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HISTORIAS MÍNIMAS

Flores de temporada en mano

Florster reparte en bicicleta ramos cuya entrega filma para recoger la reacción de quien lo recibe. Son flores producidas en el Maresme que sirven en el área metropolitana

Carme Escales

Elena Zhabreva.

Elena Zhabreva. / MAITE CRUZ

A la edad de 7 años, Elena Zhabreva se entretenía sembrando flores con su madre para que en la casa donde vivían, en Rusia, siempre que se pudiera hubiera flores frescas. Es lo que hoy facilita ella a través de la empresa que puso en marcha en Barcelona a mediados del pasado año. Es una tienda on line de venta de ramos de flores solo de temporada que se reparten en bicicleta y se entregan en mano, un momento que una cámara en el casco del repartidor graba para mostrar a quien envía el presente.

Es Florster, la firma que con 50.000 euros de inversión inicial, Elena fundó con su socio, Manuel Gouveia. Ella tiene 33 años. Es economista y ha trabajado como auditora y comercial inmobiliaria. Él tiene 36 años y es ingeniero industrial, viene del sector de automoción y logística, pero siempre se ha dedicado a crear páginas webs, estrategias SEO, marketing digital y growth hacking (crecimiento en escala).

    Ambos son hijos de empresarios, de la construcción de infraestructuras en Rusia, y del sector industrial y agrícola en Venezuela, respectivamente. «Yo siempre he estado expuesto a la creación de negocios y en ese sentido mi padre es mi modelo a imitar», dice Manuel. Tanto él como ella llegaron a Barcelona para cursar un máster en dirección de negocios en la UAB. «Con el fin último de crear nosotros un negocio», precisa ella.

    Antes de Florster hubo algún otro intento que no fructificó. Pero con Florster esperan finalizar este primer año como empresarios habiendo facturado 210.000 euros.

   

El radio de acción es la ciudad de Barcelona, Badalona, Cornellà, L'Hospitalet de Llobregat y  Sant Just Desvern

«Todas nuestras flores proceden del Maresme», detalla Elena Zhabreva. «Contamos con unos 25 proveedores, entre productores de flores y verde, esponjas y mochilas para el transporte del ramo, hasta tostadores locales de café que nos regalan los sacos para envolver los ramos, así como nuestros servidores de herramientas digitales para el sitio web y para el análisis de métricas claves de nuestra start-up», añade la cofundadora de Florster. La empresa está sirviendo una media de 200 pedidos al mes. «Los picos más fuertes del año son: el día de los enamorados, Sant Jordi y el día de la madre», dice.

Escalable a otros países

Florster cuenta con repartidores propios que circulan en bicicleta. Su radio de acción es toda la ciudad de Barcelona, Cornellà, Badalona, Sant Just Desvern y L’Hospitalet de Llobregat. «Podemos llegar en 25 minutos a oficinas, restaurantes, hoteles, centros comerciales o allí donde esté la persona a quien va el ramo», precisa Zhabreva. «Hacemos el vídeo del recorrido en bicicleta y de la entrega para que nadie se pierda nada», dice.

    La idea de estos dos jóvenes empresarios es expandir su negocio por las principales ciudades del mundo. «Es un modelo de negocio innovador y altamente rentable», puntualizan. Su rentabilidad radica en gran parte en que ningún ramo es personalizado, solo se puede elegir el tamaño. «Así nos aseguramos que todas las flores serán utilizadas, ramos de calidad a un costo menor», explica ella. “Nuestra franja de entrega es de 2 horas solo, incluso servimos ramos justo al final del postre en un restaurante y al repartir nosotros, no fallamos”.

Elena Zhabreva. Cofundadora y CEO de Florster

Desde un obrador en el barrio de Les Corts salen las flores en bicicleta. Es el transporte que vieron más eficiente y coherente con el romántico gesto de regalar flores. En un cesto de mimbre viajan sobre una bicicleta clásica.

Temas: Empresas