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energías limpias

El templo de la sostenibilidad

La firma gallega Norvento pone en marcha una sede que se autoabastece de energía mediante tenologías verdes y desconectada de la red general

Juan Oliver

Sede de Norvento en el polígono industrial As Gándaras, en Lugo.

Sede de Norvento en el polígono industrial As Gándaras, en Lugo.

Si todo el mundo hiciera como Norvento, a las grandes compañías eléctricas se les acabaría buena parte del negocio. Porque la empresa gallega de tecnologías renovables, la primera de la comunidad en apostar por la energía eólica, acaba de inaugurar su nueva sede en Lugo en un edificio desconectado de la red y que autoabastece sus necesidades de consumo eléctrico y de calefacción mediante fuentes alternativas: viento, sol y, en menor medida, combustibles fósiles a partir de aceites vegetales domésticos reciclados.

"Si las emisiones de CO2 a la atmósfera caen, la creación de empleo crece", sostiene Pablo Fernández Castro, presidente de la compañía. La fundó en 1981, cuando la idea de obtener electricidad a gran escala de fuentes alternativas, como los generadores instalados en molinos  de viento era, en sus palabras, "ciencia ficción".

Norvento  empezó como una consultora de ingeniería energética cuando el efecto invernadero aún no se había convertido en una cuestión de política trasnacional, pero, 35 años después, tiene parques eólicos, centrales hidroeléctricas,  plantas solares y de biomasa y factorías de biogás y de cogeneración que suman más de 120 megavatios de potencia instalada, y está construyendo otras nuevas que sumarán 540 megavatios más.

Su capital es íntegramente español, con negocios en BrasilChileEEUUItaliaPolonia Reino Unido. Facturó 47 millones de euros en el 2017 y ha iniciado un proceso de expansión que le llevará a invertir otros 150 millones hasta el 2020.

Una de las áreas de negocio que quiere potenciar es la construcción de edificios de energía cero, que producen toda la electricidad y el calor que necesitan a partir de fuentes renovables. El suyo, levantado en el polígono industrial de As Gándaras y  al que han bautizado como Cine –las siglas de Centro de Innovación Norvento Enerxía-, ahorra a las atmósfera unas 160 toneladas de gases de efecto invernadero.

Es un coqueto complejo de una planta, diseñado en formas que recuerdan a un peine por el arquitecto navarro Patxi Mangado. Su interior ofrece amplios espacios de trabajo interiores con grandes y luminosos ventanales. Por fuera está revestido de madera de eucalipto, la especie invasora tropical que desde hace decenios coloniza los montes gallegos y a la que hasta ahora no se le había encontrado otro uso que ser una fuente barata de celulosa para la industria papelera.

Eólica, placas solares y baterías

El Cine produce su propia energía mediante un aerogenerador eléctrico de 100 kilowatios, placas solares y baterías de litio que acumulan la electricidad no consumida. De ahí se obtiene el 95% de la energía que precisa, incluida la que consumen los vehículos de la empresa, eléctricos, y que se cargan en sus instalaciones. El sistema se complementa con la que produce un centro de cogeneración a partir de aceite vegetal reciclado. La calefacción depende de bombas de calor geotérmicas.

"Es el primer edificio sostenible de España y está entre los veinte más eficientes del mundo", presume Fernández Castro, quien presentó el edificio en público hace unos días acompañado del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y del comisario europeo de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete.

El presidente de Norvento les aseguró que el Cine no pretende sólo ser un ejemplo de sostenibilidad, sino demostrar que las energías renovables "tienen sentido económico": "Nosotros podemos poner hoy energía en el mercado de microrredes al mismo precio que la red eléctrica convencional".

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