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tras el registro

Unipost, una firma postal en dificultades

El ministro Catalá achaca la vinculación de la empresa con el 1-O al concurso de acreedores que sufrió la compañía

Eduardo López Alonso / Barcelona

La Guardia Civil registra la sede de Unipost.

La Guardia Civil registra la sede de Unipost. / FERRAN SENDRA

El operador postal Unipost presentó concurso de acreedores en los juzgados de Barcelona el pasado julio con unas deudas de cerca de 50 millones de euros. La compañía llevaba encadenando pérdidas desde el 2015, cuando facturó 94 millones, según el Registro Mercantil. El registro llevado a cabo este martes por la Guardia Civil en instalaciones de la empresa en Terrassa, Tarragona, y L'Hospitalet de Llobregat ha finalizado con la incautación de centenares de sobres relacionados con el referéndum del 1 de octubre. 

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha vinculado este martes la posible relación de Unipost con la Generalitat en esos problemas económicos que atraviesa la compañía y que la podrían haber animado a aceptar encargos. Catalá ha defendido que nunca Correos colaboraría con la consulta soberanista. "La Generalitat está intentando, ante la imposibilidad de que Correos sea utilizada, que sea esta empresa que tiene problemas económicos serios el que haga de vehículo del referéndum", ha recalcado.

Pese a las dificultades económicas evidenciadas el pasado julio, Unipost anunció su disposición a mantener la actividad. En ese momento, la deuda se repartía casi a partes iguales entre la banca y los proveedores. 

Números rojos

Según consta en el Registro Mercantil, entre el 2011 y el 2015, los números rojos acumulados superan los 23 millones de euros, lo que ha llevado a la empresa a ver cómo su patrimonio neto pasaba de los 13,2 millones a los 4 millones negativos en el mismo periodo. Las tensiones de tesorería se vieron aliviadas en marzo del 2016 cuando Unipost logró llegar a un acuerdo con la banca para refinanciar su deuda.

La elevada competencia que vive el sector postal se ha cebado especialmente en las empresas más modestas que han hecho del precio su principal argumento para conseguir clientes.  El pasado junio, Unipost apareció en la lista de morosos de la Agencia Tributaria con facturas pendientes de 5,4 millones referidas al cierre del 2016.

Propiedad de los Raventós

Unipost se creó en el 2001 como la competencia de la pública Correos gracias a la fusión entre tres empresas de mensajería empresarial: Suresa, Flecha y Urbandisa. En el 2004 entra a formar parte del accionariado Deutsche Post, la compañía postal pública alemana, hasta finales del 2014 en que vendió sus participaciones. Actualmente, su mayor accionista es la familia Raventós (propietaria de Codorníu). Está presidida por Antón Raventós Raventós y dirigida por Pablo Raventós Sáenz. Tras los primeros años se unieron otros operadores locales y empezó el crecimiento con las franquicias, acentuado a partir del 2009 con la liberalización completa del sector postal. Casi desde el principio, la familia Raventós apostó por los socios para crecer: contó con el apoyo del capital riesgo –Nazca Capital– en el 2003 y del gigante Deutsche Post, accionista minoritario entre el 2004 y el 2015. En enero de ese año, los Raventós compraron a Deutsche el 37% del capital y ahora tienen el 96%.

Unipost se expecializó en marketing directo y asegura que gestiona del orden de 600 millones de envíos al año para más de 15.000 empresas-clientes de todos los sectores, con una facturación anual superior a los 100 millones de euros. Mantiene una alianza estratégica con DHL Global Mail en envíos internacionales. La plantilla es de unos 2.700 empleados en 65 centros de trabajo.

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