Ir a contenido

energía

Bruselas investiga la venta de electricidad barata de Marruecos a España

España lleva cuatro meses importando energía de Marruecos, país que abrió dos térmicas en el 2018 que no pagan derechos de emisión de CO2

El comisario Arias Cañete afirma que la CE está estudiando la situación española junto con la que padecen otros países europeos

Sara Ledo

La ministra española de Transicion Energética, Teresa Ribera, posa junto al comisario europeo de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, a su llegada a su primer consejo de titulares de Energía de la Union Europea.

La ministra española de Transicion Energética, Teresa Ribera, posa junto al comisario europeo de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, a su llegada a su primer consejo de titulares de Energía de la Union Europea. / JULIEN WARNAND (EFE)

Desde el año 2006 España es exportadora de energía a Marruecos pero, desde diciembre de 2018 ese intercambio se ha revertido y es España la que compra. El problema es que esta nueva circunstancia coincide en el tiempo con la entrada en funcionamiento de dos plantas de carbón en el país vecino que no están sujetas al mercado de derechos de emisión de CO2 europeo –principal motivo del alza de los precios de la electricidad en el último año en Europa- por lo que venden energía más barata que la española. Un hecho que alertó desde sus inicios al Gobierno español y que ahora está en manos de la Comisión Europea.

El problema, adelantado por El Periódico de la Energía, provoca una competencia desleal entre las empresas españolas y las marroquíes en términos de venta de energía, puesto que mientras que las empresas españolas tienen que pagar un 'canon' por contaminar, las marroquíes no están sujetas a dichas restricciones. A esto, además, hay que sumar la enorme contrariedad que supone que España, en pleno proceso de descarbonización de su economía, compre energía 'contaminante' a otro país.

Es por ello que, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, envió el 19 de febrero una carta al comisario por la Acción por el Clima y la Energía, Miguel Árias Cañete, en la que le advertía sobre la situación y le pedía la opinión de su departamento, así como la posibilidad de arbitrar "algún mecanismo" que sirviese para proteger la libre competencia y la preservación del medio ambiente.

El comisario Arias Cañete, que ha estado esta mañana en Madrid para participar en un evento organizado por Iberdrola en la Universidad ICAI (Comillas), ha asegurado que el asunto está siendo estudiado por la Comisión Europea (CE) y pronto tendrá una respuesta. No obstante, no ha avanzado en qué sentido se dirigirá. Lo que sí ha indicado Arias Cañete es que el análisis que se está realizando desde Bruselas no afecta únicamente a España, sino también a otros países miembros con fronteras fuera de la Unión Europea y que "han planteado preocupaciones similares".

"No es solo (una preocupación) del Gobierno español si no de otros países europeos, también de países de la comunidad de energía en fase de pedir el ingreso en la Unión Europea que tienen fronteras con terceros países en los cuales la generación de energía no tiene las características que tiene en la Unión Europea", aseguró Cañete.

Apenas el 0,7% de la generación nacional

Las dos plantas marroquíes entraron en funcionamiento en el año 2018 y, con ellas, este cambio repentino en el saldo energético. A principios de año entró en funcionamiento la central de Jarada, de 350 megavatios, y, en diciembre la gigantesca central térmica de Safi, situada en la costa atlántica sur, con una capacidad de 1.400 megavatios. No obstante, según el ministerio para la Transición Ecológica la cantidad total de energía importada a través de la interconexión marroquí desde el mes de diciembre es nimia en conjunto, y apenas representa un 7% del total de importaciones que hace España de los países vecinos y un escaso 0,7% del total de la generación eléctrica nacional.

Por otra parte, esta situación llega después de que España y Marruecos alcanzasen un acuerdo para impulsar una nueva interconexión eléctrica. Quizás por ello, pocos días antes de que la ministra Teresa Ribera enviase una carta a la Comisión Europea, el secretario de estado de Energía, José Domínguez Abascal, hacía lo propio a la Comisión Nacional de los Mercado y la Competencia (CNMC) para pedir un informe sobre el impacto que tendrá este futuro cable sobre el precio de la electricidad y sobre la competencia en la generación eléctrica en ambos países.