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operación fallida

El Deutsche Bank y el Commerzbank cancelan su fusión

Los dos mayores bancos privados de Alemania terminan sus negociaciones por una posible unión debido a las dudas de sus accionistas y a la complejidad de la operación

Carles Planas Bou

El Deutsche Bank y el Commerzbank cancelan su fusión

DANIEL ROLAND (AFP)

Alemania no verá el nacimiento de un nuevo gigante bancario. A penas un mes después de que el Deutsche Bank y el Commerzbank, los dos mayores bancos privados del país, oficializasen el inicio de las negociaciones para una posible fusión este jueves han hecho público que las cancelan, renunciando a ella.

A primera hora de la mañana la agencia Reuters ya había avanzado el fracaso de las charlas, citando el escepticismo de ambas partes. En su comunicado oficial, el Deutsche Bank y el Commerzbank aseguran que ese punto y final se debe a las dudas de sus accionistas, críticos desde el inicio, y de sus grupos de interés. Tras un examen exhaustivo han llegado a la conclusión que la fusión no generaría "suficiente valor añadido". “Una fusión tendría que generar rendimientos más altos para nuestros accionistas y mejorar los servicios para nuestros clientes”, apuntan.

Según el semanario alemán ‘Der Spiegel’, ha sido principalmente el consejero delegado del Deutsche Bank, Christian Sewing, quien se ha mostrado “reacio a dar este paso”. Eso se debería a que el poderoso banco con sede en Fráncfort ve los riesgos de integración, los requisitos de capital y los costes de la implementación demasiado altos como para proseguir con esta compleja operación. La valorización de los activos de ambos bancos también parece ser un punto de discordia, algo que también han confirmado fuentes familiarizadas con el asunto al ‘Financial Times’.

Oposición a un proyecto controvertido

El pasado 17 de marzo los consejos de administración de ambos bancos ya avanzaron que “no hay certeza de que ocurra una transacción”. Entonces se iniciaron unas negociaciones que tenían como objetivo la creación de un gigante del sector con un valor de 2.000 millones de euros, 38 millones de clientes privados y corporativos y hasta 140.000 empleados, algo que, a nivel europeo, habría situado la entidad solo por detrás del británico HSBC y del francés BNP Paribas.

Sin embargo, esa precaución también reflejó el escepticismo y oposición con el proyecto. Impulsado por el ministro de Finanzas alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, la hipotética fusión cuenta con tan solo un 25% del apoyo ciudadano. Además de las dudas de los accionistas, los principales inversores del Deutsche Bank, entre los que figuran el conglomerado chino HNA y el Emirato de Qatar, también expresaron sus dudas sobre la fusión.

No obstante, los más preocupados por esa fusión fueron los sindicatos, que alertaron de que podría haber supuesto una ola de hasta 30.000 despidos. Además, eso habría sido muy costoso para ambas entidades. Los círculos financieros, según el ‘Handelsblatt’, estimaron una pérdida de hasta 1.500 millones de euros en la fusión sin contar ese coste por los empleos eliminados.

El abandono de la transacción, apunta el ‘Financial Times’, puede abrir la puerta a que sean empresas extranjeras quienes intenten adquirir a los rivales más pequeños del Deutsche Bank con sede en Fráncfort. El banco neerlandés ING, el italiano Unicredit y otros franceses ya se han mostrado interesados en adquirir el Commerzbank.

A pesar de estar golpeado por su implicación en fraudes financieros como los ‘Papeles de Panamá’ o la ‘Lavandería Troika', la entidad sigue creciendo. Este mismo jueves, Sewing ha anunciado que durante el primer trimestre de 2019 ha obtenido beneficios de hasta 200 millones de euros, mucho más que los 29 pronosticados por los analistas. Aún así, se espera que el Deutsche Bank aplique más recortes en su banca de inversión y busque un plan B para seguir adelante.