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Empleo

Diez trabajadoras ocupan su antigua oficina por una presunta estafa de 4.000 euros

Las manifestantes son antiguas empleadas de una empresa que las despidió y les dejó a deber, según afirman, varias nóminas

Gabriel Ubieto

El edificio donde se ubicaban las oficinas donde ejercían su actividad de vendedoras por teléfono las antiguas trabajadoras de Wizweavers.

El edificio donde se ubicaban las oficinas donde ejercían su actividad de vendedoras por teléfono las antiguas trabajadoras de Wizweavers. / Google Maps (Cedida)

Diez antiguas trabajadoras de la empresa Wizweavers S.L. han ocupado las que hasta hace unas horas era su antigua oficina, en Mollet del Vallès (Barcelona). Todas fueron despedidas este miércoles, según acreditan sus notificaciones a las que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, y afirman que la compañía les adeuda entre 200 y 750 euros por persona en concepto de la nómina del último mes de trabajo. Un monto total que supera los 4.000 euros, según sus cálculos, que no contemplan el extra de los finiquitos.

"No nos pensamos marchar hasta que no nos paguen lo que es nuestro", afirma Mari, una de las atrincheradas que ejerce como portavoz. Todas ellas fueron contratadas por Wizweavers S.L., empresa con sede en la calle Pere IV de Barcelona, según consta en el registro mercantil y que declara dedicarse a las actividades de consultoría informática. El nombre comercial bajo el que operaba es "DAS Vida", cuya página web se encuentra prácticamente vacía y sólo consta el teléfono y la dirección de las oficinas en Mollet.

Mari y sus compañeras, no obstante, no ejercían de programadoras ni nada parecido, sino que eran comerciales y vendían por teléfono productos de la compañía Sojamatic. Empresa que, a su vez, gestiona la propiedad de las oficinas. Es decir, Wizweavers contrataba y Sojomatic ponía productos y espacio de trabajo.       

"No sé nada del administrador de la empresa desde ayer", afirma Oscar Modrego, que se presenta como director de desarrollo de negocio de Sojamatic, empresa dedicada a la venta de productos de cocina. Modrego declara, y las afectadas corroboran, que participaba en la gestión diaria de la empresa, a pesar de no tener vínculo directo con esta. Se presenta como "socio informal" del administrador y no responde a las preguntas de EL PERIÓDICO sobre si este le dejó también a él deudas.

Las trabajadoras denuncian que el retraso en los pagos fue hasta ahora una constante y que a algunas de las empleadas se les adeuda desde agosto. También relatan presuntas irregularidades en la contratación. "La gran mayoría entramos a trabajar un día y hasta varios más tarde no se nos dio de alta en la Seguridad Social, no tenemos copia firmada de nuestros contratos y muchas de las comisiones por venta no se nos han abonado", declara Mari.

Sandra, una de ellas, muestra su notificación de despido y lo califica de "improcedente". “Se me despide por no estar presente en mi puesto de trabajo, cuando estaba de baja”, afirma. El lunes tienen previsto ir a presentar una denuncia.