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MOVILIDAD

Alemania evita prohibir la circulación de vehículos diésel

El Gobierno de Merkel rebaja los límites para que más coches puedan circular y que los fabricantes compensen con un 'plan renove' a los vehículos que sean demasiado contaminantes

Carles Planas Bou

Vehículos circulan por una carretera de Stuttgart, una de las ciudades alemanas que ha actuado contra los diésel.

Vehículos circulan por una carretera de Stuttgart, una de las ciudades alemanas que ha actuado contra los diésel. / EFE / RONALD WITTEK

Alemania no prohibirá el diésel. Tras una jornada de reuniones maratonianas que se alargó hasta la madrugada del martes, el Gobierno encabezado por la cancillera Angela Merkel aprobó rebajar los límites de emisiones contaminantes para que una mayoría de vehículos diésel pueda seguir circulando en las zonas restringidas de hasta 14 grandes ciudades del país que han adoptado restricciones mucho más ambiciosas.

Así, el pacto sellado entre conservadores y socialdemócratas junto a los gigantes de la industria automovilística alemana contempla suavizar esos límites a los coches diésel que cumplen con las normas euro 4 y euro 5. Eso significa que el límite de emisiones contaminantes actual, de 180 miligramos de dióxido de nitrógeno (NO2) por kilómetro, pasará a ampliarse a 270 miligramos. Este acuerdo permitirá la circulación de más vehículos contaminantes en ese espacio restringido “de aire libre” en el que, con la antigua legislación, no tendrían acceso debido a su grado de polución.

Plan renove

La medida también incluye una alternativa para aquellos vehículos que, a pesar de ese aumento de los límites, sigan siendo demasiado contaminantes. Así, los propietarios de coches que emitan más de 270 miligramos de dióxido de nitrógeno por kilómetro podrán optar a nuevos descuentos para adquirir otro vehículo menos contaminante.

Las ayudas para esta especie de plan renove serán proporcionadas por los fabricante alemanes, que se han comprometido con Berlín a “ofrecer a los propietarios de vehículos diésel Euro 4 y Euro 5 un programa de intercambio con atractivas primas de conversión o descuentos” que irá de 6.000 a 10.000 euros. Para ese intercambio de coches, Volkswagen ya ha dado a conocer que pondrá hasta 5.000 euros de ayudas para sus clientes afectados. Esos descuentos también beneficiarán a coches utilizados.

Desacuerdo con la industria

Por otro lado, el gobierno también ha propuesto que los grandes fabricantes del país “asuman el coste de instalación” de nuevos sistemas de hardware para que los vehículos manipulados que vendieron a sus clientes ya no contaminen por encima de los 270 miligramos establecidos en ese pacto. “Si no se llevan a cabo adaptaciones técnicas de coches, el problema no se solucionará”, ha asegurado la ministra de Medio Ambiente, la socialdemócrata Svenja Schulze.

Sin embargo, este es el único punto del documento acordado entre la administración pública y el sector privado automovilístico que aún no está cerrado, pues grandes marcas como BMW o Opel se oponen a asumir esa responsabilidad. “Todavía tenemos que mantener conversaciones con la industria”, ha reconocido el ministro Federal de Transportes, Andreas Scheuer (CSU).

Volkswagen, Audi, Porsche y Daimler manipularon deliberadamente sus vehículos para esquivar los controles de las autoridades y vender coches que contaminaban más de lo permitido. Por su parte, la Fiscalía no encontró muestras de intencionalidad en el caso de BMW, que ahora se niega a pagar por su “error”.

Carga contra el diésel

El gigantesco escándalo por el descubrimiento de ese fraude generalizado, conocido como ‘Dieselgate’, indignó a la sociedad y dañó la imagen de la otrora impecable industria del motor alemana. En febrero un tribunal dio la razón a los ecologistas que pedían una mayor restricción de los coches contaminantes, caso que sentó precedente y abrió la puerta a que grandes ciudades como Hamburgo o Stuttgart prohiban parcialmente esos vehículos sin necesitar la aprobación del gobierno estatal o federal. A finales de septiembre Porsche anunció que abandonaría el diésel a partir del año que viene mientras que este mismo martes Volkswagen ha acordado suspender al presidente de Audi, Rupert Stadler, de sus funciones, ya que se encuentra en prisión preventiva por ese mismo caso.

Sin embargo, las grandes casas han evitado sanciones mayores en Europa. Aunque el pacto aprobado hoy permitirá rebajar las emisiones contaminantes, las voces dentro del gobierno opuestas a actuar con mano dura contra la poderosa industria automovilística del país han conseguido que sea menos ambicioso de lo necesario. Hasta 65 ciudades alemanas superaron en 2017 el límite de emisión de NO2 establecido por la normativa europea. Mientras tanto, la vecina Dinamarca ha propuesto este mismo martes prohibir la venta de coches diésel o de gasolina a partir del 2030.