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informe de euroconstruct

La construcción europea entra en una fase de ralentización

La inercia de la recuperación permitirá a España mantener el crecimiento más tiempo que otros países continentales

Max Jiménez Botías

Grúas en el paseo de Gràcia de Barcelona.

Grúas en el paseo de Gràcia de Barcelona.

La ralentización del ritmo del crecimiento económico en Europa en los próximos años se verá trasladada al sector de la construcción, que para el periodo del 2019 a 2021 espera una reducción del ritmo de avance que ha registrado en los últimos años, según pone de manifiesto el informe de Eurconstruct, que ha dado a conocer este lunes el Itec, el representante español en ese organismo.

El informe pone de manifiesto que Europa contempla con cierta preocupación como las previsiones económicas para los próximos años se están revisando cada vez más a la baja. Este enfriamiento de la economía llega en un momento en el que el mercado europeo de la construcción tiene buena salud, con el indicador de confianza a la altura del 2007 e incluso con cifras de producción por encima de las de antes de la crisis en nueve de los 19 países que aportan datos a Euroconstruct. Con todo, el crecimiento se mantendrá en el 2018 (2,8%) y el 2019 (2,0%), pero a medio plazo se observan una caída más aguda: en 2020 (1,6%) y 2021 (1,3%), un crecimiento a ritmos inferiores a los de la economía y con relevos internos en los mercados que tiran del sector.

El principal factor que incidirá en esa ralentización será la vivienda. "Tocará techo en su expansión en Europa, aunque esperamos que no sea traumático", ha comentado el director general del Itech, Francisco Diéguez, que apunta al mercado residencial como el principal causante de la ralentización.

Si en los últimos cuatro años ha sido el mercado que más ha aportado al crecimiento, en los tres siguientes será el que menos contribuya. El final del crédito barato es un factor relevante, pero por sí solo no explica este cambio tan brusco de mercado líder a mercado estancado. "La raíz del problema es que Europa ha estado iniciando vivienda a unos ritmos muy sustanciales en los últimos años y ahora se encuentra con el reto de absorber los más de 5,5 millones de viviendas que se prevé acabar durante el periodo 2019-2021", explica  Josep Ramon Fontana, jefe del departamento de mercados del Itec.

La inercia española

En España, la construcción no será inmune al enfriamiento económico, pero aún mantendrá la inercia de haber incorporado al ciclo de crecimiento más tarde. Así es que el empleo en construcción aún crece más que el resto de sectores, y mientras los índices de confianza del comercio y la industria se degradan en lo que llevamos de 2018, los de la construcción aún resisten. El crecimiento a corto plazo parece no estar amenazado y hay suficiente cartera de proyectos para esperar avances de producción del 5,7% en 2018 y el 4,5% en 2019. Pero el panorama a medio plazo es más incierto, puesto que para 2020-2021 ya no se contará con el efecto tractor de las elecciones municipales del 2019 y podrían haber quedado ya cubiertos los vacíos de oferta de vivienda que tanto han contribuido a sacar al sector de su letargo. En ausencia de otros nichos de mercado que tomen el relevo, el conjunto del sector se ralentizaría al 3% (2020) y al 1% (2021)

Si el sector de la construcción español lleva cuatro años en positivo es consecuencia principalmente de la recuperación de la edificación residencial. La demanda de vivienda no presenta por el momento síntomas de tocar techo y se espera que tanto en el 2018 como el 2019 sean años de crecimiento robusto (11% y 8,5%, respectivamente). Sin embargo, "hay razones para desconfiar de que el mercado continúe creciendo a semejante ritmo, ignorando factores como la escalada de precios en las zonas de más demanda, y riesgos como el encarecimiento del crédito y el progresivo agotamiento del ciclo de oportunidad inversora", explica el informe de Itec.

Temas: Construcción