión y así lo ponen de manifiesto en sus recomendaciones al Ministerio de Trabajo. Por un lado insisten en que, de cara al despliegue normativo de la ley, en su caso se respete la individualización del tiempo de trabajo efectivo y que se estudie el cómputo caso por caso. También demandan fórmulas de distribución flexible de jornada. Y, de la misma manera que los futbolistas,  a los cuales el tiempo de concentración y espera antes de un partido, por ejemplo, no les computa como tiempo de jornada; los abogados quieren un criterio especial para sus desplazamientos y tiempos de espera.