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negocio musical

Entre los artistas y Spotify

Altafonte , distribuidora que comercializa música en plataformas de streaming y tiendas 'on line', opera en 160 países

El 35% de los ingresos de la firma crada en el 2011 proceden del negocio en España

Guillem Tapia

Con camiseta negra  Nando Luaces e Inma Gras  fundadores de Altafonte

Con camiseta negra  Nando Luaces e Inma Gras  fundadores de Altafonte / FOTO INSTAGRAM ALTAFONTE

Pocas industrias se han visto más afectadas que la musical por la revolución digital y la tendencia indica que la relevancia del formato físico avanza sin remedio hacia la marginalidad. El 2016 fue el primer año en que la música digital ('streaming' y descargas principalmente) superó netamente al soporte físico, a pesar de la "segunda juventud" del vinilo. Ya en el 2017, el 65,8% de los ingresos por venta de música –que alcanzaron los 232 millones– procedieron de las ventas digitales mientras que el 34,2% restante correspondió a los CDs y demás soportes, según los últimos datos de Promusicae

El cambio tan radical y acelerado de paradigma se ha llevado por delante a muchas tiendas de discos, pero algunas empresas del sector, aquellas que han tenido más cintura, han conseguido adaptarse. Es el caso de Altafonte, una distribuidora musical que comercializa música en plataformas de 'streaming' y tiendas 'on line', además de ofrecer otros servicios como distribución física y gestión de derechos y 'copyright'.

"Los artistas, normalmente a través de un sello discográfico, llegan a un acuerdo con nosotros para que distribuyamos su música en las diferentes plataformas digitales con las que mantenemos acuerdos. Por proporcionar esta música a compañías como Spotify Apple Music, nosotros recibimos un pago que trasladamos al creador de los contenidos", explicó Nando Luaces, presidente de Altafonte, durante un encuentro con el Icex

Mercado limitado

Uno de los principales problemas para una compañía como Altafonte es que el mercado español es limitado. Tal y como ilustra Luaces, España represente tan solo un 1,5% del negocio global de la música, alejadísima de EEUU, el líder indiscutible, que representa el 40%. Es por este motivo que la empresa tiene una clara vocación internacional centrada en el mercado iberoamericano. Altafonte dispone de, además de la sede principal en Madrid, oficinas en Lisboa, Miami, Ciudad de México, Bogotá, Lima, Rio de Janeiro, Buenos Aires y Santiago de Chile. A medio plazo la compañía también planea abrir delegaciones en Los Ángeles y Sao Paulo.

La firma recibe ingresos de 160 países y España, que es su principal mercado, supone un 35% de la cifra de negocio. La empresa distribuye a más de 100 plataformas –las más importantes son las archiconocidas Spotify, Apple Music, YouTube o iTunes–, pero también a compañías locales desconocidas para el gran público. 

Altafonte, que se constituyó como tal en el 2011, no quiere comentar la comisión que cobra a los artistas. No obstante, en la página web corporativa de Creanauta, una de las marcas del grupo, este porcentaje por los servicios prestados se cifra en el 20%. Según las cuentas anuales del 2015, las últimas disponibles, Altafonte facturó 7,7 millones y obtuvo un beneficio de 198.000 euros. Teniendo en cuenta el crecimiento que ha experimentado el negocio de la música digital en los últimos años, sería lógico pensar que esta cifra se ha incrementado.