balance del 2018

Los grandes bancos se desprendieron de activos tóxicos por 45.900 millones

Estands de Altamira y Solvia en el salón Barcelona Meeting Point celebrado la semana pasada.

Estands de Altamira y Solvia en el salón Barcelona Meeting Point celebrado la semana pasada.

Max Jiménez Botías

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En gran medida exigidos por las autoridades bancarias y en otra parte alentados por las provisiones realizadas, los grandes bancos se desprendieron globalmente de unos 45.900 millones de euros en activos inmobiliarios tóxicos durante el 2018 gracias a cerca de 30 grandes ventas de carteras, valoradas en unos 43.200 millones de euros). La cifra es inferior a la del 2017 (51.700 millones, según un reciente informe de Deloitte), pero España fue el segundo mercado europeo más activo, solo por detrás de Italia.

Las grandes entidades han sacado pecho esta semana durante la presentación de sus resultados del 2018 por la reducción de su mochila de 'ladrillos'. El Banc Sabadell, con un recorte de 15.000 millones de euros, y CaixaBank, que vendió 12.100 millones, fueron las entidades que más trabajaron por sanear su balance. Por detrás figuran BBVA (10.472 millones), Bankia (6.000 millones) y Santander (2.400 millones, tras deshacerse de la mayoría en el 2017). 

Por el lado de los compradores, Cerberus y Lone Star dominaron el mercado con operaciones por valor de 15.000 y 13.000 millones, respectivamente. Estos fondos tomaron el relevo de Blackstone, el fondo más activo en el 2017 (30.000 millones) tras hacerse con la cartera inmobilaria del Popular de la que se desprendió el Santander, entre cuyas propiedades se incluía el 'servicer' (gestor inmobiliario) Aliseda Inmobiliaria. Eso sí, una cosa es el valor de la cartera y otra, muy distinta, el precio de la operación, puesto que gracias a las provisiones realizadas, los vendedores han cerrado las transacciones con descuentos de más del 50%, en la mayor parte de las operaciones.

Efecto de las operaciones

¿Quién ha ganado con estas operaciones? Sin duda, el beneficio es compartido, pero está por ver si llega al consumidor final, tanto de las inmobiliarias como de los bancos. Los vendedores liberan su balance y elevan capital, y los compradores se proponen rentabilizar compras ventajosas. En CaixaBank, más allá de su satisfacción por el balance del 2018, están particularmente contentos con haber soltado lastre. «El año pasado no solo ha sido positivo desde el punto de vista de la mejora del resultado final sino también de la calidad del resultado, pues incluye cargos negativos que nos van a permitir, a partir de ahora, tener resultados aún mejores», afirmó Gonzalo Gortázar, su consejero delegado, en la presentación de resultados en Valencia, informa Nacho Herrero.

El movimiento estrella lo realizó en el segundo trimestre, cuando acordó vender la cartera de activos inmobiliarios disponibles para la venta en octubre del 2017 y su 'servicer' Servihabitat (cuyo 51% tuvo que recomprar por 204 millones) a una compañía de nueva creación propiedad en un 80% de Lone Star. El impacto de esa operación en las cuentas ha sido de 48 millones de euros en impuestos. Además, CaixaBank ha logrado vender inmuebles en el 2018 por 2.060 millones de euros, un 28% más que en el 2017. La cartera de adjudicados ha quedado en unos escuálidos 740 millones de euros, frente a los problemáticos 5.878 millones acumulados al cierre del 2017.  La apuesta por la limpieza ha permitido que los saldos dudosos desciendan hasta los 11.195 millones, tras bajar 3.110 millones en un solo ejercicio.

Caída de la morosidad

Durante la presentación de resultados del Sabadell, su presidente, Josep Oliu, puso de manifiesto la significativa caída de la morosidad hasta el 4,22%, tras las voluminosa bajada de activos problemáticos: 7.846 millones. Corresponden a la venta de las carteras institucionales adquiridos en su mayor parte por Cerberus (5.800 millones) más la reducción orgánica de 2.047 millones. Poco le queda ya al banco, además, de su promotora inmobilaria, Solvia Desarrollos Inmobiliarios, que también está en proceso de venta.

Santander y Bankia cerraron la venta de carteras durante el 2018, si bien las operaciones deben concretarse a lo largo de este año. El primero tiene un acuerdo con Cerberus para la venta de inmuebles por valor de 1.500 millones de euros, y el segundo ha constituido con Lone Star una sociedad conjunta a la que Bankia debe traspasar créditos hipotecarios de dudoso cobro por valor de 3.070 millones de euros. Con la venta directa de activos, la entidad que dirige Jose Ignacio Goirigolzarri ha reducido su cartera en 6.000 millones.