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ante la huelga

El comercio y la hostelería de Barcelona hacen un llamamiento a la calma ante los riesgos del 21-D

Temen que nuevos incidentes afecten gravemente a la economía local en fechas clave y a la imagen de la ciudad

Patricia Castán / Eduardo López Alonso

El paseo de Gràcia, visto desde la terraza del Hotel Condes de Barcelona.

El paseo de Gràcia, visto desde la terraza del Hotel Condes de Barcelona. / JORDI COTRINA

En plena cúspide de la campaña navideña, el sector del comercio y la hostelería, dos de los pilares de la economía barcelonesa, hacen un llamamiento a la “calma” y la “responsabilidad” ante los riesgos de conflictividad y hasta violencia que  se vislumbran el próximo día 21 de diciembre. No se pronuncian sobre si debe o no celebrarse el consejo de ministros en la capital catalana, pero sí coindicen en que Barcelona debe mantener su talante de “ciudad abierta”, conciliadora y cosmpolita. Creen que la imagen de la ciudad, afectada por la inestabilidad del último año, puede sufrir otro revés si se calientan los ánimos. Algo que perjudicaría de forma inmediata al consumo local, pero también de cara a los siguientes meses.

Las patronales del sector comercial catalanas se reunieron este martes para consensuar una posición ante las movilizaciones del 21D. Pese a los diversos puntos de vista de los representantes del sector, lo cierto es que todos abogaron por una posición que Joan Carles Calbet, presidente de Comertia, definió como necesidad de "paz social" y "tranquilidad", "en unos momentos en los que el comercio se juega los resultados de todo el año". Pese al auge de internet, el 64% de los barceloneses confiesan que acudirán a las tiendas estas fiestas para hacer sus compras, según un estudio de American Express. Cualquier atisbo de inestabilidad en los ejes comerciales puede afectar las ventas.

Desde el colectivo Barcelona Oberta, que agrupa a los principales ejes comerciales de la ciudad (incluidos los más céntricos y turísticos) siempre han sido críticos con las ubicaciones de movilizaciones que afectan a su actividad y sus consecuencias, si derivan en altercados. En esta ocasión, sin entrar en el fondo de lo que pueda suceder, se limitan a pedir “paz y concordia”, afirma su vicepresidente, Javier Cottet, que reclama “a todos los actores políticos que defiendan a los ciudadanos y la economía productiva”. “Tenemos un estado del bienestar en riesgo y la sociedad no es lo que dicen los políticos”, apunta, aludiendo también a la huelga anunciada por Renfe para ese día. “Pedimos que todos rebajen el tono, la tensión y que vuelva la concordia  y la positividad”, mantiene, enfatizando que “los radicales ganan cuando hay conflicto”.

Jordi Clos, presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona, acabado de llegar de París donde ha comprobado los efectos de los enfrentamientos sociales en sus calles y la paralización del comercio y el turismo, insiste en llamar a la “responsabilidad”. Cree que el consejo de ministros en Barcelona nace con una intención de “suavizar el clima político y hablar de infraestructuras clave, lo que tratado de forma inteligente puede ser muy positivo puede ser muy positivo”. Pero se echa las manos a la cabeza ante las “barbaridades” que escucha en boca de los políticos, la forma en que se está tratando de movilizar a la población y el riesgo de “desmotivar a los Mossos” con algunas de las últimas declaraciones políticas. 
El líder de la patronal precisa que el sector empezaba a recuperar el pulso en los últimos meses y que las reservas de Fin de Año iban a buen ritmo, pero “nuevos incidentes o salir en las portadas de todo en mundo con más conflicto tendría inmediatas consecuencias en el turismo y en la economía local”.

En la misma línea, el Gremi de Restauració de Barcelona, que representa a un sector que durante estas fechas suele tener sus puntas de facturación, apela al espíritu de una ciudad “donde todo el mundo ha sido siempre bienvenido y no tendría sentido dar una imagen caricaturizada de lo contrario”, en palabras de su director, Roger Pallarols. Insiste en que “anuncios de violencia hacen mucho daño al funcionamiento de la ciudad y su economía, sobre todo en una campaña navideña que este año es esencial porque la restauración ha vivido momentos muy duros por distintos motivos, incluido el político”. En representación de este sector que aglutina a muchos pequeños emprendedores, hace un llamamiento a “recuperar la forma de ser de los barceloneses y nuestra tradición de convivencia” y recuerda la “importancia que tiene para la ciudad y sus negocios” no ahuyentar al “turismo de calidad”.

Temas: Hoteles Comercio