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audiencia nacional

Fernández Ordóñez limita su papel en Bankia a "hacer dos cositas"

El exgobernador afirma que la entidad cayó por la segunda recesión y cree que ha "acabado bien"

El supervisor afirma que la fuerte rebaja de la salida a bolsa fue "buena" para los accionistas y contribuyentes

P. Allendesalazar

Miguel Ángel Fernández Ordóñez llegando a la Audiencia Nacional acompañado de su abogado en el 2017.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez llegando a la Audiencia Nacional acompañado de su abogado en el 2017. / JUAN MANUEL PRATS

Responsabilidad limitada. Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha minimizado este lunes su papel en la debacle de Bankia y ha repartido culpas entre la crisis, los gestores y el exministro de Economía Luis de Guindos. El exgobernador del Banco de España ha defendido que su papel en la creación, salida a bolsa y caída del banco entre el 2010 y el 2012 se limitó a hacer "dos cositas": obligar a José Luis Olivas, presidente de Bancaja, a reunirse con Rodrigo Rato, su homólogo de Caja Madrid, para facilitar su unión, y dar varias aprobaciones en la comisión ejecutiva del organismo público, pero siempre a propuesta de los responsables de la supervisión, cuyos informes "ojeaba".

"Tengo una responsabilidad enorme, porque sin la comisión ejecutiva esto no se hace y yo soy el 25% de ella, pero aspectos técnicos concretos no sé, algunos ni los entiendo. Lo que entiendo es la filosofía", ha argumentado Fernández Ordóñez durante su interrogatorio como testigo en el juicio del caso Bankia en la Audiencia Nacional. "La supervisión funciona muy bien", ha añadido para dejar claro que no estaba echando la culpa a los inspectores.

El exalto cargo de varios Gobiernos socialistas ha querido así desmarcarse de las acusaciones de Rato, que lleva años alegando que la mayoría de las decisiones que tomó fueron inspiradas o directamente impuestas por el Banco de España y su máximo responsable. Así, ha asegurado que la "razonable" decisión de salir a bolsa fue de la entidad, en contra de lo afirmado por el exministro. "La supervisión no significa lo que dicen muchos gestores de 'yo hacía lo que me decía el Banco de España'. Ellos dicen lo que hacen y el Banco de España les dice si le parece bien o no, si están cumpliendo o no la ley", ha sostenido.

Desinterés por BFA

En esta línea, ha defendido la controvertida rebaja del 65% en el valor de las acciones que tuvo que aceptar Bankia para salir a bolsa y que según los peritos provocó la caída del banco y su matriz, BFA. Ese recorte, ha argumentado, fue "bueno" para los contribuyentes, porque al facilitar la operación permitía no tener que aportar más ayudas, y para los inversores privados, ya que les salía más barato entrar en la entidad. El efecto en BFA, ha añadido, no le "interesó fundamentalmente", ya que era un "tema que debía preocupar a las cajas y fundaciones" que eran propietarias de la matriz.

Fernández Ordóñez llegó a estar imputado en esta causa en la fase de instrucción durante unos meses por cuatro correos de José Antonio Casaus, el inspector jefe del organismo en el banco, que advirtió a sus superiores que la entidad no tenía futuro y podía acabar nacionalizada. El testigo ha insistido una vez más en que nunca los conoció y en que, aunque acertase en las consecuencias, su subordinado se equivocó en las causas.  

Monstruosa recesión

El exgobernador ha defendido la actuación de su organismo porque a "los inspectores les parecía que Bankia era viable" y ha argumentado que la caída de la entidad no se debió a la salida a bolsa, sino al "hundimiento monstruoso" que provocó la recaída de la economía en el 2012, que "nadie" supo prever y que le llevó a estar "convencido" de que España iba a salir del euro, además de otros factores de "mala gestión" de la entidad. "Si no hubiéramos tenido la segunda recesión, los bancos hubieran podido devolver las ayudas", ha sostenido. También ha defendido que el problema que suponía Bankia "ha acabado al final bien".

Sin embargo, también ha vuelto a lanzar una pulla al exministro De Guindos, quien de forma "muy desagradable" asumió directamente la gestión del problema de Bankia en abril del 2012 y forzó la dimisión de Rato sin informar al supervisor. "Al Banco de España no le gustó lo que hizo el ministro pero lo conté mucho después. Hubiera sido muy malo para los mercados (hacerlo cuando sucedieron los hechos), la credibilidad de los ministros de economía es muy inferior a la de los bancos centrales", ha sostenido antes de afirmar que la gestión del Gobierno "creo una desconfianza en los mercados importantes y luego hubo que poner más dinero (22.424 millones); una solución a lo Banco de España, suave y sin forzar, hubiera sido mejor".

Unión voluntaria

Fernández Ordóñez ha mantenido que fueron las propias siete cajas que formaron Bankia las que decidieron fusionarse porque se sentían "cómodas" uniéndose con entidades de su misma naturaleza. Ha admitido, no obstante, que el Banco de España les dijo que "no podían seguir solas". Rato, ha sostenido, trató de unirse solo a cinco cajas pequeñas pero el supervisor se negó porque la ley le obligaba a ganar más tamaño para poder acceder a ayudas. La que quedaba era Bancaja, pero su presidente se resistía y se negaba a cogerle el teléfono al de Caja Madrid. Fue por ello, ha explicado, que el subgobernador, Javier Aríztegui, organizó un encuentro entre Olivas y Rato en el Banco de España. "La integración es una forma normal de resolver crisis", ha defendido.

También ha recordado que el Banco de España tenía un papel limitado en ciertos aspectos, como la elección de los máximos dirigentes de las entidades. En este sentido, ha recordado que el PP se planteó a finales del 2009 nombrar al exvicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y al después ministro De Guindos, presidentes de Caja Madrid, pero finalmente se decidió por Rato.