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CRISIS BANCARIA

Botín destituye a Saracho y al resto de la cúpula del Popular

El Santander se convierte en el primer banco de España por delante de CaixaBank y BBVA

El grupo prepara un ajuste de plantilla y oficinas para ahorrar hasta 290 millones

P. ALLENDESALAZAR / MADRID

La presidenta del Santander, Ana Botín, durante una rueda de prensa en Madrid.

La presidenta del Santander, Ana Botín, durante una rueda de prensa en Madrid. / JUAN MANUEL PRATS

El Santander ha decidido tomar el control total del Popular, después de comprarlo por un euro, y desprenderse de los responsables actuales de la debacle del sexto banco español. Su presidentaAna Botín, he decidido cesar a todo el consejo de la entidad adquirida, incluidos su presidente, Emilio Saracho, y su consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asiaínnombrados en febrero abril, respectivamente.

Con ello quiere soltar lastre ante la previsible oleada de demandas que provocará la intervención de la entidad y la pérdida de toda su inversión por parte de los accionistas y parte de los propietarios de la deuda. La ejecutiva ha admitido que esa posibilidad está "considerada" y que también se ha provisionado el impacto de las demandas por las cláusulas suelo del Popular (el Santander no las comercializó).

El nuevo consejo estará presidido por José Garcia Cantera, director financiero del Santander, y contará con dos ejecutivos del banco, Javier García-Carranza (responsable de la venta de activos problemáticos) y José Doncel (director de intervención) y de dos consejeros independientes, que a su vez son consejeros de la filial española del Santander, Pedro Pablo Villasante (exsecretario general de la patronal AEB y exdirectivo del Banco de España) y Gonzalo Tejuca (exejecutivo de Banesto).

AJUSTE DE PLANTILLA Y OFICINAS

En una rueda de prensa de apenas 35 minutos, Botín ha explicado que su banco decidió no presentar oferta por el Popular hace unos días dentro del proceso de venta que estaba intentando llevar a cabo el banco porque ello le hubiera obligado a pagar una prima de control a los accionistas. Ello provocó la intervención de la entidad por parte de las autoridades europeas este martes, que a su vez le pidieron al Santander y a otras entidades que presentaran ofertas. La firma de la compra se ha cerrado a las siete de la mañana de este miércoles.

El consejero delegadoJosé Antonio Álvarez, ha sostenido que el banco todavía no tiene un "plan detallado" de recorte de oficinas y empleados de la entidad resultante y ha afirmado que lo presentarán "más adelante". En cualquier caso, la entidad ha admitido que destinará 1.300 millones a reestructurar la entidad para ahorrar 500 millones de euros en costes a partir de 2020, de los que unos 160 millones vendrán de los servicios centrales y otros 130 millones de la red comercial.

FIN DE LA MARCA

El plan del Santander es mantener al Popular como filial en un primer momento para integrarla "en los próximos meses", con lo que desaparecerá su marca comercial. Botín, que ha negado haber recibido presiones del Gobierno, ha destacado que la operación tendrá "cero coste para el contribuyente", gracias a las pérdias asumidas por los accionistas y los propietarios de parte de la deuda del Popular, así como a la ampliación de capital de 7.000 millones (la segunda más grande de su historia tras la de enero del 2015) que va a realizar el Santander en un mes para elevar en 7.900 millones las provisiones frente a pérdidas de la entidad adquirida.

La ejecutiva se ha esforzado particularmente en tranquilizar a los 4,1 millones de clientes del Popular, a los que ha asegurado que serán su "prioridad", que podrán seguir operando con normalidad en sus oficinas habituales y que ahora cuentan con la tranquilidad de pertenecer al mayor banco de la zona euro. El Santander era el tercer banco en España por activos, el Popular era el sexto, y la entidad combinada pasa a liderar el ranking, adelantando a CaixaBank y BBVA. En Portugal, donde ambos tenían filiales, se consolidan como el primer banco privado del país.