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Empleo

Ocupadores en precario

La mayoría de asesores en encontrar empleo tienen contratos de un año de duración

Los técnicos denuncian que la alta temporalidad del sistema de contratación genera una alta ineficiencia

Gabriel Ubieto

Macarena, profesional del sector de la ocupación desde hace casi 30 años, mostrando los 38 contratos que ha firmado hasta la fecha.

Macarena, profesional del sector de la ocupación desde hace casi 30 años, mostrando los 38 contratos que ha firmado hasta la fecha. / Anna Mas Talens (El Periódico)

Macarena cumplirá en pocos meses los 56 años, de los que ha trabajado durante 29 años. En ese tiempo ha tenido 38 contratos diferentes. Esta mujer no se dedica a la agricultura o a la construcción, los dos sectores de actividad con mayores índices de temporalidad, en el país de la Unión Europea con mayores índices de temporalidad. Ella es técnica de ocupación, se encarga, principalmente, de ayudar a la gente a encontrar trabajo.

En el historial de la vida laboral de esta técnica constan varios ayuntamientos repartidos por la geografía catalana, desde Arenys de Mar (Maresme), pasando por Sabadell (Vallès Occidental), hasta Montcada i Reixac (Vallès Occidental). También ha trabajado para Barcelona Activa y actualmente lo hace para el Servei d’Ocupació de Catalunya (SOC). Fue en el organismo de la capital catalana donde tuvo el contrato más dilatado de su vida: 712 días

Los contratos de Macarena, como la de la gran mayoría de profesionales del sector, son contratos de obra y servicio, vinculados a un programa de ocupación subvencionado por un ente público. Normalmente en Catalunya es el SOC, aunque también puede ser una diputación o el Servicio Público de Empleo (SEPE). “Muchas veces mi contrato es inferior al tiempo que pasa la persona a la que atiendo en paro”, comenta esta técnica, que extiende sus críticas sobre sus condiciones laborales a las ineficiencias que estas acaban causando para prestar un buen servicio al usuario final: el ciudadano.

El caso de Macarena no es único, sino más bien la norma. Una norma que es muy difícil cuantificar en su totalidad, dada la volatilidad del sector y los múltiples actores implicados: Generalitat, ayuntamientos, consejos comarcales, entidades del tercer sector, etc. En el propio SOC, donde trabaja Macarena, 455 profesionales están con un contrato temporal, frente a los 772 fijos. Una proporción inhabitual, ya que en Barcelona Activa los fijos son 50 y los temporales 200. O en Badalona, con 34 fijos y 349 temporales. Todos los datos, facilitados por las propias instituciones referidas, muestran una temporalidad en los profesionales de la ocupación cronificada y muy feminizada.

“Los usuarios no tienen la gran mayoría de veces ni una persona ni un servicio sólido de referencia. Para ti como profesional es muy desgastante, porque muchas veces te ves obligada a explicarle lo mismo que ya le han explicado varias veces; no profundizas y cuesta personalizar. Pero para los usuarios es mucho peor, ya que cada vez que cambia el servicio tienen que explicar de nuevo toda su vida laboral”, cuenta Macarena.

La referencia al desgaste emocional que implica para un parado, sobre todo para un de larga duración, desnudarse laboral y sentimentalmente ante un desconocido es algo a lo que también hace referencia Elena. Ella es más joven y “solo” ha tenido 19 contratos diferentes: “Me pongo un límite de dos zonas para buscar un nuevo empleo”, cuenta mientras repasa la geografía que ha recorrido laboralmente hasta la fecha.

“Con el mercado laboral que tenemos, que tiende cada vez más a las carreras intermitentes, una vez ya has cogido confianza para avanzar con alguien, te marchas. La ineficiencia es enorme”, afirma.

“Sector estratégico”

En la recién publicada memoria del año 2017 del Consell del Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC), un órgano de estudio de la economía catalana, decía de las políticas de ocupación que “debían continuar teniendo una relevancia estratégica”.

¿Cómo mantener esa “relevancia estratégica” con una temporalidad cronificada? “Somos muy consciente del problema”, contesta la directora del SOC, Mercè Antonia Garau. “Es un drama, para las personas y para los usuarios” que supone una constante “pérdida de talento”, añade.

El SOC transfiere la responsabilidad al Gobierno central, a través del modelo de distribución de los recursos vertebrado a través de los planes anuales de empleo y la Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos Sociales. Es en esta mesa del Gobierno con las comunidades autónomas donde se distribuyen los recursos. A Catalunya le fueron asignados 341,8 millones en la del 2018.

La Generalitat no puede comprometer fondos que no tiene garantizados”, argumenta Garau sobre la posibilidad de que el gobierno catalán asumiera con recursos propios las contrataciones para dotarlas de mayor duración. En dicha línea, el Parlament aprobó en 2015 la ley 13/2015, que prevé mecanismos de concertación territorial con otras administraciones. Estos permitirán crear programas con “una periodicidad máxima de cuatro años”, tal como reza el artículo 17 de la misma.

Cuándo se comenzarán a desplegar dichos proyectos de mayor estabilidad es algo que la directora del SOC no concreta: “en un año o año y medio”, contesta. También reconoce que para que dichos proyectos sean mayoritarios todavía debe pasar mucho más tiempo.

Fuentes del PSOE consultadas afirman que en su proyecto político está el cambiar la ordenación de las políticas de empleo hacia un carácter plurianual, aunque aducen a las limitaciones de la actual aritmética parlamentaria el no poder ver cambios relevantes antes de las próximas elecciones. No obstante, afirman que antes de finalizar la legislatura sí habrá inversiones para contratar directamente ocupadores.

Temas: Empleo Catalunya

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