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La reforma laboral que viene

Patronal y sindicatos piden rescatar las ayudas por reducción temporal de jornada

Las centrales esperan "una nueva prestación" de la Seguridad Social a favor de los trabajadores afectados

Las empresas confían en recursos públicos para para promover acciones formativas vinculadas a los Ertes

Alicia Gracia

Juan Rosell (CEOE), Antonio Garamendi (CEPYME), José María Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO), durante la reunión por el empleo.

Juan Rosell (CEOE), Antonio Garamendi (CEPYME), José María Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO), durante la reunión por el empleo. / DAVID CASTRO

Los agentes sociales apuestan por que las reducciones temporales de jornada laboral (ERTE) vinculadas con programas de formación constituyan una alternativa al despido, tal y como sucede en Alemania. Para ello, instan al Gobierno a desarrollar una nueva prestación que compense las pérdidas salariales de los trabajadores afectados y bonifique los planes de formación similar a la ya aprobada durante los pasados años de crisis.

Así lo plasman UGT, CCOO, CEOE y Cepyme en el preacuerdo salarial firmado el pasado lunes, en el que incluyen la necesidad de desarrollar una “nueva medida” dirigida a mantener el empleo en empresas con dificultades económicas “propiciando reducciones temporales de jornada” y habilitando “procesos de formación”. El objetivo último de estas medidas de "flexibilidad interna" es "evitar despidos, contribuir a la viabilidad de empresas en situación de dificultad, ajustar costes laborales manteniendo el empleo y fomentando la formación para el empleo".

Predisposición favorable del Gobierno

Será el Gobierno central el que tendrá la última palabra en las mesas tripartitas de negociación previstas en el IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva. Fuentes cercanas al Ministerio de Empleo aseguran que existe una predisposición a dar luz verde al citado preacuerdo salarial pactado si bien admiten que aún es pronto para estudiarlo y valorarlo.

No obstante, cabe anticipar que el Ejecutivo de Pedro Sánchez podría mostrarse receptivo a adoptar este tipo de medidas, ya que durante los años de la crisis el PSOE ya incluyó este modelo de prestación por reducciones de jornada al estilo alemán en su Programa de Reactivación de la Economía.

Volver al 2009

En particular, UGT interpreta esta iniciativa como "la regulación de una nueva prestación de la Seguridad Social" por el mantenimiento del empleo a través de los ERTE, según figura en el argumentario a favor del preacuerdo salarial distribuido entre sus afiliados.

En la práctica, la idea sería recuperar una parte de la Ley 27/2009 aprobada en el diálogo social en el 2009 y que estuvo vigente hasta el 2013. Concretamente, la que fija el derecho de los trabajadores afectados por ERTE a la reposición de la duración de la prestación por desempleo por el mismo número de días que hubieran percibido el desempleo parcial con un límite máximo de 180 días, más un complemento con el fin de no perder retribución.

La ley del 2009, además, incluía una bonificación del 50% de las cuotas empresariales a la Seguridad Social vinculadas a los trabajadores en situación de suspensión de contrato o de reducción temporal de jornada. Esta bonificación podía llegar al 80% si la empresa promovía acciones formativas o de conciliación familiar a favor del trabajador afectado.

El modelo alemán

La recuperación de estas medidas, complementadas con los planes formativos apuntan a que el modelo propuesto por los sindicatos y los empresarios busca asumir el denominado 'Kurtzarbeit' alemán, por el que las empresas con dificultades económicas pueden acogerse a esta adaptación de la jornada sin que los trabajadores afectados pierdan su protección social ni su retribución.

La novedad de esta ayuda es que no consumiría la prestación por desempleo a la que el trabajador tiene derecho si es despedido finalmente, algo que actualmente sí sucede, aseguran fuentes sindicales. Según el director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas, Raymond Torres, este modelo tendría “ un coste inferior” que el que soporta el actual sistema de prestaciones por desempleo, ya que “el reparto del coste laboral sería más solidario” por distribuirse entre la parte que asume el empleador y la parte que asume el erario público.

A cambio, la empresa deberá habilitar planes de formación para elevar la cualificación de los empleados afectados, que también deberán ser subvencionados por el Estado.

Se estima que de los 18.745 trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) en lo que va de año en España, el 9,1% (1.715) damnificados por reducciones temporales de jornada podrían beneficiarse de esta propuesta.

Jubilación forzosa

El preacuerdo salarial entre patronal y sindicatos no solo plantea deshacer la reforma laboral del 2012 para recuperar estímulos a las reducciones temporales de empleo. También se plantea volver a la situación anterior para recuperar la figura de la jubilación forzosa sin indemnización con la que los sindicatos quieren promover el relevo generacional en el empleo y las empresas, ahorrar costes. 

Así consta en el preacuerdo salarial firmado el pasado lunes, en el que los agentes sociales instan al Ejecutivo a acometer cambios legales que permitan que los convenios colectivos posibiliten la extinción del contrato de trabajo por cumplimiento de la edad ordinaria de jubilación, siempre y cuando el trabajador tenga derecho a la pensión completa.

El pacto salarial olvida la bolsa de horas alemana

El preacuerdo salarial firmado por los sindicatos y la organizaciones empresariales deja a un lado una de las medidas de ajuste interno más utilizadas en Alemania. La bolsa de horas de trabajo ('Arbeitszeitkonten'), uno de los mecanismos más eficaces en el país según coinciden en señalar diversos economistas, permite a los empresarios modificar al alza la jornada laboral sin remuneración adicional, a cambio de reducirla sin rebaja salarial dentro de un límite preestablecido. En España, la medida es común en sectores como el de la industria del autómóvil, pionero en mecanismos de flexibilidad interna en el país, pero los agentes sociales han decidido no plasmarla en su pacto.

Aunque los expertos consideran necesario impulsar medidas de flexibilidad interna en España como la bolsa de horas o la reducción temporal de jornada, alertan de que primero debería diseñarse una política eficaz que redujera las altas tasas de temporalidad para que el modelo funcionara. Además, recuerdan que el modelo productivo español basado en los servicios y la construcción, muy distinto al alemán, tampoco sería el idóneo. 

El economista holandés Marcel Jansen adelanta que si estas medidas de flexibilidad no van acompañadas de reformas profundas se estaría “empezando la casa por el tejado”. De hecho, la norma relativa a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) ya estuvo en vigor en los años de mayor crisis económica y no tuvo el éxito esperado con el sí cuenta en Alemania.

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