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MOVILIDAD

Cabify vuelve a Barcelona cambiando de modelo y burlando el decreto de la Generalitat

La firma opeará con una flota de unos 300 vehículos

Josep M. Berengueras Agustí Sala

Un vehículo VTC circula por plaza de Catalunya de Barcelona.

Un vehículo VTC circula por plaza de Catalunya de Barcelona. / FERRAN NADEU

Cabify vuelve a Barcelona. La empresa ha "adaptado su modelo de negocio" a los nuevos requisitos introducidos por la normativa sobre el sector VTC aprobada por la Generalitat y, a partir de mañana jueves 7 de marzo, volverá a prestar servicio con vehículos VTC. Pero lo hará sin necesidad de precontratación a partir del segundo viaje a través de un hueco legal.

"La empresa es consciente de que este modelo no es el mejor para una ciudad y una comunidad que son símbolos de innovación y progreso, pero está dispuesta a cargar con el elevado e injustificado coste de adaptar su modelo de negocio para cubrir las necesidades de los usuarios en Catalunya", ha destacado la compañía en un comunicado. La firma dejó de operar en Catalunya, junto a Uber, el pasado 31 de enero.

Ahora, Cabify vuelve sacándose un as bajo de la manga. Aunque, como reconoce la compañía, ello supone "un cambio significativo en sus condiciones de operación, pasando a prestar el servicio de alquiler de vehículos de transporte con conductor (VTC)" que solo afectará a Catalunya. "Este nuevo modelo implica renunciar a la operativa general de Cabify de gestión del servicio como agencia de viajes, que no impone al usuario restricción alguna al tiempo de precontratación previo, y que se adapta mucho mejor, tanto a la demanda y necesidades de los usuarios", aseguró la firma en una nota.

El primer cambio, pues, es operar como empresa de transporte. De inicio, trabajará con una flota cercana a 300 coches, "lo que puede dar lugar a alguna demora superior a lo deseable en horas de alta demanda", puntualizó la firma. "En todo caso, Cabify redobla su compromiso con mantener un alto estándar de servicio e ir agregando nuevos operadores de VTC", según la empresa. He aquí el segundo cambio: si antes trabajaba con compañías que tenían licencias VTC y coches y hacía de intermediario, ahora operará en Barcelona con una filial llamada Prestige&Limousine (empresa que compró recientemente, con 300 licencias en Madrid y 300 en Barcelona, por unos 20 millones) que cuenta con licencias VTC, según fuentes conocedoras de la operativa. Es decir: operará con sus propias licencias y vehículos, y no de terceros.

Ello lleva a la firma a un tercer cambio, el que puede causar más revuelo legal. El usuario en Catlaunya, para poder usar el servicio, deberá aceptar unas nuevas condiciones. A la práctica, ello supone aceptar un contrato (gratuito) de un año de duración (prorrogable) con Prestige&Limousine. Y las condiciones agregan que Prestige&Limousine ha celebrado un contrato con Cabify para la cesión del uso de la aplicación y del sitio web y de la marca: es decir, será esta empresa la prestataria del servicio al completo. Así, Cabify entiende que, el primer viaje, el usuario debe solicitar su trayecto con 15 minutos de antelación (lo que marca el decreto de la Generalitat, aunque la AMB ha aprobado ampliar a 60 minutos el tiempo de precontratación, pero esta aún no ha entrado en vigor). Pero que, a partir del segundo, no es necesaria esa precontratación, pues ya son clientes de la empresa de transporte.

"Una vez que el usuario acepte las condiciones de contratación y transcurra el periodo de antelación estipulado por la normativa, el usuario de Cabify habrá contratado un servicio de transporte del que puede hacer uso sin necesidad de ir contratando cada viaje", afirmaron fuentes de la firma.

Según la empresa, la nueva operativa que ahora lanza Cabify solo para Catalunya "mantiene la sencillez de uso de la aplicación y se ajusta a los requisitos impuestos por la Generalitat a través del Decreto Ley 4/2019, del 29 de enero, de medidas urgentes en materia de transporte de viajeros mediante el alquiler de vehículos con conductor".

Temas: Cabify