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INFRAESTRUCTURAS

Port de Barcelona insta a la creación de una oficina técnica que desarrolle los accesos viarios y ferroviarios

La mejora de los accesos es básica para mantener el ritmo de crecimiento de la actividad de la infraestructura

Eduardo López Alonso

José Alberto Carbonell y Mercè Conesa. 

José Alberto Carbonell y Mercè Conesa. 

Port de Barcelona ha planteado al Ministerio de Fomento crear una oficina técnica que desarrolle los nuevos accesos viarios y ferroviarios del recinto: definir actuaciones, concretar propuestas y calendario, y dirigir las obras. Pese a la convulsa situación política y la fijación de la fecha de las próximas elecciones, la dirección de Port de Barcelona desea hacer los trabajos preliminares necesarios y establecer una propuesta de calendario para impulsar las obras, imprescindibles para mejorar la actividad de la infraestructura. Esas obras costarán más de 400 millones de euros, según cálculos iniciales.

Según un comunicado remitido por el Port, sería el Gobierno el que nombraría al responsable de la oficina operativa. La presidenta del Port de Barcelona, Mercè Conesa, ha reiterado en las últimas semanas la importancia de acelerar los pliegos de las licitaciones, las tramitaciones administrativas y coordinar las obras. El Port considera que la constitución de una oficina independiente es útil, como ya se demostró en el precedente de la ampliación del Aeropuerto de Barcelona.

La financiación que se propone es que Fomento pague la licitación del acceso viario (autovía exclusiva para mercancías entre la Ronda Litoral y la ampliación sur del Puerto) y los 42,2 millones de euros contemplados en el Convenio para regular las aportaciones financieras para desarrollar el Acceso Ferroviario Sur del Puerto. Y el Puerto pretende asumir el resto del coste del proyecto, como prevé concretar en el protocolo de colaboración pendiente de firmar entre las entidades implicadas.

La intención es que la futura vía de tren y la autovía compartan algunos viaductos. La carretera prevista recupera un proyecto del 2007 que consiste en una autovía de nueve kilómetros con dos carriles por cada sentido que permitirá la entrada y salida de camiones al puerto desde el nudo del Llobregat, a la altura de Cornellà, hasta el antiguo cauce del río Llobregat y sin tener que pasar por la colapsada ronda Litoral.