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CONCILIACIÓN LABORAL

El nuevo horario comercial obliga a las empresas a adaptarse

Los sindicatos alertan de que algunas compañías no respetan el cierre a las 21.00 horas

Las cadenas de tiendas y súpers cambian o mueven los turnos de trabajo

Antoni Fuentes

Cartel con el nuevo horario comercial en una tienda de Barcelona.

Cartel con el nuevo horario comercial en una tienda de Barcelona. / CARLOS MONTAÑÉS

La escena se repite estos días a las puertas de tiendas y centros comerciales. Algunos clientes desorientados muestran su contrariedad porque a las 21.00 horas ya no pueden entrar en los establecimientos debido a los nuevos horarios comerciales de Catalunya. Pero en el interior de las tiendas, los empleados esperan con ansiedad el momento de finalizar su jornada laboral hasta una hora antes de que entrara en vigor el nuevo horario de cierre. Un granito de arena en la mejora de la conciliación de la vida laboral y personal.

El cambio de horario en Catalunya entró en vigor el pasado 1 de octubre gracias a una nueva ley comercial que aprobó el Parlament a final de julio, poco antes de la parálisis por las vacaciones de verano. 

La aplicación de la modificación de los horarios comerciales se ha llevado a cabo con poca publicidad por parte de las tiendas, apenas algunos carteles colgados en las puertas, por lo que muchos clientes que desconocían el cambio han sido víctimas del mismo al darse de bruces con la persiana bajada.

Negociaciones de última hora

El nuevo horario comercial ha provocado negociaciones durante el mes de septiembre para llegar a acuerdos de última hora con los representantes de la plantilla en muchos establecimientos con el fin de adaptar los turnos de trabajo al nuevo marco legal. En otros caos, grandes cadenas comerciales han aplicado la nueva normativa mediante el artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, que permite a las compañías llevar a cabo modificaciones sustanciales de condiciones de trabajo que incluyen los horarios.  

La finalidad de la mayoría de acuerdos y adaptaciones realizadas es "adelantar el horario de apertura y las franjas de jornada laboral", según Luis Jiménez, de CCOO.

Los sindicatos consideran que el cambio normativo ha aportado más beneficios que inconvenientes a los trabajadores, aunque han detectado algunas incidencias en los primeros días de aplicación del nuevo horario comercial en Catalunya. De entrada prefieren la vía del díalogo y los acuerdos con las empresas antes que la imposición a través del artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores.

Denuncias ante Comerç

CCOO UGT ultiman la presentación de denuncias ante la Dirección General de Comerç contra algunas cadenas comerciales que se saltan el límite de las 9 de la noche de forma sistemática. "En algún caso, el cierre se retrasa hasta las 21.30 horas con la excusa de que todavía hay clientes dentro de la tienda. Por eso hemos reclamado que se avise mejor del nuevo horario", asegura Óscar López, de la UGT de Catalunya.  

El beneficio para los trabajadores de la nueva ley se puede apreciar en la salida anticipada por el adelanto del cierre pero también en muchos casos al acabar el primer turno del día una hora antes. Debido a un sistema generalizado de rotaciones semanales en los turnos, los empleados se pueden beneficiar de ambas ventajas si realmente sus empresas cumplen la nueva ley.

"Esta semana acabo mi turno de mañana una hora antes y la semana próxima llegaré a casa por la noche también una hora antes. Es un cambio que se nota", asegura la dependienta de una tienda situada en un centro comercial de Badalona.

Flexibilidad interna

Algunas empresas han aprovechado la obligación de adaptarse al nuevo horario comercial para negociar o aplicar cambios en sus sistemas de flexibildiad interna y de gestión de inventarios. Un ejemplo de ello es El Corte Inglés, donde los empleados trabajan una hora menos por la tarde que recuperan cuando cuando tienen el turno de mañana.

En otros casos, algunas empresas, especialmente supermercados, aprovechan el tiempo después de cerrar a las 9 de la noche para gestionar el inventario a puerta cerrada. 

En Mercadona, la aplicación de los nuevos horarios ha tenido un efecto más suave, según explican fuentes de la compañía, debido a que la cadena ya había adelantado parcialmente el horario de cierre desde el pasado agosto y ahora lo ha avanzado hasta las 21.00 horas.

Cambios legales en un sector agitado

La nueva ley de comercio, servicios y ferias de Catalunya se aprobó el pasado día 27 de julio en el Parlament de Catalunya después de una larga tramitación y elaboración. La nueva ley divide el año en dos periodos con horarios de cierre y franjas de apertura duferentes: de junio a septiembre, las tiendas pueden abrir de las 7 de la mañana a las 10 de la noche, como hasta antes de la aprobación de la nueva ley, mientras que en el periodo de octubre a mayo los comerios pueden abrir a las 6 de la mañana y tienen que bajar la persiana a las 21.00 horas como muy tarde.

Desde la entrada en vigor de la nueva ley comercial de Catalunya, las tiendas de la comunidad autónoma han apliado ligeramente el número máximo de horas que puede estar abierto un establecimeinto. Se ha pasado de un límite de 72 horas semanales a 75. La ley también contempla que los comercios pueden permanecer abiertos hasta ocho domingos y festivos al año, aunque cada ayuntamiento debe fijar dos festivos más para su ámbito territorial. El ‘conseller’ de Empresa, Santi Vila, destacó, al ser aprobada la norma, que la nueva ley pretende «favorecer la actividad económica». 

La rigidez en la regulación de los periodos de rebajas que podían ofrecer los comercios ha desaparecido con la nueva ley de comercio. Ahora, la Generalitat recomienda a las tiendas que publiciten sus campañas de rebajas en unas fechas en verano e invierno, pero deja libertad a los comercios para hacer descuentos durante todo el año. Una de las condiciones imprescindibles para ello es que esa liberalización de las rebajas se haya «respetando siempre la calidad del producto» y aplicando los descuentos sobre los mismos artículos de la temporada en marcha.

En los últimos años, la Generalitat y el Gobierno central han mantenido una guerra política y jurídica con el telón de fondo de la liberalización del sector comercial. A través de varias sentencias, el Tribunal Constitucional ha anulado anteriores normativas catalanas con el argumento de que limitaba horarios o días de apertura o que invadía competencias reguladas en la ley estatal. A pesar de ello, la nueva ley catalana mantiene importantes diferencias con la estatal, como se puede apreciar en el límite de 75 horas de apertura a la semana en Catalunya frente a 90 en la normativa del Gobierno central.

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