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Un mercado en transformación

Una 'proptech' de carne y hueso

Housell ha optado por el factor humano como elemento diferencial en un entorno definido por la tecnología

La inmobiliaria 'on line' cuenta con 70 vendedores para acompañor los procesos comerciales digitales

Max Jiménez Botías

Guillermo Llibre, consejero delegado de Housell.

Guillermo Llibre, consejero delegado de Housell.

Housell es una empresa de servicios dentro de la actividad que se conoce como 'proptech' (contracción de propiedad y tecnología, en ingles). "La tecnología nos  ayuda a que la intermediación entre vendedores de casas y compradores sea más transparente, y agrega una estrategia de expansión menos basada en costes fijo y estructura", explica Guillermo Llibre, consejero delegado de esta inmobiliaria 'on line' . La propia esencia del negocio aporta al cliente un claro ahorro en el proceso de venta en el que paga una trifa plana de 945 euros.

Llibre subraya que la gran diferencia de la estrategia empresarial de Housell es, además de esa tarifa plana --que es común en todo el sector--, "tener gente en la calle. Aquí no se puede vender solo por teléfono". Tener un equipo comercial a pie de calle tiene su importancia. "Nos hemos dado cuenta de que en este proceso hay momentos en los que el cliente quiere una interacción directa. "Tenemos 70 personas en toda España. Hablan con el cliente, pero también hacen la visita con los compradores en los casos en los que se vende una segunda residencia". La gran diferencia entre las inmobiliarias de internet y las tradicionales es que, en el segundo caso, quien acompaña al comprador es el propietario, aunque la 'proptech' se encargue de facilitarle los procesos de venta. Housell aporta un modelo a caballo entre los dos mundos: "Hacemos físicamente una valoración de la casa con tecnología que tenemos desarrollada. Les  asesoramos y podemos ayudarles a hacer las visitas con los compradores. Y parece una tontería pero cuando nosotros hacemos las visitas, la probabilidad de venta es del doble", explica Llibre.   

La empresa es joven, como todas en este sector. Nació en el 2017. Llibre estuvo 10 años en el mundo de internet montando cosas como Grupalia, "y aprendí mucho sobre el mundo de la captación de clientes 'on line"". Luego estuvo dos año en el 'servicer' (gestor inmobiliario) Haya Real Estate, lo que le dio la oportunidad de conocer el sector inmobiliario. Puso en marcha el proyecto con fondo de inversión Cerberus, que apostó por un modelo de negocio en España que es distinto: "Ofrecemos un servicio durante seis meses y los clientes saben que lo van a pagar vendan o no. Por lo tanto, los precios que se ponen se ajustan al mercado", afirma. Al menos no contribuyen a incrementos especulativos de los precios.

Durante el primer año consiguieron 1.000 clientes que apostaron por esta alternativa y en el 2018 cerrarán con unos 4.200. Todavía son volúmenes pequeños comparados con los referentes del sector. "Este año llevamos vendidas más de 1.000 viviendas. Los grandes del sector inmobiliario venden unas 8.000 viviendas al año. Pero la diferencia es que el gran beneficiario es el cliente".