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REACCIONES

Clientes indecisos, empleados resignados

No hubo nervios en las oficinas del Popular, los empleados siguen con resignación el destino que les aguarda, mientras que los clientes se cuestionan su fidelidad al banco

MAX JIMÉNEZ BOTÍAS / BARCELONA

Lluis Esquerrà, cliente del Popular.

Lluis Esquerrà, cliente del Popular. / SANDRA HINTERDORFER

Felicitat Querol es una empleada del Popular jubilada. Ha pasado unos días muy malos, "de incertidumbre", en sus palabras. Pero finalmente, puede respirar con alegría "porque hay una solución". No deja de ser curiosa la reacción de una gran parte de los empleados del banco que absorbe el Santander. Respiran tranquilos, a pesar de que una gran parte de ellos son accionistas del banco. En las diferentes ampliaciones de capital realizadas por el Popular, una parte del capital fue a parar a sus manos. No hizo falta aconsejar la compra de acciones por parte de la dirección; se daba por supuesto. "Tengo acciones del banco y estoy tranquilo, pero habrá que ver cómo resuelve la situación el Santander", comentaba un empleado de una oficina del banco, que prefieren mantener el anonimato y cierta resignación ante el destino del banco.

De hecho, todos prefieren mantener el anonimato, incluso el director de una de las grandes sucursales de Barcelona, que resaltaba la tranquilidad con la que los clientes se han tomado este miércoles la noticia: "Ayer, que aún no se sabía nada, había más nervios, pero hoy, como ve, todo esta tranquilo", comentaba. "¿Están igual de tranquilos los empleados que compraron acciones?", se le preguntaba. "Habrá que ver, pero esa fue una decisión personal", explica. Al menos, de momento, conservan el trabajo. Pero eso también está por ver. La integración en el Santander no será inocua a efectos de ajuste de estructura.

EMPLEADOS COMPRESIVOS

En términos generales, los trabajadores, incluso, resultan más comprensivos con el rumbo al que ha derivado la entidad que los propios clientes del banco. "Conozco la situación. No me preocupa, porque tengo poca cantidad de dinero ya", comenta Lluís Esquerrà, un cliente del banco. "Ya percibía que eso no iba bien", agrega. Su opinión refleja en gran medida las expectativas en los días previos a la absorción: "Tenía que venir otro banco a comprar o tenía que ser un rescate, encubierto, porque el Estado no se gasta nada en nada. Pero lo paga todo: autopistas que no tienen tráfico, trenes que no llevan pasajeros, aeropuertos donde no aterrizan los aviones..." Su visión no anda lejos del rescate privado que se ha acabado produciendo.

Esquerrà es menos comprensivo con los empleados --y no empleados-- que compraron acciones: "La gente cuando compra acciones debería informarse de que si el banco va mal, él, como accionista, va a pagar las consecuencia. Lo que pasa es que los bancos no les dice a los compradores de acciones lo que se encontrarán después".

Los clientes, en general tienen una doble perspectiva de la situación: el resultado es bueno, pero es posible que acaben tomando precauciones adicionales. "La solución que se ha adoptado es una tranquilidad para todos los clientes. Había incertidumbre desde hace más de un año", comenta Àlex Sanz, trabajador de una empresa que opera habitualmente con el Popular. "Con todo este lío teníamos intención de cambiar algunos fondos, pero quizá, la empresa ahora se espere a tomar esa decisión", agrega. "La empresa pra la que trabajo tomará medidas para cambiar de banco si lo considera oportuno", agrega Ignacio Segura.

No todos los clientes ven una solución definitiva en el Santander."Da más seguridad la entrada del Santander, pero no sé si seguiré como cliente", afirma Antonio González. "Soy cliente de toda la vida del Popular y es ahora cuando me preocupo. Si un banco puede caer ese es el Santander. Son los grandes los que tienen más peligro", agrega José Martínez.