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TEDxBarcelonaWomen

Mujeres al asalto del techo de cristal

La conferencia TEDxBarcelonaWomen, impulsa la igualdad de género y de oportunidades

Eduardo López Alonso

Iría Marañón, en la conferencia TEDxBarcelonaWomen.

Iría Marañón, en la conferencia TEDxBarcelonaWomen.

Las mujeres protagonizan el asalto definitivo al techo de cristal del liderazgo en los países occidentales. Los foros internacionales dibujan el empoderamiento progresivo de la mujer y la presión inexcusable para arrinconar las viejas prácticas y la cruda realidad que hacen que las féminas no ocupen puestos dirigentes acordes con el 50% de la población. 

La organización de TEDxBarcelonaWomen 2018 esta semana en Barcelona fue una muestra más de esa marea de 'women power', que a partir de la visibilidad creciente quiere impulsar un cambio con mucho recorrido por delante. Una de las conclusiones del encuentro, que concentró a 300 mujeres comprometidas, fue la necesidad de "valentía" para para conseguir la igualdad de género y afrontar los retos profesionales y sociales del siglo XXI.

En conferencias multiubícuas habló desde Palm Strings (EEUU) Tarana Burke, fundadora del movimiento #MeeToo. También Ai-jen Poo, activista por los derechos de las empleadas domésticas, y Katharine Wilkinson, estudiosa del impacto del cambio climático en la igualdad de género. TEDxBarcelonaWomen continuó en la Ciudad Condal con ponentes en vivo de primer nivel, como Iría Marañón, que habló del poder de educar en el feminismo; Charlotte Webb, que ofreció una charla sobre cómo construir un internet feminista o Krizia Nardini, que desveló porqué la revolución masculina será feminista o no será.

"El feminismo nos abre el mundo, nos da nuevas perspectivas y abre nuestra mente", proclamó Marañón, para recordar que "educar a los adultos del mañana será el verdadero motor del cambio para una revolución feminista". "Como ciudad visionaria y feminista, Barcelona hoy tiene una plataforma que da voz a las ideas que cambiarán nuestro mundo", afirma Clara Montes, directora de TEDxBarcelonaWomen.

La revolución feminista en China

Y mientras la revolución se gesta normalmente en el plano de la divulgación y la conciencia colectiva, en países como China las reivindicaciones se hacen a escala superlativa. En el mundo empresarial de la segunda potencia mundial, la presencia femenina está muy extendida, pero pocas logran romper la barrera de género que aparece especialmente en los puestos de alto nivel.

Cuando Jiang Lijui decidió montar su propia empresa en torno al sector tecnológico en China, al principio ocultó a sus clientes que era la jefa por miedo a los prejuicios machistas, explica Jèssica Martorell para la agencia EFE. Seis años después ha logrado derrotar esos temores al frente de un equipo que ha patentado tres innovaciones y ha duplicado el volumen de las ventas.

Otro caso es el de Shirley Chen, directora ejecutiva del mayor banco de inversión chino, el China International Capital Corp (CICC): "La presión de la industria puede romperte", explica, debido a los continuos viajes y las largas jornadas laborales que complican la conciliación familiar. "En el sector de la inversión solo el 20% de los trabajadores son mujeres", señala Chen, que asegura que desde su cargo anima a sus colegas a seguir ganando presencia sin tener que renunciar a nada. "Yo animo a mis empleadas a que tengan hijos", añade.

"En los últimos años, cada vez hay más talentos femeninos en el mundo del márketing y ahora son ellas las que dominan el sector", opina Gill Zhou, directora de mercadotecnia de IBM, que anima a las mujeres a "tomar riesgos" en sus carreras profesionales para reafirmar su liderazgo y romper el techo de cristal.

"Las mujeres sostienen la mitad del cielo", se ha convertido en uno de los gritos habituales en China para defender la igualdad de género. Pero frente a las frases grandilocuentes, que respaldan en contenido los informes económicos sobre la conveniencia de incorporar a la mujer al mundo económico para incrementar el crecimiento, las leyes y la cultura frenan la equiparación. El debate es necesario para que ese cambio se haga realidad, en Barcelona o en la China popular.