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Análisis

Más allá de la huelga feminista

La activista Berit As identificó cinco técnicas que se utilizan habitualmente para dominar personas o colectivos y que se pueden aplicar en el caso de las mujeres

Ester Oliveras

Varias socias de Barcelonette se presentan antes de un taller de coaching en la sede del club, en Sarrià. 

Varias socias de Barcelonette se presentan antes de un taller de coaching en la sede del club, en Sarrià.  / CARLOS MONTAÑÉS

A pesar del impacto que pueda tener la huelga feminista, hay que poner conciencia en aquellas conductas que contribuyen a que las mujeres sigan estando poco representadas en determinados ámbitos sociales, económicos y políticos.

La activista Berit Ås identificó cinco técnicas que se utilizan habitualmente para dominar personas o colectivos. Cabe destacar aquí que, en ningún caso, son exclusivas del género y que nadie es del todo inocente.

En el sector empresarial, se ha demostrado que la diversidad de género y de raza implica más ventas, más consumidores y más beneficios. Quizás por este motivo, una empresa sueca formó a su personal en estas técnicas.

La indicación era la siguiente: cuando una persona detectara que se estaba utilizando alguna de las técnicas de dominación, simplemente se había que buscar la mirada cómplice de otro que también estuviera presente y, disimuladamente, hacer un símbolo con la mano que indicara cuál de las cinco técnicas se estaba detectando.

Este simple hecho empoderó a hombres y mujeres, poniendo el foco sobre conductas muchas veces inconscientes. A continuación, se listan algunas de las prácticas que sufrimos y perpetramos. Se invita a los lectores a añadir las propias.

Un único dedo indica invisibilización. Cuando haces una intervención y las próximas intervenciones no tienen nada que ver con lo que tú has dicho. Cuando se asigna un proyecto o  cargo, que por antigüedad y experiencia te correspondería, pero un hombre más junior y asertivo pasa por delante, normalmente decidido por otro hombre.
Dos dedos indican ridiculización. Cuando se comenta de una mujer que es hipersensible, histérica o que se “toma las cosas demasiado personalmente”. Cuando se hacen chistes sobre  mujeres. Cuando te preguntan: ¿cómo es que te han elegido a ti?

Tres dedos indican retención de información. Cuando se convocan reuniones previas sólo con una parte de los que tienen capacidad de decisión. Cuando se toman decisiones en encuentros informales, como en un partido de fútbol, ​​o en unas cervecitas, y eres la última en enterarte.

Cuatro dedos indican doble castigo. Cuando te proponen una reunión incompatible con recoger a tus hijos de la escuela, puedes elegir entre el juicio de ser mala madre mala profesional. Cuando te proponen un proyecto que, si sale bien, te pondrá en contra una parte de los compañeros de trabajo y si, sale mal, te podrán culpar de que no haya salido bien.

Cinco dedos indican culpa humillación. Cuando en una reunión te das cuenta de que ya se han tomado las decisiones por adelantado y que no te han incluido. Cuando te piden que implementes un proyecto a coste cero, pero al hombre que viene detrás le ofrecen los recursos que necesite.

Cuando, con la boca pequeña, explicas una idea en 30 segundos y más tarde un hombre la elabora durante 10 minutos y todo el mundo le aplaude. Cuando el mismo objetivo conseguido por una mujer o por un hombre tiene un valor diferente.

Las personas que trabajan sin utilizar estas técnicas saben reconocer, aprovechar y potenciar el talento de las personas. Tengo la suerte de trabajar con algunas de ellas.

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