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MOVILIZACIONES EN CATALUNYA

La huelga general pincha pero bloquea carreteras y trenes

El paro registra un seguimiento mucho más bajo que la protesta del 3 de octubre pero causa problemas de tráfico

El Gobierno tilda de "mínimo y residual" el apoyo a la movilización en los puestos de trabajo

Antoni Fuentes

Ocupación de la estación del AVE de Girona durante la huelga general. / EFE VÍDEO

La huelga general del 8 de noviembre ha alterado la vida cotidiana en Catalunya pero no la ha paralizado. Los efectos del paro convocado por el sindicato independentista minoritario Intersindical-CSC para pedir la libertad de los 'exconsellers' y de los presidentes de Òmnium y ANC se han centrado en las carreteras catalanas, convertidas en ratoneras con unos 70 cortes, y en estaciones de tren como la del AVE en Girona y Barcelona.

Al margen de la operación cerrojo, el seguimiento de la huelga general del 8-N ha sido mucho más bajo que en el "paro de país" del pasado 3 de octubre en el transporte público, el comercio, la industria e incluso en el personal de la propia Generalitat. El consumo de electricidad incluso creció un 3,4% en Catalunya en relación con el martes mientras que en el anterior paro bajó un 8,3% respecto al día anterior. Durante la jornada, miles de personas participaron en las concentraciones llevadas a cabo en Barcelona y otras ciudades como aperitivo de la manifestación convocada para el sábado. [Sigue las últimas noticias de la huelga general en Catalunya en directo.]

El Gobierno ha tildado de "mínimo y residual" el seguimiento del paro "en la práctica totalidad de los sectores" económicos de la huelga general, aunque sí que ha hablado de una mayor incidencia en el sector educativo, con un 31,5 % y de problemas viarios, según el balance del secretario general técnico del Ministerio del Interior, Juan Antonio Puigserver.  

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, afirma que el seguimiento de la, a su juicio, "mal llamada huelga general" en Catalunya es "mínimo" y "prácticamente inexistente" y se reduce a "actos vandálicos" que están perjudicando al funcionamiento de los servicios públicos: "Seguimiento mínimo, pero daño máximo", ha censurado.

El secretario de Treball de la Generalitat, Josep Ginesta, que no ha sido cesado, se limitó a informar de que la huelga "se ha desarrollado sin ningún incidente".

Guerra de cifras

Según la patronal Foment del Treball, el seguimiento de la huelga ha sido prácticamente nulo: "No se ha seguido ni en los transportes públicos, ni en el sector de hostelería y restauración, ni en el comercio, ni en la industria". Según la patronal, los únicos ámbitos de incidencia de la huelga han estado condicionados por actos coercitivos como los cortes de carreteras. 

En opinión de Pimec, el seguimiento ha sido del 4,3%, aunque según sus datos un 28,4% de las empresas han hecho paros puntuales. 

El sindicato convocante ha indicado que la huelga ha tenido "un éxito importante en diferentes sectores y comarcas", y ha cuantificado el seguimiento en un 80% en educación y un 40% en la Administración. 

Desde primera hora de la mañana se han producido bloqueos de carreteras en toda Catalunya y en vías de tren. Después de que miles de personas que intentaban acudir a sus puestos de trabajo resultaran atrapadas, los Mossos indicaban que "se está trabajando para reabrir vías cortadas", que a última hora se centraron en los accesos a Catalunya, y pedían "colaboración" de la población. La Cruz Roja tuvo que activar un plan para dar asistencia a conductores retenidos durante horas. 

El pinchazo de la huelga general ha sido evidente en el transporte público de Barcelona, con el metro funcionando a un nivel entre el 65% y el 100% según las líneas.

La inmensa mayoría de los comercios han abierto con normalidad aunque pendientes de la llegada de algunos piquetes del sindicato convocante y de las organizaciones que apoyan el paro, entre las que se encuentran ANC y Òmnium. A pesar de que esas dos entidades independentistas han intentado reeditar el "paro de país" que tuvo lugar el día 3 de octubre con un amplio apoyo de forma paralela a una huelga general convocada por cuatro sindicatos minoritarios, en esta ocasión no ha tenido la misma receptividad al no haber pactos para cerrar todo el día o unas horas como sucedió hace un mes.

Seguimiento más bajo en la Generalitat

En la Administración , el seguimiento ha sido también mucho más bajo que el que se registró el 3 de octubre, cuando la Generalitat dio un permiso retribuido que días después canceló al obligar a los funcionarios a recuperar las horas no trabajadas. En las oficinas de la Generalitat, un gran número de empleados han acudido con normalidad a sus puestos de trabajo.

Uno de los ámbitos en el que la huelga ha tenido más efecto ha sido en la enseñanza. Las escuelas públicas han abierto a medio gas ya que, aunque trabajan muchos profesores, la afluencia de alumnos ha sido bastante más reducida después de las advertencias de las direcciones de algunos colegios de que "no se podrá garantizar el horario lectivo, la dedicación adecuada al alumnado, el habitual funcionamiento del centro, así como tampoco los diferentes servicios que ofrece el centro". 

Los sindicatos CCOO, UGT y USOC y las patronales Pimec y Cecot se han desmarcado esta vez de la huelga general y del "paro de país" al que sí dieron apoyo el 3 de octubre. 

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