La UE y Japón sellan su acuerdo de libre comercio

Donald Tusk, Jean-Claude Juncker y Shinzo Abe rubricarán este jueves en Bruselas el pacto político

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (a la derecha), con el presidente del Consejo de la UE, Donald Tusk, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (a la derecha), con el presidente del Consejo de la UE, Donald Tusk, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe. / YVES HERMAN / REUTERS

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SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

La Unión Europea y Japón llegan este viernes a la cumbre del G20 en Hamburgo, la primera para Donald Trump, con algo de lo que reniega profundamente el presidente de Estados Unidos: un nuevo acuerdo de libre comercio con el que dar un empujón a sus relaciones y un mensaje claro a favor del multilateralismo y contra del proteccionismo. Tras cuatro años de discusiones, ambos bloques han conseguido cerrar un “acuerdo político preliminar” que sellarán este jueves en Bruselas durante una cumbre bilateral a la que asiste el primer ministro japonés, Shinzo Abe.

El giro radical de Estados Unidos en materia comercial y la continua escalada de las tensiones con Washington han hecho que la UE acelere las conversaciones. Hace unas semanas el negociador europeo, Mauro Petriccione, se trasladó a Tokio con el mandato de no regresar sin un acuerdo bajo el brazo que este miércoles han terminado de limar a nivel técnicos la comisaria europea de comercio, Cecilia Malmström, y el ministro de exteriores japonés, Fumio Kishida.

El resultado es una recomendación a los líderes de la UE para que confirmen un pacto político que, según las estimaciones de Bruselas, podría aumentar hasta un 180% las exportaciones europeas de alimentos procesados, un 22% las de productos químicos y un 16% la de maquinaria eléctrica. “Hemos alcanzado un acuerdo político. Recomendamos ahora a los líderes que lo confirmen en la cumbre”, anunciaba este miércoles Malmström.

FLECOS PENDIENTES

El acuerdo no es todavía total. Quedan elementos muy importantes por negociar y especialmente uno: el mecanismo de protección de inversiones que tanta discordia ha sembrado en el pasado en las negociaciones del acuerdo comercial con Canadá y sobre el que volverán en otoño. Japón es partidario del antiguo sistema de arbitraje privado mientras que para la UE esa vía está cerrada.

Pero al margen de este espinoso asunto, ambos aliados han cerrado “prácticamente todo lo importante”. Por ejemplo, el acuerdo abrirá el mercado japonés a todos los productos agroalimentarios europeos, salvo los lácteos donde se implantarán cuotas, y reconocerá 205 indicaciones geográficas europeas entre las que se encuentran el queso Manchego o el turrón de Alicante lo que hará de este sector uno de los grandes beneficiados. Japón acepta eliminar los aranceles a algunos quesos de forma progresiva, en un plazo de quince años, el mismo período que para el vacuno mientras que eliminará los aranceles al porcino en diez años, lo mismo que para la pasta, el chocolate y otros alimentos procesados. "Algunos períodos son más largos de lo que nos hubiera gustado pero al final habrá libre acceso", asegura un alto cargo europeo.

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Otro de los ámbitos  más sensibles para ambos socios comerciales es el de la automoción. El acuerdo permitirá a la UE mantener un arancel a la importación de vehículos nipones que “no decepcionará” a la industria europea, que pedía siete años, mientras que a los componentes de automoción registrarán períodos transitorios más cortos. Japón también ha aceptado crear una especie de ventanilla en la que anunciar las licitaciones públicas para que las empresas europeas puedan entrar en el mercado. El objetivo final del acuerdo es eliminar los aranceles en el 99% de los productos y servicios comerciados aunque en algunos casos con largos periodos de transición.

Aunque nadie en Bruselas está dispuesto a aventurarse y dar fechas sobre cuándo podrá concluirse este nuevo pacto comercial, la UE confía en que se mantenga el calendario esbozado por Abe y que mencionó finales de este año como fecha objetivo. “A un negociador nunca se le puede pedir que respete una fecha límite pero es posible”, aseguran fuentes europeas.