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NUEVA CASA

Amazon divide su segunda sede entre Nueva York y Virginia

El gigante tecnológico recibirá subsidios fiscales

Idoya Noain

El consejero delegado de Amazon, Jeff Bezos, durante una conferencia, en Santa Monica (California).

El consejero delegado de Amazon, Jeff Bezos, durante una conferencia, en Santa Monica (California). / Reed Saxon (AP)

Tras meses de publicidad gratuita en un proceso de competición que en ocasiones ha parecido un concurso de televisión realidad y después de tener controvertido acceso a datos e información municipales y estatales sobre empleo e infraestructuras de al menos veinte ciudades de Estados Unidos, Amazon ha oficializado la selección de su segunda sede, los llamados HQ2. Como ya habían avanzado varios medios de comunicación y se ha confirmado este martes, el gigante tecnológico fundado por Jeff Bezos dividirá esos HQ2 entre Long Island City, en el barrio de Queens, en Nueva York; y Crystal City, un suburbio de Arlington, enVirginia, cerca de Washington DC. También la ciudad de Nashville, en Tennessee, acogerá nuevas instalaciones de Amazon destinadas a operaciones y logística.

La pugna por conseguir la nueva sede de Amazon, que ahora repartirá entre Nueva York y Virginia la creacion de 50.000 empleos prometida y la inversión de 5.000 millones de dólares en construcción y otras inversiones, ha sido intensa. Arrancó con 238 candidaturas presentadas el año pasado, de las que tras una criba en enero quedaron finalistas 20. Finalmente Bezos se ha decidido por los dos puntos en la costa este, que según ha dicho en un comunicado permitirán a la empresa “atraer talento de primera clase”.

Ayudas fiscales y suspicacias

El proceso no acaba sin controversias. Ninguna es mayor que el hecho de que tanto el estado de Nueva York como el de Virginia ofrecen más de 2.000 millones de dólares en incentivos fiscales por instalarse allí a Amazon, una de las mayores y más valiosas corporaciones del país y también una de las señaladas por usar estratagemas fiscales para reducir los impuestos que aporta a las arcas públicas.

La llegada del gigante a las dos ciudades, además, es vista con suspicacia por muchos vecinos, especialmente en Long Island. Temen problemas como la subida de precios de la vivienda congestión de tráfico y transporte público que ya se han vivido en Seattle, donde se mantiene la sede central de Amazon, y en otras urbes que acogen a gigantes de Silicon Valley.