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comisión de investigación

El Santander afirma que evitó una "desgracia" al comprar el Popular

Echenique asegura que el banco no valía "nada" pero niega falsedades en las cuentas

Rodrigo Echenique, vicepresidente del Santander y presidente del Popular, en la comisión de investigación de la crisis en el Congreso.

Rodrigo Echenique, vicepresidente del Santander y presidente del Popular, en la comisión de investigación de la crisis en el Congreso. / DAVID CASTRO

Rodrigo Echeniquevicepresidente del Santander y presidente del Popular, ha defendido este miércoles que su grupo evitó una "desgracia" al comprar por un euro el banco intervenido en la misma noche de junio del 2017 en que las autoridades europeas tomaron el control del mismo. "No espero que nos hagan un agradecimiento, pero para España tener un banco de este tamaño y esta fortaleza es un activo muy importante", ha proclamado en la comisión de investigación de la crisis en el Congreso.

El banquero ha sostenido que el Popular no podía "seguir funcionando ni un día más" por falta de liquidez. Si el Santander no lo hubiera comprado, ha continuado, no hubiera podido abrir y los depositantes habrían sufrido quitas en sus ahorros en caso de liquidación, lo que hubiera resultado "devastador", ya que la "estabilidad y la credibilidad del sistema financiero español se hubiera visto gravemente afectada".

Echenique, en esta línea, ha mantenido que el banco "no valía nada" y que el euro pagado era un precio "simbólico", al tiempo que ha destacado que el Santander le tuvo que inyectar 7.000 millones de euros en capital y 13.000 millones en liquidez: "No es lo mismo el precio que el coste". En este sentido, ha admitido que su entidad solo estaba dispuesto a comprar en caso de resolución, es decir si los accionistas y los bonistas de la entidad perdían todo su dinero, pero lo ha considerado una "desgracia" y ha pedido a las autoridades que expliquen mejor a los afectados por qué fue necesario.

Teoría de la conspiración

El ejecutivo también ha negado la "teoría de la conspiración" de que la caída del Popular fue forzada para que se la quedase su banco. "El Santander no influyó de ninguna manera en la decisión de la resolución. La motivó un largo proceso de pérdida de confianza del mercado y los clientes, que no es un proceso de días o meses", ha lanzado a modo de puya a sus antecesores Emilio Saracho y Ángel Ron.

Asimismo, ha sostenido que su grupo no ha detectado "inexactitudes o falsedades" en las cuentas del Popular del 2016. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en cambio, sí lo ha hecho, lo que le da argumentos a los afectados para pleitear. Además, ha revelado que el Santander pedirá este año a Hacienda activar 1.000 millones de euros en activos fiscales diferidos del Popular para pagar menos impuestos.

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