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Previsiones

Empresarios y directivos prevén una desaceleración económica

El 82% de los encuestados en un estudio de PwC pronostica una caída del crecimento en los próximos 12 meses

La mayoría augura una reducción en la creación de empleo, por primera vez desde hace cinco años

Agustí Sala

Contenedores apilados en el puerto de Barcelona.

Contenedores apilados en el puerto de Barcelona. / CARLOS MONTAÑÉS

¿Desaceleración ¿Cambio de ciclo? Los tambores de recesión resuenan 10 años después de que estallara la crisis con la caída de Lehman Brothers. En este contexto, el Gobierno redujo recientemente en una décima el crecimiento para este año y el que viene,  hasta el 2,6% y el 2,3%, ya que se prevé un menor ritmo de actividad. El año pasado fue del 3%. Por lo pronto, el crecimiento en el tercer trimestre se mantiene en el 0,6%, al igual que los dos precedentes, con una tasa interanual del 2,5%.

En todo caso, la reducción del dinamismo se va asentando. El mundo económico ha modificado sus expectativas, según las conclusiones del 'Consenso Económico' correspondiente al cuarto trimestre que elabora la consultora PwC, a partir de la opinión de 400 expertos, directivos y empresarios españoles, como ya reflejaron también los patronos asistentes al congreso anual del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), esta semana en Valencia. Y es que el 82,2% de los encuestados en el estudio de PwC prevén una caída del crecimiento en los próximos 12 meses.

A su vez, empeoran las expectativas sobre la evolución de las exportaciones y del empleo. Y, por por primera vez desde 2013, un 44% de los panelistas espera una disminución de la creación de puestos de trabajo en los próximos seis meses. El 86% cree que España no va a cumplir con los objetivos de reducción de la deuda pública y señala al excesivo endeudamiento como el problema más grave que amenaza a la economía española.  

Hace apenas cuatro meses predominaba el optimismo acerca de la marcha de la actividad y del empleo, pero ahora las perspectivas son menos halagüeñas, según el estudio de PwC. Nadie se atreve aún a pronunciar la palabra crisis, pero el cambio de tendencia es evidente y se refleja en la caída en 17 puntos –del 89,1% al 72,2%-  de los que califican el momento coyuntural actual de la economía española como bueno.

Pero el elemento más destacable es el aumento hasta el 52% (+27 puntos) de los que piensan que el crecimiento del PIB irá a peor en los próximos tres meses y, hasta el 82,3%, de los que aseguran que esta misma tendencia seguirá dentro de un año. Los encuestados apuntan a un crecimiento de PIB del 2,6% en el 2018 y del 2,3% para 2019 -casi tres décimas menos que en el informe anterior- y en línea con lo previsto por el Gobierno. En el Ejecutivo de Pedro Sánchez afirman que una desaceleración era previsible tras reducirse los denominados vientos de cola (los factores externos que ayudaban al crecimiento como el precio bajo del petróleo o compra de deuda por parte del Banco Central Europeo). Además, tras una crisis como la sufrida, el consumo y la inversión experimentan una gran rebote que luego se modera y vuelven a un cauce más normal, agregan.     

Menor creación de puestos de trabajo

En todo caso, por primera vez desde el segundo trimestre de 2013 -cuando la crisis financiera apuntaba hacia su final-,  un 44% de los expertos, empresarios y directivos  consultados por PwC aseguran que la creación de puestos de trabajo va a disminuir durante los próximos seis meses, solo un 13% cree que aumentará y un 40,8% que permanecerá estable.

A su vez adelantan la pérdida de vigor de la demanda de las familias tanto de consumo como de adquisición de viviendas y apuntan a un ligero empeoramiento de la situación económico y financiera de las familias como de la de las empresas.

Los expertos, directivos y empresarios tampoco son excesivamente optimistas sobre la evolución del contexto económico internacional y consideran el nivel de endeudamiento de España como el problema más grave que amenaza a la economía, por delante de los problemas del sistema de pensiones, la baja productividad, la alta tasa de paro o la insuficiente inversión en I+D.