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HISTORIAS MÍNIMAS

Aromik: infusiones de kilómetro cero

Aromik cultiva en Gombrèn plantas autóctonas que envasa y vende como infusión y condimento

Carme Escales

Miquel González y Aroa Lapuente, de Aromik.

Miquel González y Aroa Lapuente, de Aromik. / Iconna / Joan Castro

Se conocieron en la Escola Agrària del Solsonès. Ella llegó allí desde Aramaio, en el país vasco, y él desde Barcelona. Ahora lideran juntos un proyecto propio de cultivosecadoenvasado comercialización de plantas aromáticas y medicinales para consumir como infusión o condimento alimentario.

La pareja, Aroa Lapuente, de 31 años, y Miquel González, de 28, acabaron sus estudios agrónomos, y ante «tan poca oferta laboral de calidad para ser contratados» –dicen–, decidieron poner en marcha algo suyo. Tenían ganas de vivir en el campo y buscaron un lugar donde asentar su hogar junto a fincas donde ver nacer su modus vivendi. Lo encontraron a 5 km del pueblo de Gombrèn, en la comarca del Ripollès. Los dueños de una casa con tierras de cultivo buscaban masoveros, alguien con ganas de vida de campo que, compensan un alquiler ocupándose del mantenimiento de la finca. Era ideal para los dos jóvenes agrónomos que, una vez situados, estudiaron las posibilidades de actividad económica.

Aromik, busca semillas de plantas autóctonas silvestres aromáticas y medicinales y las cultiva en fincas de Gombrèn

«Pensamos que las plantas aromáticas podían funcionar bien, y nos metimos en ello de cabeza», explica Aroa Lapuente. «Aunque sí hay ya mucha compraventa de este tipo de plantas en Catalunya, alguien que realice el proceso completo de cultivo, secado y comercialización, no es tan común», añade.

Eran muy conscientes de que no podrían competir con tés e infusiones que llegan de Egipto, India o Irán donde se produce a precios bajísimos. «Nosotros optamos por dar valor a las plantas que tenemos aquí», precisan los emprendedores.

Las subvenciones a jóvenes agricultores y fondos de ayuda a la mejora de instalaciones y maquinaria agrarias de Europa, estatales y comunitarias les propició 30.000 euros con los que pusieron en marcha su obrador en un antiguo pajar y una pequeña tienda en otro espacio en la misma finca. Así nacía en el 2016 Aromik, el sello y marca de su empresa que fusiona los nombres de sus creadores, Aroa y Miquel. Arrancó con la previsión de facturar 45.000 euros brutos a cinco años vista. «Los primeros dos fueron para sembrar y hacer pruebas y a preparar el obrador, la tienda y la web www.aromik.cat, desde la que en breve se podrá comprar online.

           

Estarán en el Mercat de les herbes de la ratafia en Santa Coloma de Farners los próximos días 5 y 6 de mayo

De momento, las 16 variedades de infusión que ya han producido (secado, envasado, únicamente con envases biodegradables, y comercializando ya) en la cosecha del pasado año y de este, se venden en unos 50 establecimientos, en su mayoría del Ripollès, Osona, Berguedà y Barcelona. «Nos ayuda estar inscritos a la marca-paraguas Producte del Ripollès». También próximamente, empezarán a vender sus hierbas en formato de condimento culinario. La pareja da a conocer sus productos en ferias y mercados como el del próximo fin de semana del 5 y 6 de mayo en Santa Coloma de Farners, el Mercat de les herbes de la ratafia. «Siempre servimos infusiones calientes al momento y, en verano, con hielo», explican. «Es importante estar presentes en mercados y ferias, es donde muchos te descubren y te preguntan. Y las redes sociales, sobre todo Instagram, también nos ayudan mucho». 

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