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Cuatro empresarios le quitaron el uniforme a un trabajador muerto en un accidente

Un juez les acusa de de homicidio imprudente y delito contra el derecho de los trabajadores

Julia Camacho / Sevilla

Coche de la Guardia Civil.

Coche de la Guardia Civil. / EFE / JAVIER FUENTES

Un juez de Chiclana de la Frontera (Cádiz) investiga a cuatro empresarios de la localidad por el supuesto homicidio imprudente de uno de los empleados, al que los responsables de la empresa llegaron a quitar el uniforme de trabajo camino del hospital para tratar de ocultar que había sufrido un accidente laboral. La investigación policial ha puesto al descubierto el “manifiesto desprecio” de los empresarios por la seguridad laboral o las condiciones de sus empleados, ya que la víctima no poseía formación acerca del manejo de la máquina que le acabó quitando la vida y ni siquiera estaba dado de alta a la Seguridad Social. Por eso, el juzgado les atribuye también un delito contra los derechos de los trabajadores.

Fuentes de la Guardia Civil explicaron que el accidente se produjo en julio de 2018, cuando la víctima, de 42 años, trabajaba para una empresa dedicada al montaje e instalación de elementos de decoración en distintas ferias y eventos por todo el territorio nacional. En ese momento, y tras contar solo con la versión de las personas que le acompañaron hasta el hospital, el caso fue considerado como un accidente fortuito fuera del trabajo. Pero la familia sospechó que había algo raro, dado que la gravedad de las heridas no cuadraba con un accidente fortuito, por lo que meses más tarde denunciaron el incidente ante la Inspección de Trabajo, que investigó hasta llevar el caso a los tribunales.

Sin formación

De esta forma, en enero de este año un juzgado de Chiclana abrió una investigación junto a la Guardia Civil para esclarecer lo que ocurrió verdaderamente ese 17 de julio, con la dificultad del tiempo transcurrido desde entonces. Sin embargo, las sucesivas visitas e inspecciones a la empresa y la toma de testificales permitieron a los agentes establecer el verdadero relato de la muerte de A.S.S.  El hombre se encontraba manejando una carretilla eléctrica elevadora conocida como 'fenwich', pero debido a la “nula formación” recibida para ello, quedó atrapado en el mecanismo del aparato. 

El administrador de la empresa y otro operario fueron quienes lo trasladaron en un vehículo particular a un centro sanitario de la localidad, pero antes, tuvieron tiempo de protegerse a sí mismos, ya que “le despojaron de la ropa de trabajo, que llevaba inscrito el anagrama de la compañía, al objeto de no despertar sospechas y evitar así responsabilidades”. Así, en todo momento aseguraron a los médicos que todo había sido una caída fortuita y, por supuesto, fuera del entorno laboral. Ante su estado de gravedad, el hombre fue derivado al Hospital comarcal, donde falleció poco después. 

Carencia de protección

Las pesquisas policiales permitieron abrir un expediente sancionador ante la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, “habida cuenta del desprecio manifiesto que los responsables de la empresa demostraban en cuanto a la normativa vigente en materia de urbanismo y riesgos laborales”, explicó la Guardia Civil. De hecho, los agentes pudieron constatar como esa actitud se mantuvo a lo largo del tiempo, agravada además por la “carencia absoluta de prendas de protección personal, Planes de Seguridad o Planes de Evacuación”, así como por la ausencia de afiliación a la Seguridad Social de los trabajadores. 

Los cuatro empresarios, que fueron detenidos y ya están en libertad provisional con cargos, se enfrentan además a sanciones administrativas ante el cúmulo de irregularidades detectadas tanto en materia laboral como incluso urbanísticas. La investigación ha servido además para que los familiares del trabajador fallecido hayan podido regularizar las pensiones que legalmente les correspondían como consecuencia de un fallecimiento por accidente laboral, ya que inicialmente al ser compensados con una pensión por muerte debida a contingencias comunes, tanto la mujer como sus dos hijos “habían quedado prácticamente en la indigencia”, según la Guardia Civil.