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HISTORIAS MÍNIMAS

La ropa con futuro

Cristina Brossa y Andrew Swiler producen una línea de ropa respetuosa con el medio ambiente

Los criterios de solidaridad e igualdad impregnan sus camisas, chaquetas y vestidos

Albert Segura

Aandrew Swiler, fundador de Future Humans.

Aandrew Swiler, fundador de Future Humans. / FERRAN SENDRA

Las coincidencias no existen, o al menos eso parece en la historia de Andrew Swiler Cristina Brossa, una pareja que ha visto como un encuentro casual en una playa de Croacia los convirtió no solo en compañeros sobrevenidos de un viaje por la Dalmacia, sino también en pareja, con dos hijos, y propietarios de una empresa común. Uno de los elementos que los une es su voluntad de ser respetuosos con el entorno, y de aquí partieron para crear una línea de ropa sostenible, a precios asequibles "Cada uno viajó por su lado a una isla cerca de Dubrovnick y nos conocimos en una playa, así que decidimos pasar los siguientes 20 días juntos", recuerda Brossa. Eso era en el 2010. Ella procedía de Sabadell y él de Minessota, a pesar de estar viviendo en Chicago. La conexión fue tal que decidieron al poco unir sus caminos más allá de Croacia, y se mudaron a San Francisco, aprovechando la formación de ella en el campo del diseño gráfico, lo que le abrió puertas para trabajar en el centro cultural SOMArts, y el de él, vinculado al mundo de las financias.

La situación económica se endureció y vivir en San Francisco era cada vez más caro, por lo que decidieron hacer un pensamiento y trasladarse a Barcelona. "Allí es difícil montar una 'start -up', es un poco falso, todo, si no tienes contactos o enchufe, si no tienes mucho dinero es difícil sobrevivir", apunta Swiler. El salto a Barcelona le obligó a aprender catalán, idioma que ahora usa con total naturalidad. Una vez instalados en Barcelona, montaron una primera empresa de comercio electrónico que no funcionó, lo que les dio paso a crear su primer proyecto exitoso, UniqBrow, una iniciativa en la que dejan en manos del cliente montar sus gafas de manera totalmente personalizada. Las gafas han tenido gran aceptación por parte de la clientela, dado que el precio no es disparatado (59 euros). En España solo se comercializa el 10% de la producción.

Un producto diferente

El proyecto funcionó y les dio acceso a nuevas fuentes de financiación y les empujó a hacer un nuevo salto. "Nos apetecía hacer un producto diferente, como consumidores encontrábamos que consumimos todo tipo de producto ecológico siempre que podemos, pero en el ámbito de la ropa no encontrábamos ninguna marca que reuniese ciertas condiciones: que fuese sostenible, que fuera innovador, que se hiciese sin explotación y que lo pudiéramos pagar", relata Brossa. Les encanta el producto de la diseñadora de ropa Stella McCartney, hija del ex componente de The Beatles Paul McCartney, pero el problema es el precio: "Te cobran 400 euros por una camisa”, apunta Swiler. Son piezas que reúnen las garantías del tipo de producto que buscaban, aunque ellos le querían dar un valor añadido: que fuera una ropa que te pudieses poner para ir al trabajo, pero también para hacer un vermut.

Así crearon una línea de ropa con materiales reciclados y tratados, fruto de la colaboración que ya tuvieron con laboratorios de investigación con la producción de las gafas de UniqBrow. Fabrican en Mataró, con una cooperativa de mujeres que elaboran las piezas para la firma bajo el nombre de Future Humans, con materiales derivados de redes de pesca de nylon, de algodón reciclado, botellas de plástico ya usadas, o corcho para impermeabilizar una chaqueta, todo de alta calidad. Además, trabajan gastando lo mínimo posible de agua y otros materiales, sin químicos perjudiciales, y siempre con el uso de energías renovables. “Buscamos prendas que tengan un impacto cero o positivo”, apunta Brossa, que destaca que la producción a pequeña escala les permite trabajar concienzudamente, algo que las grandes cadenas, por las exigencias de sus cuentas, no pueden hacer. El resultado se plasma en prendas que no son excesivamente caras, como chaquetas por 150 euros, camisas por unos 65 o polos por unos 50.

La pareja ha abierto su primera tienda propia en Barcelona, en la calle Montsió, en el centro de la ciudad, una manera, aseguran de ahorrarse los costes de los intermediarios y ajustar el precio. Una manera más, defienden, de acercar a los catalanes la ropa del futuro.

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