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EL EFECTO DE LOS VIENTOS DE COLA

El petróleo pone en riesgo el escenario de crecimiento y empleo del Gobierno

Una subida estable del barril de Brent restaría 600.000 puestos a las previsiones oficiales para el 2021

Un avance del proteccionismo en el comercio internacional podría mermar medio punto al PIB

Rosa Maria Sánchez

El ministro de Economía, Román Escolano, en una comparecencia en el Congreso de los Diputados.

El ministro de Economía, Román Escolano, en una comparecencia en el Congreso de los Diputados. / JOSE LUIS ROCA

Hace menos de 15 días que el Gobierno presentó ante la Comisión Europea sus previsiones sobre la economía española y el empleo para los próximos cuatro años, con la expectativa de un crecimiento medio del 2,5% en el periodo y un nivel de ocupación que debería rozar los 20,7 millones de puestos al final del 2021; todo ello en una situación de pleno equilibrio presupuestario (déficit del 0%).

En estos 15 días transcurridos desde que se presentó el Programa de Estabilidad 2018-2021, sin embargo, los riesgos para la economía global “han crecido como champiñones”, según la coloquial expresión de analistas de Bank of América que, entre otras cuestiones, hace referencia a la fuerte subida del precio del petróleo después de la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de romper el acuerdo nuclear con Irán

Vientos de cola

El estallido de la una nueva crisis monetaria en Argentina esta misma semana y la petición de auxilio al FMI y el temor a réplicas en otros países emergentes, forman parte de esos riesgos geopolíticos que el Programa de Estabilidad solo veía como una amenaza incierta sobre los mercados de exportación españoles.

En el Programa de Estabilidad del 30 de abril, el Gobierno incorporó cálculos sobre qué pasaría si de pronto desaparecieran los tres vientos de cola que han espoleado el reciente crecimiento español: bajos tipos de interés, petróleo barato y expansión del  comercio internacional. Esos cálculos dan menos crecimiento, menos empleo, más déficit y más deuda. La cuestión es que en apenas 15 días, algunos de aquellos riesgos se han convertidos en amenazas que ya empiezan a cuestionar las previsiones de crecimiento y empleo formuladas por el Gobierno. 

Dependientes del petróleo

El escenario central previsto por el Ministerio de Economía se ha construido sobre la base de un precio medio del barril de Brent de 67,7 dólares en el 2018 y de 63,9 dólares entre el 2019 y el 2021. El Gobierno calcula que en un escenario alternativo con un barril a 75 dólares en el 2018 y a 82 dólares en los años siguientes, el nivel del PIB sufría un ajuste del 3,8% al final del periodo respecto al escenario base. El déficit público alcanzaría el 2% del PIB (en lugar del 0% previsto), la deuda pública se situaría en el 95,7% (seis puntos por encima del nivel de referencia) y el número de empleos sería inferior al del escenario base en casi 600.000 puestos de trabajo.

Lo cierto, a mediados de mayo, el barril de Brent alcanza los 77 dólares y existe una amplia coincidencia entre los expertos sobre la tendencia al alza y sobre su permanencia en el tiempo. Bank of América ha elevado a 75 dólares su estimación media para el 2018 y sitúa en 90 dólares su previsión para mediados del 2019, “con riesgo de llegar a los 100 dólares”, alerta.

“La evolución del crudo se erige como uno de los principales riesgos para el desempeño de la economía española en los próximos trimestres, ya que, no sólo podría presionar al alza la inflación, sino que también deterioraría el saldo exterior, ampliaría el déficit público y supondría un freno para la creación de empleo y la actividad”, advierte el servicio de estudios de Bankia .

El riesgo del proteccionismo

El Gobierno español es consciente del aumento que ha cobrado en los últimos el riesgo de que el proteccionismo y las barreras comerciales pueda frenar la demanda de los principales socios de España. Además, la tendencia a la apreciación del dólar constituye una amenaza para los países emergentes

Si estas medidas acabaran provocando un menor crecimiento de 5 puntos porcentuales en los mercados de exportación, eso podría restar el 0,5% al nivel del PIB español respecto del escenario base. Además el déficit y la deuda resultarían ligeramente superiores al final del periodo (+0,1 y +1,3 puntos respectivamente). También habría menos empleo (82.700 puestos menos).

En sus cálculos, el Gobierno no llega a estimar qué pasaría en la economía española si sucedieran a la vez dos o tres hipótesis de riesgo. La posibilidad de esa tormenta perfecta no aparece en los paneles de mando de la aeronave de la economía española.

Los halcones de los tipos de interés espera su momento

El elevado endeudamiento público y privado de la economía española la hace especialmente vulnerable a posibles futuras subidas de los tipos de interés.

En el Programa de Estabilidad 2018-2021 que el Gobierno ha presentado a Bruselas, se parte de la hipótesis de que los tipos de interés a corto plazo (tres meses) seguirán con signo negativo en el 2018 y el 2019 (-0,3% y -0,2%) para escalar hasta el 0,4% y el 0,7% en los dos años siguientes.

Además, se prevé una subida de un punto en los tipos a 10 años que, de este modo, pasarían del 1,6% previsto para el 2018 hasta el 2,6% en el 2021.

Estas previsiones se amparan en los mensajes del Banco Central Europeo (BCE) sobre que el precio del dinero seguirá en niveles mínimos o muy bajos durante un tiempo muy prolongado de tiempo. Lo cierto es que las recientes tensiones inflacionistas derivadas del petróleo añadiendo presión en el BCE, donde los ‘halcones’ que abogan por las “normalización” (léase subidas de los tipos de interés) esperan el momento de poder imponer su criterio sobre las “palomas”, que abogan por dar más tiempo para que la economía sitúe la subida del índice de precios en el entorno del 2%.

¿Pero qué pasaría si, por ejemplo, se produjera una subida brusca de los tipos de interés de 1,25 puntos porcentuales en un solo año y esta se mantuviera durante cuatro años? Según los cálculos del Gobierno, en este escenario "poco probable", en el 2020 habría un menor nivel de PIB (el 1% menos), más déficit (el 1%) y más deuda (hasta el 95% del PIB) y algo menos de empleo (122.000 menos) respecto de las cifras iniciales previstas en el Programa de Estabilidad.

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