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historia mínima

Inserción social en el bosque

Social Forest forma en valores y en el aprovechamiento de territorios forestales a jóvenes en exclusión social

Patricia Martija

Joachim Englert, fundador y consejero delegado de Social Forest.

Joachim Englert, fundador y consejero delegado de Social Forest. / JOAN PUIG

Social Forest consigue una doble aportación social. Ofrece a jóvenes en situación de exclusión social la posibilidad de formarse en un oficio: el de forestal. Aprovecha su experiencia en proyectos de gestión de bosques sostenible para enseñarles. Las lecciones ocurren en un aula inusual. Imparten las clases en plena naturaleza, solo van a un espacio cerrado cuando necesitan algún material audiovisual o de internet. Situación que ocurre muy pocas veces. La firma apuesta por una educación lo menos teórica posible.

Prefiere que los chavales lleven a la práctica los conceptos, no solo por un criterio educativo, sino por el efecto que tiene el bosque en los jóvenes. "El entorno natural resulta terapéutico, el primer día ya se notan cambios en su actitud", dice Joachim Englert, consejero delegado de Social Forest. La tranquilidad y la falta de cobertura obliga a los alumnos a centrarse en el trabajo. "Al principio les cuesta adaptarse, pero luego se olvidan del tiempo. Esto afecta para bien en su comportamiento", recuerda Englert.

Formación profesional y en valores

Aprenden a trabajar en equipo, a ser puntuales, respetar a los mandos y hablar con respeto. Para el emprendedor alemán, que adquieran estos valores resulta más satisfactorio que la propia formación en gestión forestal: “Mi orgullo es verlos crecer personal y profesionalmente”, cuenta. Englert experimentó esa sensación al trabajar con adultos con problemas con la ley o con las drogas.

En el 2014 quiso aprovechar toda su experiencia y montar su propio proyecto. El alemán se decantó por los jóvenes por el alto paro entre este colectivo y por el elevado abandono escolar en España, también empatizó con los inmigrantes. "Dejan toda una vida detrás, y se encuentran sin papeles y sin poder trabajar", lamenta. Colabora con organizaciones para poder darles esa formación, que a veces dura 200 horas y otras menos, dependiendo de las necesidades del cliente y de las subvenciones. 

Gestión forestal sostenible

La educación también varía según los proyectos que tienen en marcha. Social Forest, por la que han pasado más de 20 estudiantes en exclusión social, a veces integra en la formación de los jóvenes los proyectos de gestión forestal sostenible que realiza para terceros. La empresa trabaja con Administraciones y empresas que invierten en responsabilidad social corporativa (RSC).

El sector público es el mayor cliente y les contratan para que conserven zonas verdes, limpiar los bosques, asesorar, y reforestar. Al tomar la decisión, las corporaciones públicas buscan cada vez más compañías con sensibilidad ambiental y social. “Cuando hacemos limpieza en zonas forestales, no cortamos solo lo necesario para tener beneficios, buscamos la mejor manera para que el proyecto tenga éxito", destaca. 

Diligencia que también aplican en los proyectos financiados por empresas privadas. "Si contaminan durante la producción o el servicio que prestan, y quieren compensarlo, nosotros reducimos el CO2 a través de la gestión forestal sostenible", explica Englert. Esta es la línea de negocio que más han fomentado tras su participación en BBVA Momentum, el programa de 'start-ups' sociales de esa entidad financiera. 

Con ese cambio de enfoque, Social Forest estima que en el 2017 cerrarán con 200.000 millones de euros. En el ejercicio anterior la empresa facturó 180.000, con lo que el resultado aumentará un 11%. Además, la firma seguirá enfocando su atención en clientes que inviertan en ellos para beneficiar a la sociedad a través de RSC.

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