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Nuevo etiquetado

Las gasolinas cambiarán de nombre en octubre

La nomenclatura que viene diferenciará desde los derivados del petróleo hasta los biocombustibles, pasando por el gas natural, los gases licuados del petróleo, el hidrógeno y sus mezclas

Sara Ledo

Un conductor reposta en una gasolinera de Barcelona.

Un conductor reposta en una gasolinera de Barcelona. / RICARD CUGAT

Los carburantes de las gasolineras cambiarán a nombre en breve para adaptarse a los nuevos compañeros alternativos. A partir del próximo 12 de octubre un popurrí de etiquetas diferentes para combustibles tomarán protagonismo en gasolineras y en la proximidad del tapón de llenado de los vehículos nuevos por decisión de la Comisión Europea para armonizar el mercado y que sea más sencillo escoger el carburante adecuado en todos los países, lo cual no quiere decir que desaparezcan las habituales gasolina 95 y 98, gasóleo A y diésel, sino que habrá una nueva expresión gráfica para identificarlos según sus especificaciones.

"Se seguirá usando la gasolina 95, lo que pasa es que debajo habrá una nueva forma, una nueva etiqueta", explican fuentes de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) sobre estas nuevas denominaciones que serán un "complemento" informativo para los carburantes pero que, matizan, "ni sustituyen ni modifican la información que se da en la actualidad en las estaciones de servicio sobre los carburantes que se suministran en estas instalaciones".

En concreto serán diez etiquetas que van desde los derivados del petróleo hasta los biocombustibles, pasando por el gas natural, los gases licuados del petróleo, el hidrógeno y sus mezclas, entre otros, y que compartirán los 28 países de la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Macedonia, Serbia, Suiza y Turquía ante la aproximación de los carburantes alternativos que cada vez irán a más, explican estas fuentes, por lo que la Unión Europea ha decidido adelantarse para que no haya confusión en el repostaje futuro.

Simbología geométrica

Un círculo será sinónimo de gasolina, un cuadrado de gasóleo y un rombo de combustibles gaseosos, y en su interior acogerán letras y números que determinarán en el caso de la gasolina el porcentaje máximo de etanol (E) que acepta cada vehículo (5 %, 10 % u 85 %) y en el caso del gasóleo el volumen máximo de biodiesel (B) que asimila (7 % o 10 %).

Por su parte, las letras XTL significan que el coche acepta diésel sintético, es decir, aquel que no deriva del crudo de petróleo, mientras que H2 corresponde a hidrógeno; CNG, a gas natural comprimido; LGP, a gas licuado del petróleo, y LNG, a gas natural licuado.

¿Cómo saber cuál es el carburante adecuado?

Todos los vehículos (ciclomotores, motocicletas, triciclos y cuatriciclos; turismos; vehículos comerciales ligeros; vehículos comerciales pesados; autobuses y autocares) adquiridos a partir de mediados de octubre incluirán en la proximidad de su tapón de llenado o de la tapa del depósito y en los manuales de usuario el carburante idóneo para su motor, algo que no ocurrirá con los vehículos antiguos que ni tendrán etiqueta ni deberán colocarla, pues en su caso deben utilizar el combustible habitual.

Una nomenclatura que también aparecerá en los aparatos surtidores, en los boquereles de todas las estaciones de servicio y en los concesionarios de vehículos, de forma que la etiqueta es simplemente "una herramienta visual" y el usuario solo debe comprobar que el rótulo que aparece en su vehículo coincide con el que aparece en el aparato surtidor de combustible.

¿Qué ocurre si la gasolinera no tiene el combustible requerido?

La aparición de estas diez etiquetas no implica diez mangueras nuevas en las gasolineras, ni siquiera que todos estos productos puedan ser adquiridos en ellas, puesto que algunos como los carburantes gaseosos son poco comunes todavía y no es fácil encontrarlos en muchos de los habituales puntos de repostaje, explican fuentes de la AOP.

Además, y a pesar de que no existen equivalencias entre carburantes, según esta misma fuente, siempre es posible utilizar menos biocarburante, pero nunca más. Es decir, si una persona se compra un coche con una etiqueta de E85 sí puede repostar gasolina normal pero el problema aparece al revés, a un coche de gasolina normal no se le puede echar E85.

Es probable que al principio sean frecuentes los titubeos frente a las máquinas de repostaje de las gasolineras o que más de uno intente por error echar un tipo de combustible diferente al que corresponde a su vehículo, pero para evitarlo habrá guías en las estaciones de servicio así como pequeños "trucos" que irán acostumbrando al consumidor al nuevo estándar como que el cuello de llenado de combustible de un coche de gasolina es más pequeño que el boquerel de un surtidor de gasóleo (aunque no al contrario).

El debate del diésel

La sentencia de la ministra Teresa Ribera a los diésel ha traído cola y entre las medidas para conseguirlo el gobierno ha tanteado, en no pocas ocasiones, un hipotético aumento de la carga fiscal de este combustible, que en la actualidad es menor que la de la gasolina, para marcar la hoja de ruta hacia la reducción de emisiones.

Algo que las organizaciones del sector no comparten e insisten en que el problema reside en la antigüedad del parque automovilístico que, según un informe de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), supera los 10 años en el 61, 8 % de los turismos y el 72,9 % de los camiones (2017).

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