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reunión del consejo de gobierno

El BCE advierte a Trump de que el proteccionismo es "peligroso"

Draghi se pregunta "quiénes son los enemigos" del presidente estadounidense

El banco central mantiene la compra de deuda pero da un pequeño paso hacia su retirada

P. Allendesalazar

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. / EFE / ARMANDO BABANI

Dura andanada del Banco Central Europeo (BCE) contra las políticas proteccionistas de Estados Unidos. Su presidente, Mario Draghi, ha instado este jueves a la Administración Trump a "discutir y resolver en un marco multilateral" las disputas comerciales. "Las decisiones unilaterales son peligrosas. Hay cierta preocupación respecto al estado de las relaciones internacionales porque si pones aranceles contra quienes son tus aliados, uno se pregunta quiénes son tus enemigos", ha advertido.

El impacto de las medidas anunciadas por Estados Unidos, ha asegurado, "no va a ser grande" de entrada. Pero el coste final dependerá de la respuesta que den otros países; de su efecto en los tipos de cambio (en el pasado, ha recordado, han provocado subidas del dólar, perjudicando las exportaciones); y, sobre todo, de su impacto en la confianza de los agentes económicos. También ha alertado contra la desregulación financiera que prepara Trump: "No debemos olvidar la situación de antes de la crisis".

Pese a estas amenazas, el BCE ha decidido mantener los tipos en el nivel mínimo histórico en que llevan desde marzo del 2016, así como dejar sin cambios el programa de compra de deuda en 30.000 millones de euros al mes "hasta el final de septiembre de 2018 o hasta una fecha posterior si fuera necesario". Los riesgos exteriores, ha explicado Draghi, se ven equilibrados por un empuje de la economía del euro mayor del esperado.

Más crecimiento

El organismo ha elevado una décima su previsión de crecimiento para este año, al 2,4%, mientras que para los dos siguientes la mantiene en el 1,9% y 1,7%. Respecto a la inflación, ha dejado sin cambio el 1,4% previsto para este ejercicio, ha bajado la estimación del próximo una décima, al 1,4%, y ha mantenido la del 2020 en el 1,7%.

Pero eso sí, también ha introducido un significativo cambio en su mensaje sobre el futuro de las compras de deuda, al eliminar la mención a que podría ampliar su volumen si se produce un deterioro de las perspectivas o de las condiciones financieras. Lo considera poco probable, lo que supone un nuevo pequeño paso hacia la retirada de las adquisiciones.

Dinero barato

El precio oficial del dinero, por tanto, seguirá en el 0%, mientras que la facilidad marginal de crédito (el dinero que cobra a los bancos por prestarles) se mantendrá el 0,25% y la facilidad de depósito (el dinero con que remunera a los bancos por guardarles el dinero) permanecerá en el -0,40% (es decir, que les cobra en lugar de pagarles). El organismo no ha variado el mensaje sobre qué se puede esperar a medio plazo: "El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos".

Draghi también ha dado felicitado a Luis de Guindos por su elección como nuevo vicepresidente del BCE, ha negado tener decidido qué atribuciones le va a encargar, y ha eludido una pregunta sobre si hubiera sido mejor que el puesto lo ocupara una mujer, dada la baja presencia femenina en el órgano de gobierno de la institución.

"El equilibrio de género debe mejorarse en todos los niveles", ha añadido antes de desvelar que el organismo ha lanzado medidas para avanzar en este campo, ya que está por debajo de los objetivos de igualdad que se fijó en el 2013. El 27% de los puestos de gestión administrativa y el 17% de los de alta dirección están ocupados por mujeres, frente al 29% y al 24% al que se aspiraba. 

Segundo roce con Trump

El de este jueves no es el primer mensaje del Banco Central Europeo contra los planes económicos de Donald Trump.  En enero, Draghi ya recordó el compromiso renovado en octubre por los países integrantes del Fondo Monetario Internacional de "abstenerse de usar la política monetaria para influir en el cambio de divisas con fines competitivos".  Sin citar directamente a nadie, se quejó del lenguaje utilizado por "algunas personas" que "no respetan los términos acordados" después de "décadas" de relaciones internacionales.

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