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Sector en expansión

La cerveza artesana se pasa a la lata

Muchas empresas del sector de la `craft beer¿ importan tendencias que llevan años triunfando en países como Estados Unidos

Gabriel Ubieto

Julià Vallès, de la cervecera Cervesa del Montseny, en Seva (izquierda) y Jaume Batlló, de la barcelonesa Birra 08, (derecha). 

Julià Vallès, de la cervecera Cervesa del Montseny, en Seva (izquierda) y Jaume Batlló, de la barcelonesa Birra 08, (derecha).  / Anna Mas / Maite Cruz (El Periódico)

Agua, cebada, lúpulo y levadura siguen siendo, y desde hace siglos, la columna vertebral de la cerveza artesana. Sin ellos es imposible fabricar el zumo dorado, tostado o negro que lleva cautivando civilizaciones desde más allá de los antiguos egipcios y que cada vez tiene más éxito en mercados como el catalán. Lo que varía son los matices, las recetas y los formatos. Y actualmente muchas de las pequeñas cerveceras que operan en Catalunya están incorporando una herramienta que triunfa en países 'birrísticamente' más desarrollados y que aquí hasta hace poco era patrimonio exclusivo de la cervecería industrial: la lata.

"El coste de producción es similar y el transporte y el almacenamiento más baratos", afirma Julià Vallès, de Cervesa Montseny. "Protege la cerveza mejor del sol", añade Arán León, de La Pirata. Este maestro cervecero recuerda que muchas de las virtudes de la cerveza artesana radican en que es un brebaje 'vivo' y que los cambios de temperatura y los rayos del sol juegan en su contra, por eso los vidrios de las botellas suelen ser oscuros. Tampoco altera el sabor, según han coincidido todos los cerveceros consultados, incluyendo los que no practican el formato. "Es un tópico contra el que vamos a tener que luchar", afirma Vallès, de la Montseny.

Julià Vallès, de la Cervesa del Montseny / Anna mas (el periódico)

"Nosotros planteamos el formato dependiendo del 'marketing'. La botella no tiene la misma presencia que la lata", afirma León, de La Pirata. No es que la elegancia de la botella o el barril vayan a desaparecer en unos años de los bares, tiendas o comercios cerveceros del país, pero sí que poco a poco el amplio y creciente abanico de birras van a compartir estante con este formato. "Al pequeño negocio llevaremos una cosa y a los supermercados, para tomar en casa, otra", cuenta Jordi Martínez, de la cervecera Guineu. No obstante, algunas marcas, como Garaje Beer, directamente solo distribuyen cerveza en lata, ya sea bajo pedidos 'on line' o en su local.

Sector en efervescencia

La cerveza artesana es un sector al alza dentro de la economía catalana. En el 2017, últimos datos disponibles del Gremi d’Elaboradors de Cervesa Artesana i Natural (GECAN) y Barcelona Beer Festival (BBF), se produjeron en Catalunya casi cuatro millones de litros de este brebaje; el 31% más que en el anterior y con unas tasas de crecimiento de entre el 30 y el 40% desde el 2012. Un mercado copado, de momento, por los pequeños productores; la mayoría de los cuales no tienen la demanda suficiente para costearse su propia maquinaria enlatadora. La alquilan o la mandan a enlatar a terceros, aunque con los ritmos de crecimiento actuales, varias cerveceras han coincidido en afirmar en que no tardarán en comprar sus propias instalaciones. Según fuentes del sector, la maquinaria precisa para ello ronda los 80.000 euros.

Jaume Batlló, en el taller de Birra 08. / maite cruz (el periódico)

No obstante, no todos los productores han optado por incorporar el formato de la lata. Algunos, como los barceloneses de Birra 08, se mantienen fieles a la botella o el barril. "En la restauración no funciona", cuenta uno de sus cerveceros Carles Terré. Birra 08 trabaja principalmente con pequeños comercios, restaurantes y pedidos por encargo, para los que la prestancia de los formatos clásicos es un valor añadido.  Los maridajes, tanto para particulares como organizados como actividades para empresas, son otro campo al que los cerveceros de Birra 08 le ven mucho futuro.

La "dictadura de la novedad"

El boom de la cerveza artesana en Catalunya, acaecido a finales de la primera década y principios de la segunda del siglo XXI, coincidió con la moda de las Indian Pale Ale (IPA), una cerveza con mucho lúpulo y, en consecuencia, mucho amargor. Los cerveceros consultados coinciden en que la espuma de esta tendencia ha bajado un poco, aunque la IPA continúa mandando. "Hay gente que te pide una IPA sin saber exactamente lo que es, siempre hay que tener una a mano", afirma Terré, de Birra 08.

No obstante, últimamente están ganando peso las 'sours' (cervezas ácidas), las de fermentación mixta (que piden introducir el lúpulo en seco o al final de la fermentación) o las que maridan con fruta. "Vivimos un poco la dictadura de la novedad, tenemos que estar siempre inventado nuevas cervezas", opina León, de La Pirata.

Temas: Catalunya