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INVERSIÓN EXTRANJERA

Covestro refuerza su apuesta catalana

La química anuncia otra inversión de 5,5 millones en Barcelona en el 2019, que se suma a los 200 millones anunciados en Tarragona

Los recursos permitirán optimizar la producción con un ahorro energético estimado del 25%

Eduardo López Alonso

El máximo responsable tecnológico de Covestro, Klaus Schäfer, el consejero delegado, Markus Steilemann, y el director general en España, Andrea Firenze. 

El máximo responsable tecnológico de Covestro, Klaus Schäfer, el consejero delegado, Markus Steilemann, y el director general en España, Andrea Firenze. 

Covestro ha reservado a Catalunya un hueco destacado en su desarrollo industrial. Tras anunciar en junio una inversión multimillonaria en su planta de Tarragona de 200 millones de euros, este viernes la multinacional especializada en la producción de plásticos ha informado de que completará sus líneas de producción en Barcelona (Zona Franca) con otros 5,5 millones de euros hasta finales del próximo año. "Al margen de la propia inversión, lo más importante es que se confirma la importancia de Catalunya en la estrategia de expansión de la multinacional", explicó Andrea Firenze, director general en España. Para refrendar ese apoyo inmune a tensiones soberanistas o varapalos a la industria del automóvil, fue el propio consejero delegado mundial, Markus Steilemann, el encargado de explicar los proyectos del grupo y de alejar cualquier fantasma sobre una industria de producción ubicua y sobrefama de contaminante. "Con esta inversión, tenemos la oportunidad de reforzar la presencia de nuestra compañía aquí y asegurar la transformación de los procesos de fabricación", explicó Steilemann. 

La razón de esta apuesta tan decidida hay que buscarla especialmente en la necesidad de proveer de producto a costes competitivos. Aunque los costes energéticos son considerablemente más altos aquí que en Alemania, los salarios más bajos y la ubicación de las plantas catalanas compensan a la multinacional. Buena parte de esa inversión se destinará a la optimización de la producción de cloro y de las líneas destinadas a la fabricación de MDI compuesto imprescindible para la elaboración de espumas (como las utilizadas en aislamientos en la construcción y el sector del automóvil). Tras la inversión, se conseguirán ahorros energéticos del 25%. 

La lluvia de millones es una garantía para la estabilidad de la plantilla del grupo, actualmente en torno a las 380 personas (16.200 en todo el mundo) e incluso para abordar nuevas contrataciones, al menos una cincuentena en los próximos meses entre Tarragona y Barcelona, con un alza de la producción del 20%. No se trata de tareas intensivas en mano de obra, pero sí requieren de operarios altamente cualificados. Y de la inversión comprometida se deduce una relación de Covestro con Catalunya para los próximos 20 o 30 años, prevén los directivos de la multinacional. 

Y mientras las tensiones ecologistas aprietan, la industria química centrada en los plásticos se decanta por ofrecer productos más baratos de producir y con huella medioambiental menor. La idea es que, a la espera en que se encuentre la manera de volatilizar los desechos plásticos, la sociedad mejore la manera de reutilizarlos. El plástico debe entenderse como un producto valioso, de usos múltiples y más vidas, como actual centro de una economía bautizada como circular que tiene que imponerse. El 85% de la producción de Covestro en Catalunya se destinará a la exportación, con lo que cualquier inversión que protagonice entra a formar parte de las estadísticas en el apartado de las inyecciones más deseadas. Y Covestro es un gigante en lo suyo, con una facturación del orden de los 14.000 millones de euros a nivel mundial, beneficios de 1.744 millones hasta septiembre y ritmos de crecimiento superiores al 20%.