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EVOLUCIÓN DEL MERCADO FINANCIERO

Los tres grandes bancos controlan ya más del 60% del mercado español

El Santander se convierte en el primer banco de empresas y CaixaBank domina el mercado de particulares

MAXJIMÉNEZ BOTÍAS / BARCELONA

La presidenta del Santander, Ana Botín, durante una rueda de prensa en Madrid.

La presidenta del Santander, Ana Botín, durante una rueda de prensa en Madrid. / JUAN MANUEL PRATS

Con la integración del Banco Popular en el Santander, la mayor parte del mercado financiero en España está en manos de cinco entidades. Estas llegan a sumar entre el 80% y el 90% de la actividad bancaria española, Y ese nivel de concentración puede que resulte más alarmante --visto desde la perspectiva de los consumidores-- si se repara que las tres grandes entidades del sector. Santander (Popular), CaixaBank y BBVA concentran entre el 60% y el 70% en crédito y depósitos de particulares y de pequeñas y medianas empresas. El sistema 'tribancario' --algunos analistas consideran que podría hablarse del 'cuatribancario'-- parece una realidad cada vez menos lejana.

La imparable carrera del tamaño

La manera como los grandes bancos han abordado la crisis financiera les ha permitido acumular un crecimiento de activos significativos. Proporcionalmente el que más ha crecido ha sido el Banc Sabadell que prácticamente ha duplicado su tamaño hasta alcanzar los 166.745 millones de euros en activos en diciembre del 2016. ha ganado tamaño con la incorporación del Banco Gallego, del Banco Guipuzcoano, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y de Caixa Penedès.

CaixaBank ha conseguido un tamaño considerable: casi 350.000 millones. ha crecido con la incorporación de Caixa Girona, Banca Cívica (fruto a su vez de la fusión de Caja Guadalajara, Cajasol, Caja Navarra, Caja de Burgos y la Caja General de Canarias), el Banco de Valencia y Bankpime.

Gracias a la integración del Popular, el Santander ha elevado sus activos hasta 600.000 millones de euros. Previamente, el Santander había absorbido a Banesto, Banif, Crédito Balear, Banco Castilla, Vasconia y Banco Galicia.

El BBVA han ganado tamaño en España gracias a la integración de Unim (Caixa Sabadell, Caixa Terrasa, Caixa Manlleu) y Catalunya Banc (Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa). Con ello ha logrado que el volumen de sus activos crezca hasta los 418.447 millones de euros , afianzándose así en la segunda posición del ránking por ese concepto.

El incremento de Bankia ha sido moderado en comparación con los que tenía Caja Madrid: 190.167 frente a 180.970 millones de euros de antes de la crisis. Las desinversiones realizadas tras su fusión con Bancaja y con las cajas de Avila, Segovia, Rioja, Laietana, Insular de Canarias y Sa Nostra explican este fenómeno

La dinámica del sector se mueve en esa dirección: menos bancos y más grandes y, desde luego, genera algunas incógnitas. La diputada de Podemos Carolina Bescansa lo expresó en el pasillo del Congreso de los Diputados este jueves tras conocerse la operación del Popular de la siguiente forma: "Estamos analizando esta operación con preocupación por lo que significa de concentración de la banca española en manos de muy poca gente". Se trata de una situación que no puede sorprender demasiado, toda vez que se ha venido divisando desde lejos, pues no son pocos los avisos realizados sobre que el 2017 iba a ser año de nuevas fusiones bancarias, que vendrían a sumarse al ya intenso proceso de concentración realizado.

La precipitada toma del Popular representa la corporeidad de los análisis. Además, cuando el presidente del Banco Central Europeo ha venido diciendo que había demasiados bancos en Europa no era ese un mensaje que pudiera despreciarse. Al menor indicio de problemas, a la autoridad bancaria europea no le ha temblado el pulso a la hora de buscar una drástica solución que abunda en una sola idea: concentración bancaria. 

La consecuencia inmediata en el mapa financiero español supone un cambio en la posición de los contendientes en el mercado. El Santander, el primer banco español por activos en todo el mundo, se coloca en el primer lugar del mercado interno, en activos, pero también en la actividad de empresa. Por cierto, la más deseada en el sector, puesto que los márgenes son, en principio, más amplios que los de la actividad de particulares, donde CaixaBank, no ha perdido, de momento, la primera posición dentro del mercado español. 

Cuota de mercado de los grandes bancos en España en el 2017

MAPA BANCARIO

Precisamente, afirma un directivo de una entidad financiera, el cambio de posiciones en el mercado puede tener un efecto sobre el mapa corporativo español: "Hay contendientes, como Unicaja, Liberbank e Ibercaja que aparecen como absorbibles, pero también se identifican como objetivo entidades de mayor tamaño, como el Sabadell". Conseguir una mejor posición en el mercado para BBVA o CaixaBank pasaría por incorporar a una o varias de estas entidades.

Pero no son descartables otras opciones: "La integración de Bankia y Sabadell daría lugar también a un banco de gran tamaño", agrega. La teoría puede que pase por ahí, pero como en alguna ocasión ha afirmado Carlos Torres, consejero delegado del BBVA: "Un banco no se compra, se vende". Es decir, hace falta la disposición voluntaria o necesaria del banco absorbido para que se produzca una operación. 

PESCAR EN RÍO REVUELTO

Concretar operaciones no es sencillo. Pero tampoco lo es conseguir todas las sinergias que sobre el papel aporta un proceso de integración. "¿Es posible que los clientes de Desigual, por poner un ejemplo, se sientan cómodos en la estructura de El Corte Inglés? Probablemente no", plantea un directivo bancario. Todos los procesos de concentración de la banca española han dejado un reguero de clientes descontentos con el cambio de cultura de empresa. Pese a la homogeneización en el sector, la forma de actuar de las entidades son diferentes, circunstancia que ha aprovechado la competencia para intentar 'robar' clientela descontenta como el resultado de los anteriores procesos integración. La mayoría de bancos preparan sus estrategias para pescar en río revuelto. 

EMPLEADOS Y CLIENTES

Menos marcas y más grandes generan efectos negativos que no niegan ni los clientes ni los empleados. "Las condiciones de las entidades financieras se van a endurecer y prácticamente te van a obligar a trabajar con un solo banco", explica Juan Ignacio Sanz, profesor de banca de Esade. "La manera de obtener rentabilidad es aumentar la vinculación del cliente con el banco, con lo que el éxito pasa por vender el mayor número de productos a cada cliente", agrega. 

Todo ello sin contar con la exclusión financiera que implica el cierre de oficinas. La redundancia de sucursales y la digitalización implican, desde el punto de vista bancario, que "los usuarios marginales operen por internet. Si lo hacen a través de las oficinas, no compensa porque ocupan demasiados recursos", explica el responsable de banca minorista de una entidad financiera. Por esta razón, cabe esperar que el número de poblaciones sin oficinas bancarias se acentuará.

Y para los empleados, no es solo cuestión de pérdida de puestos de trabajo. Además, a los que se quedan "se les exigirá un nivel de eficacia más elevado", afirma Sanz. "Si un empleado cuesta 1, pero le aporta 4 al banco, será rentable. Y le exigirán que lo sea", agrega.