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UN MENSAJE CON CONSECUENCIAS

Elon Musk renuncia tres años a la presidencia de Tesla y pagará 17 millones de multa

Llega a un acuerdo con la SEC en la demanda de fraude por el tuit en que anunció que sacaría a la empresa de la bolsa

Seguirá siendo consejero delegado pero Tesla, también multada, deberá controlar todas sus futuras comunicaciones públicas

Idoya Noain

El fundador de Tesla, Elon Musk.

El fundador de Tesla, Elon Musk. / Aaron Bernstein

Elon Musk es tan visionario como imprevisible y tan brillante como errático. Y las dualidades le pasan factura. El fundador de Tesla aceptó el sábado renunciar tres años a la presidencia de Tesla y pagar una multa de 20 millones de dólares (17,2 millones de euros), aunque seguirá como consejero delegado y con un asiento en el consejo de administración. Es parte de un acuerdo con la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (la SEC por sus siglas en inglés) que pone freno a la demanda de fraude que el regulador de Wall Street había interpuesto el jueves contra Musk por confundir a los inversores con un mensaje “engañoso” que lanzó en Twitter.

Los 53 caracteres que escribió en la red social el 7 de agosto le han salido caros a Musk. Entonces dijo que estaba considerando sacar a Tesla de la bolsa y afirmó que tenía asegurada la financiación para pagar 420 dólares por acción, provocando que los títulos se dispararan un 11%. 17 días después Musk anunció que no seguiría con el plan. Las acciones cayeron.

La SEC puso en marcha una investigación en la que determinó que el acuerdo de financiación, en el que supuestamente jugaba un papel central un fondo soberano de Arabia Saudí, nunca había estado asegurado y que Musk no había tomado pasos siquiera básicos para preparar la operación. En la demanda se decía, por ejemplo, que fijó el precio de las acciones en 420 dólares “porque recientemente había descubierto el significado del número en la cultura de la marihuana y pensó que su novia lo encontraría divertido”.

Otras consecuencias

De haber llegado a juicio y perdido Musk podría haber enfrentado un veto de por vida en la dirección de compañías, no solo Tesla sino otros de sus proyectos como Space X, Neuralink o Boring. Era un precio demasiado alto y Musk, que el viernes rechazó una oferta con condiciones mejores, el sábado acabó cediendo bajo presión de sus abogados y de inversores, que el viernes, tras la demanda, veían caer el precio de las acciones un 14%. Y aunque como consejero delegado mantiene el control del día a día en la empresa de coches eléctricos, despojado de la presidencia de la compañia que creó en el 2003 pierde la capacidad de convocar reuniones y marcar su agenda, un palo formal y simbólico para alguien de liderazgo marcadamente personalista.

El acuerdo de la SEC tiene más consecuencias. A Musk le debe sustituir, según el regulador, un presidente “independiente”. Se establece además que se añadan a la compañía otros dos directores también independientes y se multa a Tesla con 20 millones de dólares por no haber controlado las comunicaciones de su presidente, dado a provocar tantas alegrías como sorpresas y sustos en su cuenta en Twitter, donde cuenta con casi 23 millones de seguidores.

A partir de ahora, según el acuerdo, Tesla tendrá que “adoptar procedimientos obligatorios y controles para controlar todas las comunicaciones de Elon Musk referentes a la compañía hechas en cualquier formato”. Y no hay constancia de otro consejero cuyos tuits vayan a tener que pasar un examen antes de ver la luz.

Según las condiciones del acuerdo Musk no admite ni desmiente las acusaciones de la demanda, pero tampoco podrá decir en el futuro que no hizo nada mal. Y para la SEC, según ha dicho su presidente, Jay Clayton, el pacto envía el mensaje de que “cuando las compañías y los ‘insiders’ de corporaciones hacen declaraciones, deben actuar de forma responsable, incluyendo esforzarse por asegurar que las declaraciones no son falsas ni engañosas”.

Otros nubarrones

Para Musk, además, no se despejan ni mucho menos todas las nubes en el horizonte. La SEC sigue investigando declaraciones de Tesla sobre objetivos de producción, otra muestra de la ambición de Musk que la empresa está sufriendo para cumplir. Y el tuit del 7 de agosto es objeto tanto de una investigación del Departamento de Justicia como de varias demandas colectivas de inversores afectados.

Temas: Elon Musk Tesla